(Joan Manuel Serrat)
A.S.I. (Abuso Sexual Infantil):
Una Dolorosa y Traumática Experiencia
Una Dolorosa y Traumática Experiencia
INFANCIAS TRUNCADAS...
Actualmente, el 20 % de los niños españoles menores de 16 años (22 % niñas, 18 % niños) sigue siendo VÍCTIMA DE ABUSOS SEXUALES, muchos de ellos incluso en edad preescolar. En el 90 % de las ocasiones, los abusadores son hombres y en el 86 % de los casos se trata de miembros de su familia o muy próximos a su núcleo social y afectivo que cuenta con la confianza y el cariño del niño.
La mayor parte de los casos de abusos sexuales a menores nunca salen a la luz. Es muy frecuente que no existan evidencias de daño físico y, en ocasiones, son hechos que se ocultan por miedo o vergüenza.
La mayor parte de los casos de abusos sexuales a menores nunca salen a la luz. Es muy frecuente que no existan evidencias de daño físico y, en ocasiones, son hechos que se ocultan por miedo o vergüenza.

Helena de Mariana, psicóloga y profesora de un master en psicología forense y clínica de las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, con cerca 20 años de experiencia en un Centro de Atención a Víctimas del Abuso Sexual (CAVAS) de la Comunidad de Madrid afirma que la reacción de los familiares del menor cuando se descubre el abuso puede causar mucho daño o mucho beneficio y es una de las variables que más influye en la recuperación: "En general, y sin proponérselo, la familia interroga al niño y de alguna manera le culpa porque no les ha comunicado antes el hecho. También se emiten mensajes de odio y resentimiento contra el abusador".

Estos niños viven un tremendo secreto, no compartido con nadie, que les puede llevar a bloquear temporalmente estas experiencias, hasta que años después, ya en su edad adulta, los recuerdos resurgen de manera imprevista con toda su crudeza y dolor.

- Muestran resistencia a acudir a cierto lugar o a quedarse con cierta persona.
- Sufren trastornos del sueño (tienen pesadillas, se orinan en la cama, temen dormir solos, necesitan una luz encendida durante toda la noche, etc.).
- Presentan trastornos en la alimentación (no tienen apetito o todo lo contrario).
- Sienten nuevos temores y necesitan que se les tranquilice mucho más que antes.
- Retornan a un comportamiento inmaduro, como de bebé.
- De repente rechazan al padre o a la madre de forma repentina.
- A veces se automutilan o tienen tentativas de suicidio.
- Pueden fugarse de casa para evitar que continúen los abusos.
- Bajan su rendimiento escolar y cambian su comportamiento social.
Si un menor de repente cambia y manifiesta varios de estos síntomas existe una alta probabilidad de que haya o esté sufriendo un abuso sexual y habrá que prestar atención a los siguientes indicadores:

Las principales consecuencias a corto plazo del abuso sexual en niños y adolescentes son:
El Agresor Sexual
Los agresores sexuales no siempre son los "viejos verdes" que imaginamos. Son personas consideradas "normales" desde casi todos los puntos de vista. Muchas veces son personas respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. Pueden ser muy funcionales en algunos ámbitos y no son de personalidades extremas. Por lo general, no presentan un perfil psicológico concreto y no muestran trastornos, sin embargo, son personas inmaduras emocionalmente, débiles, solitarios, llenos de culpa, con poca capacidad de contactar con otros, centradas en sus necesidades, con dificultades para establecer relaciones sexuales normales, suele tener baja autoestima, con pocos recursos para enfrentar situaciones de estrés y es posible que abusen del alcohol y/ u otras sustancias.
Cuando se ven descubiertas suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que ocurrió porque estaban borrachos o drogados, pero son reincidentes si no reciben el tratamiento adecuado para resolver su problemática.

Para conseguir su objetivo, el agresor emplea la manipulación emocional: chantajes, engaños, amenazas, etc. y, sólo en algunos casos, la violencia física. Estos comportamientos abusivos son con el fin de exicitarse sexualmente. Algunos de ellos son:
- Exhibirse desnudo delante del menor.
- Observar al menor vestirse o desvestirse o cuando está en el baño, orina, etc.
- Tocarle, besarle, cogerle y agarrarle, incluso con brusquedad y en contra de su voluntad.
- Forzarle a tocar los genitales del agresor.
- Forzarle a ver imágenes o películas, escuchar conversaciones sexuales.
- Posar para fotografías, ver o presenciar actividades sexuales.
- Sexo oral o vaginal.
- Ser sometido a tratamientos médicos innecesarios.
- Observar al menor vestirse o desvestirse o cuando está en el baño, orina, etc.
- Tocarle, besarle, cogerle y agarrarle, incluso con brusquedad y en contra de su voluntad.
- Forzarle a tocar los genitales del agresor.
- Forzarle a ver imágenes o películas, escuchar conversaciones sexuales.
- Posar para fotografías, ver o presenciar actividades sexuales.
- Sexo oral o vaginal.
- Ser sometido a tratamientos médicos innecesarios.
Las características del agresor y de la familia donde se produce el abuso sexual se presentan en la siguiente tabla:
Condenas establecidas para los agresores en España
Las penas anteriores podrán incrementarse a prisión de 4 a 10 años y a prisión de 12 a 15 años, respectivamente, si concurre alguna de las siguientes circunstancias:
- La violencia o intimidación se ejerce de modo degradante.
- En la agresión intervienen dos o más personas.
- La víctima es especialmente vulnerable, por su edad, enfermedad o situación y, en todo caso, si es menor de 13 años.
- La víctima es especialmente vulnerable, por su edad, enfermedad o situación y, en todo caso, si es menor de 13 años.
- Si el autor del delito ha hecho valer contra la víctima una relación de superioridad o parentesco (por ser ascendiente, descendiente o hermano).
- Si el autor hace uso de armas o medios especialmente peligrosos que puedan producir la muerte o lesiones, tales como la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro, sea o no principal, de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad o una grave enfermedad somática o psíquica.
Si concurren más de una de las circunstancias anteriores, las penas se impondrán en su grado superior.
A diferencia del delito de agresión sexual, en el delito de abusos sexuales no interviene la violencia ni la intimidación. La persona que lo comete realiza actos que atentan contra la libertad sexual de la víctima sin que ésta preste su consentimiento.
En todo caso, se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejerzan sobre menores de 13 años, sobre personas con trastorno mental o privadas de sentido.
También es constitutivo de delito si el agresor obtiene el consentimiento de la víctima haciendo valer una situación de superioridad sobre la misma que coarte su libertad.
Los delitos de agresión sexual se penalizan, en general, con prisión de 1 a 3 años o multa de 18 a 24 meses.
Si el agresor abusa de una situación de superioridad sobre su víctima, la pena será la de multa de 6 a 12 meses.
Cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con pena de prisión de 4 a 10 años.
Por su parte, la persona que abuse sexualmente de otra mayor de 13 años y menor de 16 años utilizando el engaño, será castigada con una pena de prisión de 1 a 2 años o multa de 12 a 24 meses. Si el abuso consiste en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, la pena se elevará a prisión de 2 a 6 años.
El plazo de prescripción para este tipo de delitos es de tres años.
- Si el autor hace uso de armas o medios especialmente peligrosos que puedan producir la muerte o lesiones, tales como la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro, sea o no principal, de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad o una grave enfermedad somática o psíquica.
Si concurren más de una de las circunstancias anteriores, las penas se impondrán en su grado superior.
A diferencia del delito de agresión sexual, en el delito de abusos sexuales no interviene la violencia ni la intimidación. La persona que lo comete realiza actos que atentan contra la libertad sexual de la víctima sin que ésta preste su consentimiento.
En todo caso, se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejerzan sobre menores de 13 años, sobre personas con trastorno mental o privadas de sentido.
También es constitutivo de delito si el agresor obtiene el consentimiento de la víctima haciendo valer una situación de superioridad sobre la misma que coarte su libertad.
Los delitos de agresión sexual se penalizan, en general, con prisión de 1 a 3 años o multa de 18 a 24 meses.
Si el agresor abusa de una situación de superioridad sobre su víctima, la pena será la de multa de 6 a 12 meses.
Cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con pena de prisión de 4 a 10 años.
Por su parte, la persona que abuse sexualmente de otra mayor de 13 años y menor de 16 años utilizando el engaño, será castigada con una pena de prisión de 1 a 2 años o multa de 12 a 24 meses. Si el abuso consiste en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de objetos por alguna de las dos primeras vías, la pena se elevará a prisión de 2 a 6 años.
El plazo de prescripción para este tipo de delitos es de tres años.
El descubrir que han abusado de una niña o un niño puede resultar algo demasiado angustiante para cualquier persona. Sin embargo, nuestra primera reacción es muy importante para la víctima, ya que muchas veces no lo cuentan porque piensan que la gente no les va a creer.
Un adulto no debe esperar que un niño revele lo que está pasando, tendría que ser muy maduro y fuerte. Por eso son importantes las campañas de difusión de derechos del niño, explicarles a ellos que deben cuidar su cuerpo, decirles que nadie puede tocarlos a menos que ellos quieran.
Un adulto no debe esperar que un niño revele lo que está pasando, tendría que ser muy maduro y fuerte. Por eso son importantes las campañas de difusión de derechos del niño, explicarles a ellos que deben cuidar su cuerpo, decirles que nadie puede tocarlos a menos que ellos quieran.
Nunca se debe forzar al niño a que responda a preguntas si no es él quien se acerca a decirlo, porque se podría ver reprimido y, nuevamente, forzado en contra de su voluntad produciendo el efecto justamente contrario al deseado.
Hay que tener conciencia de que el niño jamás tiene la culpa, ni imaginar la idea de que hizo algo para provocar. Es fundamental dejar al menor muy claro que no tiene la culpa de lo que le ha ocurrido, porque el único responsable es el adulto.

