"Dale valor a las cosas,
no por lo que valen,
sino por lo que significan."
(Gabriel García Márquez)
¿Qué opinarías si te dijese que la ropa que compras a precios elevados puede costar tan sólo 80 céntimos la hora? ¿Sabías que al adquirir unos vaqueros envejecidos, sin saberlo, puedes estar siendo cómplice de la enfermedad de silicosis de las personas que llevaron a cabo el proceso de su envejecimiento?

La Campaña Ropa Limpia está presente en 14 países europeos: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía y Polonia. Además, colabora con más de 200 organizaciones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo.

La Campaña Ropa Limpia agrupa su actividad en diferentes líneas de actuación cuya misión es mejorar las condiciones laborales dentro de la industria textil y dar más poder a las personas trabajadoras:
- Concienciar y movilizar a las personas consumidoras. Recogen información y se la presentan a los consumidores para que conozcan las condiciones en las que se produce la ropa que vestimos. En este contexto, sensibilizan sobre la importancia de un consumo responsable.
- Presionar a las empresas textiles para que se responsabilicen y se aseguren de que sus productos se fabrican en condiciones laborales dignas: para que sus prácticas sean más transparentes y éticas, para que redacten y publiquen códigos de conducta en contra de la explotación laboral y para que controlen la implantación eficaz de esos códigos. La Campaña Ropa Limpia, además, exige mejoras estructurales y también presiona a las empresas para que actúen en casos individuales de violación de los derechos laborales.
- Exigir a los gobiernos de los países productores que hagan respetar los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y a las administraciones públicas de los países importadores que incluyan cláusulas sociales en sus compras.
Muchas de las firmas de moda, entre ellas algunas conocidas firmas españolas que llenan los escaparates con etiquetas de precios de "infarto" contratan su producción a fábricas y talleres de todo el mundo. Por su cercanía y por las características de su mercado laboral, Marruecos se ha convertido en un importante centro de costura y confección de España y de gran parte de Europa.

La promesa de “desarrollo a través de la implantación de una industria textil orientada a la exportación" es una promesa incumplida también en Marruecos. El sector de la confección de prendas de vestir ha alcanzado una gran relevancia para la economía española y ha generado miles de puestos de trabajo. Pero las ocupaciones creadas no alejan a las personas trabajadoras de la pobreza. Sin perspectivas de mejora en el propio sector y sin que se creen nuevos puestos de trabajo en otros sectores, las obreras de la confección no tienen posibilidad de usar su trabajo precario como trampolín para acceder a otras ocupaciones o a lo que en otros mercados laborales denominaríamos "carrera profesional". El tipo de trabajo en el que se encuentran atrapadas limita fuertemente su posibilidad de construcción de redes sociales para mejorar su situación y deteriora su vida personal y familiar.



El más lamentable de los argumentos que se esgrime es que esta situación es transitoria, que de esta forma todas las partes implicadas, países y sus gobiernos incluidos, se beneficiarán con su enriquecimiento. Sin embargo, esta clase de argumentos son engañosos, en tanto que supone el mantenimiento de la pobreza y la esclavitud encubierta en países subdesarrollados que compiten con bajos costes laborales.

Es cierto que cada país está en un "momento de desarrollo" diferente y que es un enorme logro que la mujer marroquí trabaje. Pero este es un argumento que se contradice con el dogma de la globalización. Esta es la solución del capitalismo al consumo democrático, es decir, en el primer mundo se tiende al abaratamiento de sueldos y el recorte de derechos laborales para equipararlos con los de los países productores (Marruecos, países asiáticos e hispanoamericanos, fundamentalmente). En ese caso no se respeta el desarrollo en el que cada uno nos encontramos. Este doble rasero es el problema: A las empresas y poderes económicos les interesa globalizar la precariedad, pero no les interesa globalizar los derechos humanos y laborales.
La ley marroquí establece unos estándares laborales y aunque la investigación mostró que el salario mínimo suele cumplirse, los horarios laborales no y las jornadas de 60 horas semanales son habituales, al igual que en España, son muchísimas las personas trabajadoras que exceden sus jornadas por presiones empresariales.

El sandblasting se ha convertido en el método principal para el acabado de la mayoría de los vaqueros que ofrecen un aspecto “desgastado”. El envejecimiento artificial del vaquero se consigue proyectando chorros de arena a alta presión sobre la tela vaquera.
La investigación de campo que se ha llevado a cabo con la campaña revela que, pese a que muchas marcas internacionales hayan prohibido esta técnica en sus cadenas de producción desde que se iniciase hace un año la campaña internacional “No-sandblasting”, lo cierto es que no parece que hayan adoptado las medidas preventivas y de seguridad necesarias para que la prohibición sea efectiva.
Independientemente de si una marca ha prohibido o no esta técnica, lo cierto es que se sigue utilizando –tanto de forma manual como mecánica– en las fábricas de Bangladesh. El riesgo de contraer silicosis no se circunscribe sólo a la técnica manual, sino también a la mecánica, porque no se aplica el chorro de arena en compartimentos perfectamente estancos, la maquinaria utilizada es vieja y no existen o no se usan los equipos de seguridad necesarios para proteger a los trabajadores de la inhalación de polvo de sílice.

Testimonios de personas trabajadoras confirman que han recibido instrucciones de utilizar sandblasting para cumplir con los plazos exigidos por las empresas clientes, aunque éstas lo hayan prohibido expresamente. El dueño de una de las fábricas declaró que le era imposible cumplir con los diseños demandados sin recurrir a su uso.
No basta con la prohibición voluntaria de las empresas para lograr que los trabajadores dejen de enfermar e incluso morir de silicosis. En la mayoría de las fábricas investigadas por SETEM quedó patente que la repercusión de la prohibición ha sido irregular, la supervisión escasa y las medidas adoptadas hasta ahora han sido burladas ampliamente. La falta de la atención médica necesaria a los trabajadores que han contraído la enfermedad en Bangladesh, dificulta su diagnóstico y tratamiento adecuado, en parte debido a la falta de conciencia de los profesionales médicos para vincular la enfermedad de silicosis con la industria textil.

La red internacional Campaña Ropa Limpia plantea una serie de recomendaciones que las marcas, los gobiernos y organismos internacionales deberían adoptar para poner fin al uso del sandblasting en la industria textil.
Así, las empresas deberían revisar sus diseños y plazos de producción para permitir a los proveedores cambiar a otras técnicas de acabado de vaqueros. También deberían trabajar estrechamente con los sindicatos locales y organizaciones de defensa de los derechos laborales para garantizar que la prohibición se respeta.
Los gobiernos de los países productores deberían prohibir el uso de esta técnica y los de la Unión Europea deberían introducir una prohibición de importación de los productos que hayan sido sometidos a sandblasting. Además, la Campaña Ropa Limpia promueve que la industria textil sea incluida en el Programa de Erradicación Mundial de la Silicosis de la Organización Mundial de la Salud, Organización Internacional del Trabajo Internacional y la puesta en marcha de un programa específico para Bangladesh.
Quién lo desee puede seguir defendiendo el modelo de desarrollo que se critica en esta investigación. Incluso puede seguir defendiendo a capa y espada a las grandes empresas españolas como si beneficiaran a alguien más que a sus propios accionistas. Aquí sólo se pretende poner a disposición del público información cuidadosamente escondida o disimulada para que la gente tome sus propias decisiones y forme su propia opinión.
FUENTES: