sábado, 22 de septiembre de 2012

Ética del Practicante Reiki






A continuación se exponen solamente algunas de las reglas éticas básicas del Reiki Tradicional Japonés.


Las mismas tienen una característica en común: no sólo no caen por sí mismas al ser sometidas al sentido común, sino que se ven fortalecidas.

No diagnosticar
Éticamente no es correcto realizar diagnóstico de ninguna clase, ni psíquico ni físico. En primer lugar, porque este sistema no fue creado con tal fin, ni posee las herramientas para hacerlo.

En caso de realizarse se caería en el riesgo de equivocarse y de condicionar en forma negativa al receptor (además de darle un gran susto, por supuesto).
Por otra parte, un diagnóstico debe hacerlo solamente un profesional de la salud (por ejemplo, un médico lo hará desde la medicina y nunca desde Reiki). Y los practicantes de Reiki no lo son.

Generalmente, la actitud de dar diagnósticos, obedece a un afán por destacarse o de manipular a la persona que llegó a hacerse Reiki.

No es posible prever resultados
Y por lo tanto, tampoco se puede prometer resultados. Nuevamente vemos practicantes que pretenden colocarse en esa posición de superioridad frente a quien recibe la energía y prometen un efecto determinado.

La experiencia nos dice que, en algunas personas una, sesión de Reiki puede tener el mismo efecto que diez sesiones en otra.

Hay quienes sanan y otros no. Y no es el practicante quien determinará en forma anticipada cuál será el efecto final. Obviamente que eso está en manos del poder sanador de la energía Reiki del universo.

No interferir con el tratamiento médico tradicional
Nunca está de más aclarar este punto, ya que nos hemos enterado de algunos casos donde se aconseja cambiar o abandonar medicamentos. Esto, en algunos países, puede ser considerado como práctica médica y el practicante, a menos que sea médico, puede terminar en prisión.

Para ser más claros: el practicante de Reiki ni siquiera tiene la necesidad de saber cuál es la enfermedad de quien lo recibe. Simplemente canaliza la energía y ésta hace su trabajo.

Somos canales y no sanadores.
"Yo lo sané” o "yo lo curé” son frases habituales en los comentarios de algunos practicantes. ¡Nada más alejado de la realidad!

Reiki, como camino de crecimiento espiritual, abre los canales de comunicación con nuestro Ser Superior y de ahí proviene toda mejoría y nunca por obra de la persona que canaliza.

Ningún instructor o maestro Reiki tiene la capacidad de medir objetivamente la capacidad de canalizar de sus alumnos.

Y por lo tanto, nunca debería decir si una persona está lista o no para tomar determinado nivel. El avanzar en el camino de Reiki debe ser siempre una decisión tomada libremente. El instructor no debería alentar ni retrasar el avance de sus alumnos.

El practicante debe llevar una vida acorde con su práctica
No pretendemos que quien practica Reiki se ilumine antes de dedicarse a canalizar energía para otros. Simplemente se trata de llevar una vida donde se vibre armoniosamente con lo que se está entregando. Si no es así, ¿realmente estaremos brindando la Luz de Reiki?

FUENTE:


miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Sabes Quién Eres?



Había una vez un hombre que padecía de un miedo absurdo, temía perderse entre los demás. Todo empezó una noche, en una fiesta de disfraces, cuando él era muy joven. Alguien había sacado una foto en la que aparecían en hilera todos los invitados. Pero al verla, él no se había podido reconocer. El hombre había elegido un disfraz de pirata, con un parche en el ojo y un pañuelo en la cabeza, pero muchos habían ido disfrazados de un modo similar. Su maquillaje consistía en un fuerte rubor en las mejillas y un poco de tizne simulando un bigote, pero disfraces que incluyeran bigotes y mofletes pintados había unos cuantos. Él se había divertido mucho en la fiesta, pero en la foto todos parecían estar muy divertidos. Finalmente recordó que al momento de la foto él estaba del brazo de una rubia, entonces intentó ubicarla por esa referencia; pero fue inútil: más de la mitad de las mujeres eran rubias y no pocas se mostraban en la foto del brazo de piratas.