Hay que decidir si se requiere ayuda profesional especializada y si es necesario hacer un reconocimiento médico al niño y siempre denunciar al agresor.
Cómo proteger al niño del abuso sexual
- Mantener una atenta supervisión del niño. Saber dónde se encuentra, con quién y qué está haciendo.
- Pedir a otro adulto responsable que le cuide cuando nosotros no podamos. Si no disponemos de nadie, es conveniente que el niño camine o juegue durante el tiempo que no podamos estar pendientes de él.
- Conocer a los amigos de nuestros hijos, especialmente aquellos que sean algo mayores que él.
- Háblales sin asustarlos y decirle que nos diga con libertad quién es la persona que le incomoda o asusta.
- Enseñarle a velar por su propia seguridad, por ejemplo no aceptando dinero, paseos o favores de extraños y explicarles que es correcto llamar la atención, gritar, pedir socorro o crear un escándalo si es necesario en caso de verse forzado o en una situación de peligro.
- Recordarles que muchas niños son víctimas de personas que ellos conocen.
- Hacerles comprender que ellos no tienen por qué estar de acuerdo con demandas para mantener contacto físico estrecho y asegurarles que es totalmente correcto decir "NO" aún a parientes cercanos y amigos.
- Conocer a los amigos de nuestros hijos, especialmente aquellos que sean algo mayores que él.
- Háblales sin asustarlos y decirle que nos diga con libertad quién es la persona que le incomoda o asusta.
- Enseñarle a velar por su propia seguridad, por ejemplo no aceptando dinero, paseos o favores de extraños y explicarles que es correcto llamar la atención, gritar, pedir socorro o crear un escándalo si es necesario en caso de verse forzado o en una situación de peligro.
- Recordarles que muchas niños son víctimas de personas que ellos conocen.
- Hacerles comprender que ellos no tienen por qué estar de acuerdo con demandas para mantener contacto físico estrecho y asegurarles que es totalmente correcto decir "NO" aún a parientes cercanos y amigos.

Los niños víctimas de ASI viven en soledad una dura batalla que pocas veces logran ganar, incluso en su vida adulta, ya que no sólo ven truncada injusta, inmerecida y brutalmente su infancia, sino que las secuelas, muchas veces irreversibles, les acompañarán y condicionarán el resto de sus vidas. El niño que fue víctima de ASI, siempre será un adulto superviviente de ASI.
... ADULTOS TRUNCADOS
En la vida de este adulto hubo un niño que vivió los terribles traumas que resumí. En ese momento algo se rompió en su interior para siempre. Hubo una mutilación, como la que sufre alguien que pierde un miembro de su cuerpo. En el momento del abuso murió un niño, murió su infancia, quedó para siempre en tiempo pasado, un chico que no pudo llorar su dolor, tal era su miedo y lo demencial de su realidad, hubo silencio y el tiempo fue pasando sin hablar con nadie de lo sucedido.




