Romance de la E.S.O.
Dicen que va en retroceso
Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E.S.O.
Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:
- ¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
- No está en mi libro de texto.
- ¿Y está Felipe Segundo?
- A ese siempre lo confundo.
- ¿Y doña Juana la Loca?
- En este curso no toca.
- Di algún monarca absoluto.
- No se da eso en mi instituto.
- ¿Y cuándo se perdió Cuba?
- Ésta... ¡tiene mala uva!
- Pues di un pintor español.
- Eso no entra en el control.
- ¿No sabes quién fue Picasso?
- No. De esas cosas, yo paso.
- ¿Cuándo acabó la Edad Media?
- Pues vendrá en la Enciclopedia.
- ¿Y las Navas de Tolosa?
- ¡Me preguntas cada cosa...!
- ¿Y qué fue la Reconquista?
- Si me dieras una pista...
- ¿A qué equivalen mil gramos?
- ¿A qué equivalen mil gramos?
- ¡Pero si eso no lo damos!
- ¿Qué son los números primos?
- Eso tampoco lo dimos.
- ¿La ecuación de primer grado?
- Pues tampoco la hemos dado.
- ¿Y sabes mucho latín?
- ¡Lo dices con retintín...!
- Y tampoco darás griego
- Se escribe raro, me niego.
- ¿Quién fue Ortega y Gasset?
- Lo miraré en internet.
- ¿No estudias Filosofía?
- ¿Para qué me serviría?
- ¿Y has dado Literatura?
- No sé... No estoy segura.
- ¿Quién compuso "la Odisea"?
- No tengo ni zorra idea.
- ¿En qué obra sale Calisto?
- No, papá, eso no lo he visto.
- ¿Y Gonzalo de Berceo?
- ¿Y Gonzalo de Berceo?
- No viene en el libro, creo.
- ¿Y Calderón de la Barca?
- ¡Huy, papi, no me seas carca!
- ¿Clarín, Baroja, Unamuno...?
- Pues no me suena ninguno.
- ¿Algún autor del Barroco?
- De eso sé bastante poco.
- ¿Quién fue el Manco de Lepanto?
- Papá, no preguntes tanto.
- Pero, ¿no leéis a Cervantes?
- ¡A ese lo leerías antes...!
- Lo tuyo, hija, es deplorable...
- Pues he sacado notable.
- Y de ciencias, ¿sabes algo?
- Me voy, que esta noche salgo.
- Pero, entonces, tú ¿qué sabes?
- ¡No me esperéis; tengo llaves!
Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.
Así acaba este epigrama.
(Jaime Campmany)
Parecerá jocoso comenzar con este "romance", sin embargo, con estas ingeniosas rimas, el fallecido periodista y novelista, Jaime Campany supo denunciar, con insuperable agudeza e ironía, la realidad actual de la educación en España; una "supuesta" educación que está llevando a muchos de nuestros niños y jóvenes al fracaso escolar, con las consiguientes carencias formativas y culturales que implicarán serias consecuencias para su futuro profesional y económico, lo cual, indiscutiblemente, también pasará factura al posicionamiento socioeconómico y cultural del país.
En la cadena educativa, los niños no son los responsables directos de su fracaso escolar sino el Estado, la sociedad y el colectivo educativo que no aportan soluciones eficaces para resolver la problemática de su formación académica, con el consiguiente riesgo para el futuro desarrollo económico y social del país, como ya se ha mencionado.
Los jóvenes que no consiguen titularse en la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) han experimentado, en la mayor parte de las ocasiones, trayectorias educativas difíciles y con retrasos que comienzan en la Educación Primaria. Aunque, por definición, la Educación Primaria es una etapa que se supera con éxito por parte de todos los alumnos, muchos de ellos comienzan sus retrasos educativos en este nivel y se hacen más evidentes en la educación secundaria, lo que explica las altas relaciones entre el fracaso escolar y la trayectoria educativa anterior al mismo.
El fracaso escolar representa un serio problema en nuestro sistema educativo y los datos son extremadamente preocupantes: casi un tercio de los alumnos que termina la ESO, lo hace sin la titulación correspondiente. Aunque es una etapa educativa obligatoria, un gran porcentaje de alumnos no permanecen escolarizados y, o bien no la concluyen, o lo hacen sin conseguir la titulación correspondiente. O sea, están escolarizados como mínimo hasta los 16 años, pero no obtienen ninguna titulación académica que les permita acceder al mercado laboral.




Irene
Moreno, diputada nacional por Partido Popular, explica en el siguiente video las
pautas que el Gobierno de su partido va a seguir en cuestión de educación y la
reforma que va a llevar a cabo en este sentido:
El
primer pensamiento que me surge espontáneamente al escuchar a la Sra. Moreno, me lleva a
decir, que si de "excelencia" hablamos, a ella no le vendría
mal recibir un poquito de su propia medicina, ya que su locución y exposición
dejan bastante que desear y le convendría realizar un curso de oratoria para
aprender a hablar en público.A continuación, veo que rebaja la tasa de fracaso escolar en 5 puntos porcentuales respecto a la indicada en el informe PISA de 2001, es decir del 31,2% pasa al 26%. Expone que el Gobierno va a invertir más fondos públicos en educación, cuando los Presupuestos Generales del Estado para este año reduce la partida presupuestaria de educación en un 29,1%. Asimismo, habla sobre el fomento de una educación de calidad, cuando la reforma de su partido defiende una división de la enseñanza entre el Bachillerato de Excelencia y el del régimen general que abre una brecha aún mayor de la ya existente entre las clases ricas y las más débiles, y empobrece la enseñanza pública. Respecto al fomento del estudio de otras lenguas, se le pasó por alto aclarar dónde entra la reducción del presupuesto para las escuelas de idiomas y de ayudas para el estudio de idiomas en el extanjero tanto para los alumnos, como para el profesorado. ¡No entiendo! O bien no sé sumar 2 + 2 por no haber recibido una formación de "excelencia" o los números no me cuadran. Será cuestión de recurrir a las tablas de sumar de Educación Primaria...
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¡No sabía yo que la aritmética elemental tuviese tanta similitud con la política española! Parece que se aprende más en internet que en el colegio público...



El colectivo docente también se ve seriamente perjudicado con medidas que responden más a un sistema mercantilista, que a la atención a una educación de calidad orientada la formación del alumnado:
- Reducción de un 12% de la plantilla de profesores interinos, frente al aumento de horas lectivas en las aulas de los profesores de educación secundaria que, en estas condiciones, no puede garantizar la calidad de la formación impartida.
- Las oposiciones del pasado año redujeron el número de plazas convocadas para profesorado de 2.200 a 489. Además se llevaron a cabo a mitad del curso escolar, con el daño que eso supone para la formación de los alumnos al verse obligados a cambiar de profesor en algunas materias.
- Masificación de las aulas con menos profesores para atender a más alumnos, imposibilitando el cumplimiento del mandato legal de atención a la diversidad: Con más alumnos, menos tiempo y menores recursos humanos en los centros es imposible atender a las necesidades educativas especiales y a los que estén en riesgo de exclusión social.
- Reducción de horas disponibles de preparación de las clases, parte esencial del trabajo docente.
- Las oposiciones del pasado año redujeron el número de plazas convocadas para profesorado de 2.200 a 489. Además se llevaron a cabo a mitad del curso escolar, con el daño que eso supone para la formación de los alumnos al verse obligados a cambiar de profesor en algunas materias.
- Masificación de las aulas con menos profesores para atender a más alumnos, imposibilitando el cumplimiento del mandato legal de atención a la diversidad: Con más alumnos, menos tiempo y menores recursos humanos en los centros es imposible atender a las necesidades educativas especiales y a los que estén en riesgo de exclusión social.
- Reducción de horas disponibles de preparación de las clases, parte esencial del trabajo docente.
- Desaparición de los desdobles y refuerzos, horas de biblioteca, laboratorio, actividades extraescolares y manejo de tecnologías.
- Fraude al alumnado. Los maestros y profesores son especialistas en un determinado nivel educativo (infantil, primaria y secundaria), así como en materias concretas, en cuya especialización han invertido años de esfuerzo y dedicación. Con la falta de personal, muchos profesores se ven obligados a impartir materias que no son de su especialidad para la que no están suficientemente preparados a pesar de su buena voluntad. La calidad de la educación exige el mantenimiento de las especialidades, un profesor de Historia no puede, ni debe, impartir Lengua Española o Ciencias Naturales.
- La eliminación de la tutoría colectiva y lectiva. Esta medida, además de ser ilegal, impide la labor de orientación académica y formación en valores.
- Más de 5.000 profesores “desechados” después de años de dedicación a la docencia supone un despilfarro de conocimiento y experiencia que esta sociedad no debería permitirse.
- Las condiciones laborales del colectivo docente han sufrido una bajada de sueldo al mismo tiempo que ha aumentado su trabajo, debido a la drástica reducción de personal, recortes en la formación permanente y eliminación de las licencias por estudios.
- Los centros han perdido su autonomía junto con la participación de los claustros y consejos escolares en las tomas de decisiones.
- La entrada de las empresas privadas en la enseñanza pública por medio de empresas de contratación con intereses mercantilistas o fundaciones con intereses ideológicos muy alejados de los principios de igualdad y calidad que rigen nuestro sistema educativo. Un ejemplo de ello es la cesión de escuelas infantiles a empresas que nada tienen que ver con el sector educativo, como EULEN (empresa de seguridad) o Arturo Cantoblanco (grupo hostelero), primando el plan de negocio sobre el proyecto educativo.
Una escuela obligatoria, en la que quepa todo el mundo, exige una auténtica reconversión profesional. Hace falta un profesorado con una formación especializada y específica: la que deriva del hecho de atender y enseñar a una población escolar con una acentuada variedad social y cultural. Profesionales con campos de experiencia muy diferentes (BUP, FP, EGB) han cambiado su marco por otro más complejo: un alumnado diverso en perfiles actitudinales, motivaciones, intereses, orientaciones académicas y profesionales, etc. Nadie ha proporcionado a ese profesorado, movilizado con una lógica más militar que pedagógica, los instrumentos teóricos y metodológicos necesarios para desempeñar con más garantía el perfil profesional que ahora se les exige.
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-¡Ruega por nosotros!- |
Estos datos colocan a la escuela y la educación pública, universal, gratuita y de calidad, en una situación de peligro, cuando es un bien irrenunciable que no puede verse sometido a los dictados de las leyes del mercado económico.
La inversión en educación favorece la mejora de las condiciones de enseñanza permitiendo, por ejemplo, reducir el número de alumnos por profesor, aumentar el apoyo educativo a los alumnos con mayores dificultades y que muestran un retraso educativo -incluso anterior a la ESO-, favorecer el acceso de alumnos con desventajas económicas o sociales a recursos fuera de su alcance (bibliotecas escolares, medios informáticos, internet, etc.), mejorar el material de estudio, inclusive reducir las aulas o calificar a los docentes según los resultados obtenidos por los alumnos. Así, cabría esperar que la realización de mayores inversiones educativas respondieran con mejoras en los resultados académicos, sin embargo, estos recortes responderán con un empeoramiento de la ya crítica situación.

La configuración de la Educación Secundaria en España ha sufrido un triple drama:
1º) La aprobación de leyes educativas del partido gobernante "de turno" y no de Estado, es decir, con el consenso de todos los partidos, lo que ha motivado que, cuando gobierna un nuevo partido político, se cambien una y otra vez. Pero el mundo educativo no puede estar al arbitrio de los cambios políticos.
2º) Las leyes se han propuesto –como no podía ser menos– mejorar la educación, pero lo han hecho sólo como leyes “escolares” (limitadas a medidas en el sistema escolar) y no “educativas” (dirigidas a intervenir activa y socialmente en la comunidad), como si los exclusivos cambios escolares pudieran dar respuesta a demandas más amplias.
3º) Una confianza ilimitada en las regulaciones administrativas por medio de reformas diseñadas técnicamente, cuando la investigación educativa lleva décadas poniendo de manifiesto que los cambios legislativos no provocan por sí mismos una mudanza de las culturas escolares y profesionales, menos aún de las condiciones sociales para llevarlas a cabo. No basta la legitimidad de los cambios propuestos si, paralelamente, no se ven acompañados de los procesos y condiciones necesarias para su implementación.


El 40% de los hijos de inmigrantes en España abandonan antes los estudios y, con una cualificación inferior al nivel secundario, se tienen que enfrentar a graves dificultades para encontrar trabajo, son desempleados con más frecuencia y acaban dependiendo de prestaciones sociales que, por otro lado, también repercuten sobre la economía nacional.
La aplicación de continuadas reformas educativas (LOGSE, LOCE, LOE) y futuras "sopas de letras" que, basándose en la falacia de la promoción automática o semiautomática, falta de valoración del esfuerzo personal y pérdida vergonzante de la autoridad del profesor, han llevado al fracaso a tan elevado porcentaje de la población escolar, jóvenes que no conseguirán la titulación mínima exigida para su incorporación al mundo laboral, lo cual les llevará a convertirse en mano de obra barata, no cualificada y fácilmente explotable.
En el segundo ciclo de enseñanza obligatoria, además de grupos de refuerzo y de programas de iniciación profesional para aquellos que tengan dificultades para seguir los estudios, se establecen dos ramas en 3º (científico-humanístico y tecnológico), diferenciándose el primero en dos (científico y humanístico) en el 4º curso, lo que recuerda al antiguo Bachillerato de Letras (humanidades) y Ciencias (científico), además de la Formación Profesional (tecnológico). Esto es lo que hace que todas las ramas no tengan, de entrada, la misma calidad.

La comisaria europea Androulla Vassiliou ya advirtió en su momento que el modelo productivo ha de reorientarse hacia la capacitación laboral y la competitividad, principal punto flaco de la economía española a largo plazo, alertando sobre la necesidad de “atraer a los jóvenes a la formación profesional porque en el futuro se necesitarán más cualificaciones para lograr trabajo”.