El hombre quedó muy impactado por esta vivencia y, a causa de ello, durante años no asistió a ninguna reunión por temor a perderse de nuevo.


Pero un día se le ocurrió una solución: cualquiera fuera el evento, a partir de entonces, él se vestiría siempre de marrón. Camisa marrón, pantalón marrón, chaqueta marrón, calcetines y zapatos marrones. “Si alguien saca una foto, siempre podré saber que el de marrón soy yo”, se dijo.

Con el paso del tiempo, nuestro héroe tuvo cientos de oportunidades para confirmar su astucia: al toparse con los espejos de las grandes tiendas, viéndose reflejado junto a otros que caminaban por allí, se repetía tranquilizador: “Yo soy el hombre de marrón”.

Durante el invierno que siguió, unos amigos le regalaron un pase para disfrutar de una tarde en una sala de baños de vapor. El hombre aceptó gustoso; nunca había estado en un sitio como ése y había escuchado de boca de sus amigos las ventajas de la ducha escocesa, del baño finlandés y de la sauna aromática.

Llegó al lugar, le dieron dos toallas y lo invitaron a entrar en una pequeña cabina para desvestirse. El hombre se quitó la chaqueta, el pantalón, el jersey, la camisa, los zapatos, los calcetines… y cuando estaba a punto de quitarse los calzoncillos, se miró al espejo y se paralizó. “Si me quito la última prenda, quedaré desnudo como los demás”, pensó. “¿Y si me pierdo? ¿Cómo podré identificarme si no cuento con esta referencia que tanto me ha servido?”.

Durante más de un cuarto de hora se quedó en la cabina con su ropa interior puesta, dudando y pensando si debía irse… Y entonces se dio cuenta que, si bien no podía permanecer vestido, probablemente pudiera mantener alguna señal de identificación. Con mucho cuidado quitó una hebra del jersey que traía y se la ató al dedo mayor de su pie derecho. “Debo recordar esto por si me pierdo: el que tiene la hebra marrón en el dedo soy yo”, se dijo.

Sereno ahora, con su credencial, se dedicó a disfrutar del vapor, los baños y un poco de natación, sin notar que entre idas y zambullidas el hilo resbaló de su dedo y quedó flotando en el agua de la piscina. Otro hombre que nadaba cerca, al ver la hebra en el agua le comentó a su amigo: “Qué casualidad, éste es el color que siempre quiero describirle a mi esposa para que me teja una bufanda; me voy a llevar la hebra para que busque la lana del mismo color”. Y tomando la hebra que flotaba en el agua, viendo que no tenía dónde guardarla, se le ocurrió atársela en el dedo mayor del pie derecho.

Mientras tanto, el protagonista de esta historia había terminado de probar todas las opciones y llegaba a su cabina para vestirse. Entró confiado, pero al terminar de secarse, cuando se miró en el espejo, con horror advirtió que estaba totalmente desnudo y que no tenía la hebra en el pie. “Me perdí”, se dijo temblando, y salió a recorrer el lugar en busca de la hebra marrón que lo identificaba. Pocos minutos después, observando detenidamente el suelo, se encontró con el pie del otro hombre que llevaba el trozo de hilo marrón en su dedo. Tímidamente se acercó a él y le dijo: “Disculpe señor. Yo sé quién es usted, ¿me podría decir quién soy yo?”.


Por: Jorge Bucay ("El Camino de la Autodependencia")


No Están Distraídos, Están Concentrados




Escuchar música "cuando se quiera" mejora la productividad en el trabajo, es lo que afirma Teresa Lesiuk.

Aunque para muchos ver a un compañero de trabajo con unos auriculares puestos, moviendo suavemente la cabeza al ritmo de la música y llevando el compás con el pie, suela interpretase como una señal de falta de interés o distracción, la verdad es que lo que ocurre con el polémico trabajador es que, simplemente, es más feliz y productivo. Esta es la tesis que ha conseguido demostrar un reciente estudio realizado por Teresa Lesiuk de la Universidad  de Windsor en Canadá y que ha publicado en la revista científica “Psychology of Music”, en el que anima a los empleados que lo necesiten a utilizar auriculares durante su jornada laboral.

No se trata, no obstante, de algo que pueda aplicarse en todos los casos: no todas las personas reaccionan de la misma forma, pero según Lesiuk, existe un porcentaje de la población que necesita abstraerse del ambiente en el que se encuentra a través de la música, lo cual no entorpece su labor sino que la facilita. Las preferencias personales son de vital importancia en esa cualidad positiva de la música, ya que sólo funciona con aquella que resulta atractiva al trabajador, por lo que plantear un hilo musical común a todos los trabajadores puede resultar a la larga más estresante que beneficioso. Lesiuk se refiere a la teoría de refuerzos para recordar que asociar el trabajo con algo placentero (la música) provoca que una actividad que puede resultar tediosa o mecánica en algunas ocasiones se transforme en una tarea más amena.

Dopamina para todos
La música, si es del gusto del oyente, favorece la producción de dopamina, de igual manera que ocurriría con una comida deliciosa o la práctica del deporte y el sexo, por lo que favorece un estado positivo en quien la escucha. “Cuando los directores de proyecto proponen escuchar música en el trabajo y los empleados están de acuerdo, todos salen ganando”, señala Lesiuk. “Cuando se quitaba la música a los que estaban acostumbrado, reaccionaban de manera negativa y rendían menos”.


Lesiuk resalta dos matices importantes. Por una parte, que los efectos de la música no son los mismos dependiendo la edad del trabajador. Cuanto mayor es ésta, menos disposición se muestra a escuchar (y disfrutar) la música. Por otra parte, los teóricos beneficiosos efectos de la educación musical en el trabajo no se muestran inmediatamente, sino que resultan perjudiciales, al menos en primera instancia. Es la conclusión que la investigadora obtuvo después de observar cómo en una de las cuatro empresas analizadas, que al mismo tiempo era una de las más estresadas antes de comenzar la terapia, los efectos de la música eran aún más perjudiciales y enervaban a los trabajadores. Sin embargo, todo cambió en la tercera y última semana de estudio, que fue cuando comenzaron a manifestarse los efectos positivos del tratamiento. Por lo tanto, la investigadora asegura defender las políticas de empresa destinadas a favorecer “escuchar la música que se quiera cuando se quiera”, ya que esto resulta “beneficioso para mantener un estado positivo, mejorar la calidad del trabajo y el tiempo que se dedica a cada tarea”.

Buena para los niños
Otro artículo recuerda la importancia que la afición a la música puede tener para los niños. Según el estudio que ha visto la luz en el “Journal of Neuroscience”, aquellos que han gozado de una educación musical y saben tocar algún instrumento disponen de adultos de una capacidad cerebral superior a la de otras personas. En concreto, aquellos niños que habían gozado de una formación musical de uno a cinco años mostraban una capacidad mayor para identificar diferentes timbres y ser capaces de captar las frecuencias más graves en una habitación llena de ruido.

 
El estudio señala de manera afirmativa ante la pregunta que muchos padres se hacen de si es positivo que un niño aprenda a tocar un instrumento si no va a continuar con el mismo en la edad adulta. “Incluso las lecciones musicales durante un breve período de tiempo pueden mejorar la capacidad de escucha y aprendizaje durante toda la vida”, señala la responsable del estudio, la profesora de neurobiología Nina Kraus de la Northwestern University.

FUENTE:



domingo, 16 de septiembre de 2012

Explosión Solar 2013




Un pequeño grupo de manchas negras embebidas en el gigantesco y ardiente Sol traen de cabeza a los astrónomos. Cada cierto tiempo, a nuestra estrella le empiezan a salir estos lunares, que enfurecen y lanzan al espacio una enorme cantidad de radiación que golpea la Tierra.

Las manchas solares son signo inequívoco de un aumento en la actividad magnética del Astro Rey. Y cuando el Sol despierta, los problemas empiezan a multiplicarse. Los científicos de la NASA han advertido sobre la posibilidad de que en 2013 nuestra estrella se enfade y “escupa” hacia la Tierra 10.000 millones de toneladas de plasma que viajarían por el espacio a la vertiginosa velocidad de más de 2.000 kilómetros por segundo. Tanto es así, que en tres días y medio la nube de gas ionizado, también conocida como gran eyección de masa coronal (CME), llegaría a la Tierra y provocaría una tormenta geomagnética que alteraría los campos eléctricos y sembraría el caos.

Sucedió una Vez
La única gran tormenta de estas características registrada hasta el momento sucedió en 1859. Dejó buena cuenta de ello el astrónomo Richard Carrington, y por eso se conoce con el sobrenombre de “Evento Carrington”. El británico de 33 años estaba estudiando un grupo de manchas solares cuando, según relató en un artículo para la Royal Astronomical Society, notó que se formaban encima de las manchas negras dos pequeñas lágrimas blancas. Tan extraño y emocionante era el evento que avisó a alguien para compartir la alegría y, de paso, tener algún testigo. Tardó menos de un minuto, y cuando miró de nuevo por el telescopio, la mancha había vuelto a cambiar de forma. Después, desapareció.

Al día siguiente, antes de amanecer, las auroras boreales que sólo suelen suceder en las zonas cercanas a los polos se multiplicaron por todos los puntos del planeta.

Además, las líneas de telégrafo, el principal medio de comunicación de aquella época, se estropearon y algunos operarios sufrieron descargas eléctricas mientras trabajaban. La electricidad inducida por el evento era tan alta en el ambiente que, aunque desconectaran las líneas de telégrafos, éstas seguían emitiendo mensajes.

Algo parecido sucedió en 1989 en la ciudad canadiense de Quebec. En marzo, los científicos habían detectado un grupo de manchas solares que habían crecido desproporcionadamente. Poco después empezaron a “rugir”; durante dos semanas se sucedieron los destellos y se detectaron 36 CME. Como consecuencia, se produjo una repentina subida de corriente que fundió un generador y la red de suministro se colapsó. Seis millones de personas se quedaron sin electricidad durante horas y tardaron varios días en volver a la normalidad. Los daños fueron de miles de millones de dólares. Además, “las brújulas se desviaron varios grados, muchos satélites perdieron altura (hasta 800 metros) y un satélite militar no pudo compensar el efecto y empezó a dar volteretas”, explica el astrónomo Philip Plait, autor del libro “La muerte llega desde el cielo. Así terminará el mundo” (Editorial Robinbook).

Actualmente, la cantidad de ondas de radio que llegarían a la Tierra sería tal que los radares quedarían inutilizados y la radio de onda corta dejaría de funcionar por las alteraciones que sufriría la ionosfera, que es la parte de la atmósfera donde rebotan estas ondas para expandirse por el planeta.

Por eso no es de extrañar que la noticia haya puesto en guardia a los ministerios de Defensa de algunos países, entre ellos al ministro de defensa británico, Liam Fox, quien, tras conocer esta información, advirtió que un informe emitido por la NASA señalaba que la CME sería tan potente que provocaría una tormenta geomagnética que dejaría sin suministro eléctrico a todo EE.UU. E insistió en su preocupación porqué “los terroristas aprovecharan la vulnerabilidad del país”. Pero ¿realmente hay de qué preocuparse?

El Sol comenzó a despertar a principios de agosto. Y ya los científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian anunciaron preciosas auroras boreales por efecto de una CME de baja intensidad. “Esta erupción es la mayor desde hace bastante tiempo que se dirige directamente hacia la Tierra”, comentaba Leon Golub, miembro de este equipo. “Es el primer signo de que el Sol está desperezándose y se dirige hacia otro máximo de actividad”, apuntaban estos en su nota de prensa.