Se calcula que el 25 % de los adultos que fueron abusados sexualmente en su infancia tienen tendencia a establecer relaciones de abuso, incluso de maltrato. Así, los varones victimizados tienden a ser nuevos abusadores y maltratadores, mientras que las mujeres victimizadas son propensas a ser nuevamente maltratadas y abusadas.
Gran parte de los adultos que sufrieron A.S.I. han tenido que aceptar la convivencia durante años con el abusador, quien acompañó su infancia y/ o adolescencia en un rol de poder y toma de decisiones; impregnando las percepciones de estos sujetos en formación de imágenes distorsionadas acerca de la autoridad, los cuidados y graves confusiones relativas a la interpretación del afecto.



Las principales secuelas psicológicas en víctimas adultas de abuso sexual en la infancia son:


Recuperación de los adultos supervivientes de ASI
Un adulto que fue víctima de ASI, pasó a ser un superviviente de ASI y su recuperación es probable en la medida en que pueda reconocer la causa real de sus problemas, ponerle nombre, identificar las consecuencias que vive. Liberarse de una culpa que no es propia. En la medida en que pueda encontrarse con su agresor, confrontarlo para enfrentar sus propios miedos y sentimientos de intimidación y su capacidad de perdón.
La sensación de mutilación quedará indefinidamente, como la de alguien a quien le falta una parte de su cuerpo por un accidente traumático. Pero se puede aprender a vivir con esa carencia.
No es cuestión de olvidar el pasado. Los hechos ocurrieron y estarán allí por siempre. Sin embargo, sanar interiormente le permitirá convivir con lo que es parte de su vida y recordarlo sin dolor. Las heridas causadas por abuso sexual, en ocasiones, fuerzan a llevar a ellas la atención, por los síntomas que se presentan. El tratamiento toma su tiempo y a veces el camino puede ser largo y doloroso, pero sanador.Es un aprendizaje que puede llevarse a cabo.


Es fundamental el aprendizaje del perdón. Aprender a perdonar al agresor, eliminando la ira y el rencor hacia él, liberando la sensación de amargura producida por la falta de perdón por el daño infligido. Aprender a perdonarse a sí mismo al comprender que no colaboró en el abuso y que, por tanto, tampoco es culpable de cuanto sucedió.
Como parte del proceso de recuperación es importante buscar ayuda profesional necesaria en un psicólogo especializado en tratamiento de traumas para aprender técnicas e incorporar recursos para convivir serenamente con las circunstancias del pasado, rompiendo con los patrones de conducta repetitivos y dañinos.
Las víctimas pueden andar el camino de diferentes maneras. Quienes no realizan una terapia que les ayude a afrontar los hechos continúan viviendo de una forma limitada, otros deciden ir a terapia y ven que “Trauma es un hecho de la vida, sin embargo no tiene que ser una cadena de perpetuidad" (P. Levine, Psicólogo).
En resumen:
"Por estas épocas, desgraciadamente, contra la mínima voz de los niños lastimados, se levanta una voz poderosa abonando todos los mitos respecto del ASI: que los psicólogos mienten, que los niños mienten, que las madres denunciantes mienten... mientras, en la intimidad de los consultorios, los terapeutas escuchan, de boca de aquellos niños de ayer, las historias que los traen hoy por sus discapacidades en la vida." (Claudia Rubins, Psiquiatra Forense).
Ante un círculo de silencio de padres, vecinos que no quieren hablar, de niños que no pueden hablar, buenos son todos los esfuerzos posibles a través de los medios de comunicación para llegar a la detección precoz.
Si crees que un niño puede haber sufrido o estar sufriendo abusos sexuales es muy importante que lo denuncies.
¿Qué mejor recompensa que el bienestar de un niño?
Él te lo agradecerá.
¡Muchas Gracias!
Ó AnA Molina (Administrador del Blog)