La ESO se ha convertido así en fuente de problemas y en núcleo de la “contrarreforma” educativa. La Ley de Calidad de Educación (LOCE) manifiesta una preocupación excesiva por mejorar los resultados de los mejores alumnos, aún cuando vaya en detrimento de los alumnos más desfavorecidos o con mayores dificultades de aprendizaje. Aprobada sin un debate social, con una manifiesta falta de un consenso político y social entre los partidos políticos, se convierte, una vez más, en una ley de partido, pero no de Estado y, sin una previsión, compromiso de financiación y contribución para la mejora, su futuro se vislumbra muy incierto. Con estas limitaciones, es difícil que una ley mejore significativamente el funcionamiento educativo.
Se reducen los fondos en educación pública, sin embargo se fomenta el Bachillerado de Excelencia y los centros bilingües, es decir, aquellos programas que promueve la segregación del alumnado, en lugar de atender a la igualdad de oportunidades, tal y como exige la ley. Hay que pretender que todos nuestros adolescentes sean excelentes, principalmente aquellos que, por circunstancias personales o socioeconómicas, tienen más dificultades para conseguirlo.
Con la creación de los institutos de Educación Secundaria de Bachillerato de Excelencia de la Comunidad de Madrid, los mejores alumnos y el mejor profesorado pasarán al servicio de un grupo de élite, el reducido grupo de "elegidos" que destaquen de la "mediocridad".

Tampoco tiene justificación alguna el que los mejores profesores queden reservados para los alumnos más brillantes, los cuales, quizá sean los menos necesitados de un profesor excelente y sí sería conveniente que contarán con su apoyo los que van más "flojillos" en su asignatura; esto podría facilitarles el aprendizaje y la adquisición de conocimientos. A los alumnos no se les puede condenar "per se" a la medianía y a los profesores no se les puede estigmatizar tampoco de "mediocres" sólo aptos para formar a los más "torpes" y sin futuro. Este planteamiento es indiscutiblemente discriminador, desalentador e incluso puede fomentar la desmotivación de ambas partes, incentivando más aún el fracaso escolar.
La opinión que la calidad de la enseñanza le merece a la presidenta de nuestra Comunidad, Esperanza Aguirre, se refleja en sus palabras cuando critica a quienes no están de acuerdo con dar un trato exclusivo a alumnos "sobresalientes" que no tienen medios para estudiar Bachiller "fuera o en colegios de élite". O sea, que quien estudie en un instituto "normal" sin salir de nuestra Comunidad "lo lleva claro", porque, ya de entrada, estará echado a perder por un sistema elitista.

Tampoco habrían tenido ninguna "Esperanza" grandes personajes como Bernard Shaw, Rudyard Kipling, Freud, Faubert, Agatha Christie, Ernest Hemingway, Pablo Ruiz Picasso, Vincent VanGogh, Auguste Rodin, Leonardo Da Vinci, Mozart, Richard Strauss, Winston Churchill, Georges Washington, Nelson Rockefeller, John F. Kennedy, Eisenhower, Isaac Newton, Thomas Edison, Charles Darwin, Galileo, Louis Pasteur, Graham Bell o el mismísimo Bill Gates, por ser excluidos de la "excelencia educativa" por sufrir dislexia, un trastorno que afecta al aprendizaje.

Vistos los resultados del PGS y con la llegada de la crisis económica, los “expertos” en educación decidieron crear el PCPI para recoger a los chicos que no superaban los temarios de la ESO a los 16 años; una estructura que consiguiera mantenerlos dentro del sistema el máximo tiempo posible para que no fueran a engrosar las listas del paro al encontrarse ya en edad laboral. Como en tantas otras ocasiones, los profesores y los centros escolares quedan reducidos a meros "recogedores" de niños para mantenerlos alejados de la calle, dejando tranquilas las conciencias de estos "expertos" recaudadores de votos electorales.
A pesar de su apariencia de ser una vía alternativa que permita obtener el título de Graduado en ESO y obtener una cualificación profesional que facilite la inserción en el mercado laboral sin prolongar la escolarización más allá de los 18 años, no deja de ser puro maquillaje que presenta importantes problemas y grandes deficiencias:
- Aglutina dos cursos de la ESO en uno, con algunas materias iguales que las de la ESO, pero con un nivel tan elemental, que dicho personalmente por un orientador escolar, se reducen a las operaciones aritméticas básicas, las normas lingüísticas esenciales y al estudio de las comunidades autónomas, por poner ejemplos.
- No existe aún material ni libros de texto orientados a cada rama, por lo que se utilizan los que se crearon para la educación permanente de adultos existentes únicamente en versión digital.
- No existe aún material ni libros de texto orientados a cada rama, por lo que se utilizan los que se crearon para la educación permanente de adultos existentes únicamente en versión digital.
- Una vez elegida la alternativa educativa más adecuada a las características del alumno (PCPI o diversificación) no se puede cambiar a la otra.
- Las ramas profesionales con las que cuenta van orientadas fundamentalmente a profesiones de bajo perfil de cualificación técnica: peluquería, fontanería o electricidad, entre otros ejemplos. Además, la formación recibida no cubre los mínimos necesarios para satisfacer las necesidades del mercado de trabajo actual, si, además, se tiene en cuenta el elevado número de titulados universitarios que se encuentran en situación de desempleo, en igualdad de condiciones, las empresas optan por la contratación de un universitario que cuenta con una formación infinitamente superior.
- Considerando el alto porcentaje de fracaso escolar y la discriminación de los alumnos con peores resultados académicos por parte de los responsables de los centros docentes y la desmotivación generalizada de los adolescentes, la demanda de este tipo de programas se va a disparar y, por el momento, no hay suficientes plazas disponibles, ni el profesorado cualificado preciso.
- El amplio e impreciso perfil del alumno, cajón de sastre en el que tiene cabida todo aquel que no cumpla con los requisitos académicos mínimos:
- El amplio e impreciso perfil del alumno, cajón de sastre en el que tiene cabida todo aquel que no cumpla con los requisitos académicos mínimos:
- Jóvenes comprendidos entre 16 y 21 años como edad máxima de permanencia, con condiciones de discapacidad tales que no permita su integración en la modalidad general.
- Jóvenes que abandonaron el sistema educativo, que se encuentran desescolarizados, en situación de marginación o riesgo de exclusión social y con dificultades para adaptarse al medio escolar o laboral.
- Jóvenes pertenecientes a colectivos de población en desventaja por motivos de origen social, económico, cultural, étnico, etc. con especiales dificultades de inserción sociolaboral.
- Miembros de familias disfuncionales, desestructuradas y/ o con importantes carencias.
- Alumnos con un historial de continuo fracaso escolar que haya determinado una baja autoestima, intolerancia a la frustración, faltos de habilidades sociales o con un desarrollo de ocio inadecuado.
- Alumnos procedentes de aulas de compensación educativa o de enlace, con acusadas carencias y competencias lingüísticas, desarraigo cultural, falta de hábitos relacionados con el mundo académico (concentración, atención, planificación...), con desfase curricular de varios cursos en sus competencias académicas, con baja motivación para el estudio y de otros tipos de rechazo al mundo académico.
- Se da prioridad a los jóvenes a los que se les haya impuesto una medida judicial y vengan derivados por la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ACMRRMI) o del centro de ejecución de medidas judiciales correspondiente.
- De forma excepcional, alumnado escolarizado en ESO con un historial de absentismo debidamente acreditado, de bajo rendimiento académico o repetidores de curso.
- A nivel particular, esta modalidad se destina a los jóvenes que precisan una inserción laboral urgente, por disponer de menores recursos económicos y mayores necesidades familiares y/ o personales.

Además de no tener interés por los estudios, ellos mismos contestan una y otra vez que su problema actual es que no quieren estudiar, les agobia día a día el enfrentarse durante seis horas a una misma dinámica en la cual no encuentran aliciente y no les motiva lo que se les ofrece porque no le ven utilidad.

Se trata a los chicos como si fueran adultos cuando en realidad aún no lo son; el curso está estructurado de tal forma que, además de asistir a los correspondientes talleres, tienen largas jornadas de clases teóricas, cuando fueron incapaces de soportarlas en su momento en la ESO, tienen que continuar con la misma dinámica en PCPI, lo que mantiene su desmotivación inicial.
Con todo lo descrito previamente, la reinserción en el sistema educativo general es sumamente difícil para estos alumnos que no reúnen los requisitos formativos necesarios para asimilar sin problema el plan de estudios de Bachillerato y FP, como tampoco cuentan con el grado de conocimientos profesionales exigibles para integrarse en el mundo laboral y poder conseguir un empleo digno y bien remunerado.

Otro problema que debe resolver nuestro sistema educativo son las necesidades especiales de niños con problemas cognitivos, psicológicos o motrices que, aun sin tener ninguna discapacidad intelectual, también acaban siendo "carne de PCPI" debido a sus dificultades de aprendizaje no atendidas de forma comprensiva y que contribuya a su desarrollo e integración social.
Es fundamental que, tanto los padres como los docentes de estos niños detecten, lo más tempranamente posible, conductas como la falta de atención y concentración que se observa en niños que se distraen con facilidad y con dificultades para permanecer quietos y tranquilos en clase, ya que suelen proceder de un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que requiere de una atención multidisciplinar especializada (psicológica, motriz, logopédica, neurológica, conductual y afectiva).


Pues bien, es imprescindible que estas "dificultades específicas" sean atendidas adecuadamente para que estos niños que, lejos de ser "tontos" y teniendo altos coeficientes intelectuales, estén integrados en un sistema educativo que, al igual que sus cerebros, funcione de manera diferente, respondiendo a sus necesidades "específicas", que responda a un adecuado progreso formativo sin convertirlos obligatoriamente en "carne de cañón" del fracaso escolar por tratarles como "discapacitados" cuando no lo son.

Por otro lado, las autoridades educativas, deberían hacer un esfuerzo considerablemente mayor en ofrecerles la ayuda necesaria, dado que suelen requerir de una adaptación curricular adecuada, no siempre fácil para el alumno, ni disponible en todos los centros estatales, como tampoco lo está a efectos sanitarios, con lo cual, su correcta atención queda limitada a las familias con mejores recursos económicos y que pueden recurrir a centros médicos y colegios especializados de carácter privado.
Las vías educativas existentes en la actualidad, en sí mismas, pueden no ser discriminatorias, aunque la propia inercia del sistema educativo tenderá a desembocar en la segregación de varias clases de educación si no se toman medidas cautelares. Sin intervenir socialmente en estas situaciones, la atención a la diversidad se puede convertir en una coartada para reforzar o, al menos, legitimar, la desigualdad. En cualquier caso, para una oferta educativa diversa, pero no segregadora, se precisan otras medidas organizativas, más allá de las imprecisas “adaptaciones curriculares individualizadas”.

Descenso del Nivel de Exigencia y Rendimiento


La bajada de nivel de los alumnos, el incremento de violencia en los centros, el promover una cultura del esfuerzo que habría puesto en entredicho la llamada “promoción automática” han servido como lemas manufacturados para poner en duda el ordenamiento anterior.
Asimismo, los adolescentes de hoy en día se encuentran frente a un profesorado desmotivado que no incentiva sus capacidades y su potencial por la penosa, pero frecuente, opinión de que no merece la pena esforzarse en preparar grandes talentos para que acaben siendo "mileuristas".
Incidencia de la Situación Económica y Laboral
La difícil situación económica que atravesamos está conduciendo al empobrecimiento de la población de clase media de forma masiva, tanto como del mercado laboral y la estructura sectorial del mismo. Esto lleva a muchos jóvenes cuando cumplen los 16 años a buscar alternativas a tiempo parcial o completo por necesidades económicas familiares y, en otros casos, como consecuencia o fruto de la desmotivación. De este modo, lo que comienza como un trabajo complementario puede acabar en el abandono definitivo de los estudios sin titulación académica.
La tasa de desempleo muestra una relación directa y significativa con el número de titulados en ESO. Si el desempleo aumenta se titulan menos alumnos, ya que descienden los rendimientos esperados debido a que, como es el caso y se ha pormenorizado anteriormente, disminuye la inversión educativa, provocando la desmotivación, tanto por parte del profesorado, como del alumnado, sobre quien, en última instancia, recaen las consecuencias finales de la reducción presupuestaria y, por consiguiente, repercute directamente en la no conclusión de los estudios mínimos obligatorios.
La relación entre el fracaso escolar y la estructura productiva de las regiones autónomas es muy significativa. Así, regiones con elevado peso en el sector de la construcción y baja ocupación industrial muestran mayores porcentajes de fracaso escolar. La escasa cualificación exigida en la construcción podría explicar la rápida salida de los jóvenes al mercado laboral sin apenas completar los estudios secundarios de nivel inferior. Sin embargo, las regiones con alto nivel industrial requieren de mano de obra más cualificada por lo que hay mayores incentivos para completar con éxito la ESO. Esta variable podría estar explicando las altas tasas de fracaso escolar de Baleares, Castilla - La Mancha, Murcia, Extremadura, Andalucía y Comunidad Valenciana, regiones con mayor sector de la construcción y con mayor fracaso escolar.
Considerando que la tasa de desempleo juvenil española duplica la media europea, el panorama al que se enfrenta la llamada generación "Ni-Ni" (jóvenes que Ni estudian, Ni trabajan) es verdaderamente incierto, por lo que no es de extrañar que nuestra juventud no crea en el sistema educativo y opine que "estudiar no sirve para nada", al ver a una multitud de licenciados universitarios que se encuentran desempleados y, por ello, acaben rechazando los estudios ante la creencia de que éstos no le van a resolver su futuro económico, ni su estabilidad laboral, abandonándolos sin haber obtenido una cualificación que les conceda el mínimo acceso a un contrato laboral que sí les haga entrega de la titulación en "Mileurismo".
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Título de "Mileurismo" en Primer Grado. |
Factores Psicopedagógicos
La nula implicación de las autoridades educativas, el insuficiente apoyo institucional y la ausencia de la necesaria flexibilidad laboral en las empresas para lograr la conciliación de la vida laboral y familiar, ha favorecido la proliferación de guarderías infantiles públicas y privadas, en las que el niño deberá pasar años decisivos para la formación de su personalidad y afectividad, coadyuvará su desarraigo afectivo y tendrá implicaciones negativas en su posterior desarrollo psicológico, agravado por la falta de tiempo de los progenitores para supervisar su proceso madurativo.

La desmotivación y el sentimiento de fracaso, muchas veces fomentado por los propios padres y educadores, crean en el muchacho un sentimiento de nulidad personal que le incapacita para estudiar. Es fundamental favorecer que se sienta satisfecho por el trabajo realizado, los objetivos alcanzados y las pruebas superadas, lo cual, por otro lado, permitirá que se desarrolle en él un saludable nivel de autoestima y aprenda a asumir responsabilidades. Del mismo modo, es importante que el centro de estudios, el profesorado y los compañeros de clase sean de su agrado, de lo contrario, asistir al colegio o al instituto, se convertirá en una pesada carga que le llevará a sentirse como "oveja que va al matadero" cada vez que tenga que acudir a clase y, durante el transcurso del horario lectivo, no mantendrá un buen nivel de atención, al tiempo que fomentará su intención de absentismo.
En contra de la creencia de que la depresión es una enfermedad exclusiva de los adultos, los niños también la padecen y es motivo frecuente de fracaso escolar. Cuando hay un cambio pronunciado en la conducta de un chico, su rendimiento y sus calificaciones bajan, ya no quiere estudiar, ni asistir a la escuela; es entonces cuando se debe considerar la posibilidad de la depresión. Algunas muestras para detectar que un niño o adolescente está atravesando una depresión son el cambio brusco de comportamiento, pasando a mostrarse agresivo cuando solía ser pacífico y tranquilo; el repentino desinterés que empieza a manifestar con todo aquello que anteriormente le satisfacía; la desobediencia y la indiferencia, aumento de la pereza y la desidia, así como la caída en picado de sus calificaciones.

Si no aprende de estas experiencias y empieza a adoptar estas conductas de riesgo como un patrón de conducta crónico para lidiar con sus circunstancias sin un sentido sólido de su propia identidad, puede convertirse en una patología. Es en este período cuando, al ir adquiriendo más libertad, incluso en los centros docentes, descuidan sus estudios de manera irreflexiva y, cuando quieren darse cuenta de su error, se encuentran con el hecho de haberse quedado rezagados en sus conocimientos y de haber perdido el hábito de estudio, lo que les complica retomar el ritmo y el nivel de la clase, entonces, se pierden en un círculo vicioso del que les resulta difícil salir sin la ayuda oportuna de sus padres y educadores.
Influencia del Entorno Familiar
Existe una relación directa entre el nivel de formación de la familia del estudiante y los resultados académicos obtenidos, como también parece existir una tendencia a la perpetuación del nivel formativo que se mantiene en el tiempo, de modo que es esperable que en familias cuyos padres tienen un nivel alto de estudios, tengan hijos con un grado de formación más alto que aquellas donde los progenitores únicamente tienen estudios elementales, favoreciendo así el fracaso escolar de sus descendientes.


Influencia del Entorno Social


Los adolescentes y los jóvenes buscan modelos referenciales que sean auténticos transmisores de valores. No basta que los padres o educadores se los expresen, sino que es necesario que los vivan cotidianamente. Los adolescentes van consumiendo los valores referenciales del entorno, especialmente de la familia y de la escuela. Parece lógica la inquietud de muchos padres que no saben qué hacer, qué camino seguir y que se queden en la pasividad de esperar a ver qué pasa. No podemos ser neutrales ya que los medios de comunicación, los amigos, la sociedad misma, están transmitiendo sus valores, por eso se hace precisa la interiorización, la reflexión, el análisis ponderado y responsable para tomar decisiones. Nuestros adolescentes van a pensar, a buscar la calidad humanizadora de su vida, a criticar los mensajes de los medios de comunicación, analizar sus compromisos tales, como tomar decisiones sobre su futuro, asumir responsabilidades a la hora de vivir su realidad presente, tienen que aprender a equivocarse para no hundirse en la ciénega fangosa del conformismo. Los jóvenes son los primeros agentes de su propia adulación y modulación.



En una etapa de la vida cargada de hormonas incontrolables que crea en los muchachos la confusión de no saber si son niños o adultos, en la que abundan las crisis de identidad y la impulsividad, cuando aún no tienen bien delimitados sus criterios personales, les hace ser más vulnerables y proclives a encaminarse a lo que les enseña su entorno desvalorizado, que a centrarse en una formación que tampoco pueden garantizar que les vaya a ofrecer un futuro confortable y, en contrapartida, requiere mucho tiempo y trabajo, frente a la inmediatez de internet que en un instante les ofrece cuanto deseen saber.
Además, al ser aún tan influenciables y manipulables, caen con facilidad en la trampa de la aparente gratificación inmediata que les ofrece el entorno de la calle y que no les aporta el interior de su instituto, de modo que también acaban rechazando a quienes optan por ser "unos pipas que sólo piensan en sacar buenas notas" en favor de convertirse, en el caso de las niñas en "chonis barriobajeras" como "La más chula de Móstoles" que aparece en el video:
El abandono escolar es un problema complejo que requiere de estrategias que aborden eficientemente la educación, la juventud y la política social desde el ámbito local, regional y nacional que incluyan:
1º) Prevención del abandono escolar comenzando tan pronto como sea posible el apoyo a los niños en su aprendizaje, aportando las condiciones necesarias para evitar que se produzca, así como ayudar adecuadamente a aquellos con diferencias lingüísticas, culturales, económicas, cognitivas, intelectuales o psicológicas para garantizar su correcto aprendizaje.
2º) Aplicación de medidas de intervención en problemas como el absentismo, el bajo rendimiento o la desmotivación, para tratar de corregirlos de forma rápida e igualmente eficaz, sin olvidar que, como ya se ha dicho, el fracaso escolar comienza en la educación primaria, por lo que se deben tomar las medidas oportunas desde el comienzo de la escolarización, cuando el niño está en condiciones de ser adecuadamente orientado y no tenga que desembocar en el futuro abandono escolar.
3º) Creación de medidas de compensación de "segundas oportunidades" que ofrezcan posibilidades reales de aprendizaje en la escuela y en la reinserción de los jóvenes en el sistema educativo.
4º) Adaptación y mejora de los actuales planes de estudio, incorporando nuevas disciplinas que resulten de interés tanto a los jóvenes como a sus futuros empleadores.
El éxito académico de todos los alumnos que cursan la Educación Secundaria Obligatoria es uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestro sistema educativo. El objetivo es conseguir que todos los alumnos que permanecen escolarizados obligatoriamente hasta los dieciséis años consigan una certificación que les permita continuar estudiando, lo que, a su vez, servirá de palanca para aumentar el porcentaje de alumnos que cursan educación secundaria optativa y voluntaria.
El éxito académico de todos los alumnos que cursan la Educación Secundaria Obligatoria es uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestro sistema educativo. El objetivo es conseguir que todos los alumnos que permanecen escolarizados obligatoriamente hasta los dieciséis años consigan una certificación que les permita continuar estudiando, lo que, a su vez, servirá de palanca para aumentar el porcentaje de alumnos que cursan educación secundaria optativa y voluntaria.
Por todo ello, es evidente la necesidad urgente de llegar a un acuerdo educativo entre asociaciones de padres, profesorado y autoridades educativas que permita consensuar los valores a transmitir y los mínimos educativos exigibles a lograr, establecer el calendario de aplicación de dicho acuerdo e incrementar la inversión en materia de educación para intentar mejorar el nivel formativo de nuestra juventud, toda vez que al subsanar el grave problema de nuestro sistema educativo logremos salir del "furgón de cola" educativo de Europa.
Como dijo el sociólogo francés Emile Durkheim:
“La enseñanza secundaria atraviesa una crisis muy grave que aún no ha llegado a su desenlace. Todo el mundo se da perfecta cuenta que no puede seguir siendo lo que en el pasado fue: sin embargo, lo que ya no se ve con la misma claridad es lo que está llamada a convertirse. De ahí esas reformas que, desde hace cerca de un siglo, se van sucediendo periódicamente, atestiguando, a la vez, tanto la dificultad como la urgencia del problema”.
Luego, pongámonos manos a la obra y, entre todos los que formamos parte de la sociedad, busquemos la mejor solución, invirtiendo en recursos y en políticas educativas que funcionen de forma adecuada para dar respuesta a este colectivo que será el futuro del mañana, o ¿es que acaso no interesa formar individuos críticos y sí fomentar una masa de gente fácilmente manipulable?
FUENTES:
Bruselas alerta por el altísimo fracaso escolar español
La inversión en educación pierde peso
El fracaso escolar, principal causa del alto paro juvenil en España
Un nivel más bajo para que los jóvenes estudien a toda costa