Rastrear el Origen
Las manchas solares son zonas más frías de la superficie del Sol, o fotosfera. Ésta se encuentra a 6.000º C y las manchas a varios centenares de grados menos. Son resultado de las tensiones del campo magnético en el interior de la estrella. La nuestra tiene un núcleo que alcanza los 15 millones de grados centígrados. En la parte más exterior hay una zona que se llama de convección, que rota a velocidad distinta de la del resto del interior solar. Esta diferencia en la velocidad de rotación genera las mencionadas tensiones en el campo magnético, fenómeno denominado “dinamo”.

A medida que pasa el tiempo, las turbulencias van en aumento, las manchas solares se multiplican y lanzan llamaradas de intensidad variable. Así, hasta que el Sol alcanza su máxima actividad. Entonces, las fulguraciones y las eyecciones de masa coronal son cada vez más intensas. Es el momento de máximo peligro. Con el paso del tiempo, la actividad disminuye y las manchas van desapareciendo, hasta que lo hacen por completo. Es entonces cuando el Sol llega a su mínimo.

Pero es en el momento de máxima actividad cuando hay más posibilidades de que la CME provoque grandes desperfectos en la superficie de la Tierra. “Se produce cuando el campo magnético del gas ionizado expelido por el Sol, que se acerca hacia la Tierra a unos 2.500 km/segundo, viene alineado con el campo magnético de la Tierra y con el polo opuesto”, explica Luis Sánchez, coordinador de datos científicos de la misión SOHO de la ESA.

Normalmente, estas ráfagas solares no llegan en esa posición. Sería mucha casualidad, pero es posible. “Cuando el campo magnético proveniente del Sol no está alineado con el de la Tierra, chocan como dos pompas de jabón”, ilustra este experto.

El campo magnético de la Tierra nos protege de estos eventos. Sin él, la atmósfera habría desaparecido y la Tierra sería un lugar yermo golpeado por rayos cósmicos. No obstante, este experto llama a la calma y asegura: “Para que la CME tenga consecuencias catastróficas tiene que ser de una entidad muy fuera de lo normal”.

En este caso, la cantidad de partículas que lanza el Sol y su velocidad son tan grandes que rompen las líneas encaradas hacia el Sol del campo magnético de la Tierra. “Como cuando un viento muy fuerte nos empuja el pelo hacia atrás y se forma un remolino en la coronilla”, explica Plait.
Y además del caos en la Tierra, los efectos en el exterior serán notables.

Consecuencias Colosales
Para empezar, los satélites que no estén preparados no podrán aguantar el chorro de partículas de alta energía. De los miles que hay en órbita, algunos funcionarían mal por las corrientes eléctricas que se generarían por inducción en sus circuitos, o quedarían achicharrados. Por otra parte, el chorro también podría penetrar en los vuelos comerciales que viajen a gran altitud, lo que afectaría a la salud de la tripulación y de los pasajeros. También quedaría mermada la capa de ozono, que disminuiría sobre todo en las regiones polares.

Y aunque este tipo de tormentas no se ha cobrado aún ninguna vida, podría ser letal para los astronautas que no estén advertidos del evento. En agosto de 1972, durante el programa espacial Apollo, se produjo una tormenta solar muy recordada por los trabajadores de la NASA porque pudo desencadenarse mientras algún astronauta exploraba la Luna. Las consecuencias habrían sido nefastas. En la Luna no hay ninguna atmósfera protectora y, por lo tanto, los astronautas habrían recibido 100 veces la radiación emitida en una radiografía al uso. Al principio no notarían nada, pero pasados unos días comenzarían los síntomas: vómitos, fatiga y el desarrollo de leucemia y cualquier otro tipo de cáncer.

Así que las principales agencias espaciales dependientes de los gobiernos más influyentes del mundo ya están trabajando para paliar, lo mejor posible, los daños que pueda causar la temida explosión solar en 2013.

Preparados, Listos…
Cuando se visualizó por primera vez una explosión de estas características, en 1859, Richard Carrington no sabía lo que ocurría. Sin embargo, hoy sabemos que se trata de una combinación de fulguraciones y CME en uno de los puntos de máxima actividad del Sol.

Contamos con una flota de satélites situados en el espacio vigilando a la estrella. Entre ellos está SOHO, lanzado conjuntamente por la ESA y la NASA en 1995 con el objetivo de descubrir cómo funciona el ciclo solar y también para recoger imágenes de la superficie cada dos minutos.

Además, cuenta con un instrumento único en el espacio, el coronógrafo, y por eso permanecerá en órbita unos cuantos años más, a pesar de que ya haya llegado su sucesora modernizada, la SDO. Esta sonda toma imágenes cada diez segundos. Fue lanzada en febrero de este año, y las imágenes que está enviando son impresionantes. Está terminando la etapa de calibración inicial y pronto se publicarán por fin los primeros resultados.

También en 2006 se lanzó la japonesa Hinode. Su objetivo era estudiar las manchas solares y la predicción del clima solar. Ese mismo año, la NASA lanzó las sondas STEREO. Cada nave se situó en una posición estratégica, de forma que combinando las fotografías obtenidas por cada una de ellas se han obtenido por primera vez imágenes en tres dimensiones del Sol.

Las gemelas han recogido tantos datos que los científicos están desbordados y han pedido la colaboración ciudadana para analizarlos. Así, aquel que lo desee puede convertirse en vigilante de las tormentas solares sin moverse de casa.

A pesar de tener ya datos para aburrir, las agencias espaciales están trabajando en las próximas misiones para estudiar el Sol. La ESA tiene planeado lanzar en 2018 la sonda Solar Orbiter. Se situará a 45 millones de kilómetros de la Tierra; es decir, lo más cerca del Sol que ha estado situada nunca una nave de observación. La NASA, por su parte, está desarrollando la nave Solar Probe, que se adentrará en la corona, una de las zonas más calientes y desconocidas del Sol.

También ambas agencias investigan con más detalle los posibles efectos de una exposición a la radiación, para diseñar materiales que las frenen.

En definitiva, aunque existen expertos que no creen que haya para tanto, lo cierto es que en los tiempos que corren nadie invierte parte de su presupuesto en algo poco probable. Y menos aún la NASA. Así que quizá deberías ir preparándote para el ya conocido como “tsunami solar”.




Una Aurora, Desde Arriba
Son un bello espectáculo de luces de colores rojo, verde, azul y violeta. Cuenta la leyenda que estás mágicas luces nacen de la cola de los zorros polares cuando corren. En realidad, se producen cuando las partículas ionizadas procedentes del Sol chocan con la parte más externa de la atmósfera. Así que, en caso de explosión solar, las veremos por todas partes.

 
El Origen
Las manchas solares son el primer indicio de un aumento de actividad magnética en el interior del Sol, y son más frecuentes y activas cada 11 años. En 2001 se detectó bastante actividad, que bajó en 2005. Este año está volviendo a despertar.



FUENTE:


Cómo Nos Afectan las Tormentas Solares






Un estudio reciente publicado en la revista “New Scientist”, indica una conexión directa entre las tormentas solares y el efecto biológico humano.

El conducto que facilita las partículas cargadas del Sol a la perturbación humana es el mismísimo conducto que dirige el clima de la Tierra a través del campo magnético terrestre y también a través de los campos magnéticos alrededor de los humanos.

Las recientes tormentas geomagnéticas están causando los últimos acontecimientos en los cambios terrestres, en forma de terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, tornados y tormentas de viento.


La Actividad Geomagnética en el Sol Influye en Nuestros Pensamientos

Es conocido que la actividad solar influye en la conciencia humana. Las llamaradas solares afectan al sistema nervioso central (revestimiento del estómago), toda la actividad del cerebro (incluyendo el equilibrio), junto con el comportamiento humano y todas las respuestas psico-fisiológicas (mental-emocional-físicas).


Las llamaradas solares pueden causar que tengamos los siguientes síntomas:

- Nerviosismo.
- Ansiedad.
- Preocupación.
- Mareos.
- Inestabilidad.
- Temblores.
- Irritabilidad.
- Letargia.
- Agotamiento.
- Problemas de memoria a corto plazo.
- Palpitaciones del corazón.
- Náuseas.
- Intranquilidad.
- Presión prolongada de cabeza.
- Dolores de cabeza.


 ¿Has tenido últimamente alguno de los anteriores síntomas?

Las llamaradas solares y las ondas de fotones están cambiando el tejido de nuestra realidad física, ya que tienen un poderoso efecto en nuestro nivel físico celular, causando que despierte y se esclarezca nuestra memoria celular. A menudo experimentamos esto como si el cuerpo se estuviera calentando en la forma de “sofocos”.

Nuestras emociones son energías de baja frecuencia almacenada en nuestras células de experiencias pasadas y traumas que hemos encontrado y no hemos procesado nunca, por lo que son almacenados como memoria celular. La energía fotónica es una energía de frecuencia mucho más alta que sube la frecuencia emocional más baja, de manera que se pueda calibrar a una frecuencia más alta. Por lo tanto, nos encontramos a nosotros mismos liberando estas emociones como la tristeza y el dolor sin saber por qué.

Estas sensaciones tienen una duración de unos veinte minutos y nos quedamos preguntándonos de dónde procedieron estos sentimientos sin motivo aparente. Los elementos de nuestra plantilla están interconectados en la conciencia celular y cuando la plantilla es amplificada a través de energías de fotones, diversos elementos de la plantilla se filtran en la conciencia y comenzamos a recordar nuestro verdadero propósito. Somos impulsados a hacer cambios en nuestra vida pero no nos damos cuenta del por qué.

El hecho interesante acerca de esta energía es que, puesto que es de una frecuencia más alta, crea el poder de la manifestación instantánea de nuestros pensamientos, lo que significa que lo que sea que pensemos, lo creamos al instante. Esto nunca había ocurrido antes en nuestros lapsos de vida y es por eso que muchas personas están escribiendo libros sobre el tema de “El Poder de la Atracción”.

La energía fotónica se conecta a nuestros pensamientos, por lo que es importante que sepamos lo que queremos, de lo contrario, vamos a manifestar más de aquello que no queremos. Si te encuentras en el proceso de apertura hacia el cambio y la transformación, esta energía funcionará positivamente para ti. Sin embargo, si estás anclado en el pasado, en creencias obsoletas, con actitud de victimización y con ira, simplemente manifestarás más razones para permanecer atrapado en todo ello hasta que estés listo para liberarlo.


Los Efectos de las Recientes Llamaradas Solares
 
Las llamaradas solares pueden romper los viejos patrones que ya no son necesarios para que puedan surgir los nuevos. Esto puede hacernos sentir agitados y agotados al mismo tiempo. También puede causar estragos con la tecnología, como las computadoras.

Mucha gente comienza a sentirse inquieta, agitada interiormente y empezamos a notar muchos nuevos síntomas:

- El tiempo y el espacio están comenzando a tambalear aún más erráticamente que antes.
- Pareciera que estamos perdiendo fácilmente la noción del tiempo.
- Perdemos las palabras cuando estamos hablando.
- El día simplemente desaparece.
- No dormimos muy bien.
- Damos un montón de vueltas en la cama por las noches y muchos están teniendo sueños extraños.
- Estamos sintiendo que una enorme energía surge en el cuerpo seguido de bajones de energía.
- Se han recibido numerosos reportes de náuseas y dolores en el cuerpo, malestares y mareos.
- Muchos sienten un profundo dolor.
- Algunos se sienten como si estuvieran caminando sobre el agua (sin razón aparente).
- Otros dijeron que cuando cerraban sus ojos en la noche, todo está girando.

Se han producido:

- Alteraciones visuales.
- Cuestiones del oído interno.
- Zumbido en los oídos.
- Problemas de la tiroides y la garganta.
- Notar los pies fríos.
- Sequedad de la lengua.


¿Has experimentado alguno de éstos problemas?

No hay nada que temer… Sólo sé consciente de la causa que los produce y descansa más, respira bien profundo y bebe mucha agua. Esto también pasará…










FUENTE: