miércoles, 4 de julio de 2012

¿Coleccionar Objetos Puede ser Patológico?



La pasión de coleccionar es tan vieja como el hombre. Todos tenemos, como uno de nuestros rasgos fundamentales, una inclinación a coleccionar.

Los coleccionables pueden provocar que las personas con tendencia a sufrir un trastorno obsesivo compulsivo desarrollen antes esta patología.

Aunque coleccionar objetos con moderación tiene beneficios psicológicos, una experta en adicciones de la Universidad de Granada advierte de que también puede convertirse en un problema. Muñecas de porcelana, piedras preciosas, dedales del mundo, relojes, abanicos, dinosaurios, cursos de idiomas o tanques y barcos por piezas son algunas de las colecciones que inundan los quioscos al regreso de las vacaciones de verano y al comienzo de año, comentos en que la gente se plantea crearse nuevos hábitos de conducta.

La excesiva publicidad que las editoriales dan a todo tipo de coleccionables, coincidiendo con el inicio del nuevo curso, puede provocar que las personas con tendencia a sufrir un trastorno obsesivo compulsivo desarrollen antes esta patología. Y es que coleccionar objetos de manera exagerada es un síntoma de este grave problema psicológico (una de cuyas variantes es el conocido como “Síndrome de Diógenes”) y de la adicción a las compras, dos enfermedades mentales que afectan, aproximadamente, al 12% de la población.

En principio, y siempre que esta afición se cultive de forma controlada, coleccionar objetos es beneficioso desde un punto de vista psicológico, ya que permite desarrollar habilidades y actitudes muy positivas para el individuo, como la constancia, el orden, la paciencia o la memoria, entre otras.

Sin embargo, la profesora Francisca López Torrecillas, del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y experta en adicciones, advierte de que en los últimos años se ha detectado un aumento muy importante de casos en los que el coleccionismo exagerado ha desembocado en un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción a las compras.

La investigadora destaca que rasgos como una excesiva necesidad de control, el perfeccionismo o la meticulosidad y el orden son muy frecuentes en las personas que tienen como hobby coleccionar objetos, pero también están muy relacionados con los trastornos psicológicos anteriormente señalados.

López Torrecillas afirma que el coleccionismo llega a convertirse en una obsesión, y por lo tanto en un problema, en aquellos sujetos que presentan una vulnerabilidad personal. Esto es, tienen falta de autoestima, escasas habilidades sociales y trastornos a la hora de enfrentarse a los contratiempos. Cuando aparece este sentimiento de ineficacia personal, el coleccionismo compulsivo les ayuda a sentirse mejor.

La profesora de la UGR considera que la excesiva presión y el bombardeo publicitario que muchas editoriales ejercen a través de los medios de comunicación puede ayudar a los sujetos con predisposición a sufrir este problema a desarrollarlo.

Con todo, López Torrecillas señala que, como en todos los ámbitos de la vida, el coleccionismo ejercido con control tiene numerosas ventajas desde un punto de vista psicológico y advierte de que es necesario realizar más estudios en profundidad sobre este ámbito de investigación.

Visión Positiva del Coleccionismo


Cuando el doctor Vallejo-Nájera llegó a considerar el coleccionismo como una “patología sana” sintetizó de una manera brillante dos aspectos fundamentales en torno al coleccionismo. Por una parte su motivación psicológica. Así, esta pasión coleccionista de “reunidor de un poco de todo” es, como ya decía Cicerón, un modo de expresar inequívocamente el control sobre un aspecto de nuestra realidad privada, un modo de autoafirmación. Al coleccionista le mueve principalmente el deseo de posesión, la necesidad de una actividad libre, el propósito de autosuperación y la urgencia de clasificarse a sí mismo.

En ocasiones estas cuatro motivaciones se producen conjuntamente para definir una pasión coleccionista que justifique a un mismo tiempo los apetitos íntimos, el afán de liberación, la propia vocación de artista y hasta la certeza de obtener una aceptación. El coleccionista invierte tiempo y dinero en una afición suavemente obsesiva: acopiar objetos de una misma gama, series de cosas que él considera en sí mismas valiosas. Una especie de ritual que en casos muy aislados se puede hacer patológica. Objetos de colección por otra parte que obedecen a cualquier criterio.

Por otra parte, esa “sanidad” de la que hablaba Vallejo-Nájera se constata día a día a través de numerosos estudios que demuestran los beneficios que conlleva el coleccionismo. A su contribución en la creación de nuevos estímulos culturales y educacionales que desarrollen el aprendizaje entre los más pequeños como ayuda didáctica, ya que mediante una enseñanza original, interesante y divertida que instruye, además de desarrollar la capacidad intelectual, el lenguaje y la sociabilidad, la tendencia por el orden y el ahorro y un reposo físico y psíquico-, otras investigaciones han corroborado que el coleccionismo ayuda a superar el aislamiento social, además de servir como un remedio contra las vicisitudes y las prisas de la vida moderna, al ser ante todo una magnífica fórmula para llenar los ratos libres y educar a uno mismo y a los que le rodean en el gusto por lo bello, por la búsqueda y por la curiosidad. Asimismo, se deben difundir y analizar con mayor rigor sus virtudes terapéuticas.

Así, muchos médicos recomiendan a personas mayores el coleccionismo , principalmente a pacientes que se recuperan de problemas de estrés o cardiacos. Y es que el coleccionismo debe vivirse como una afición flexible, que puede y debe convivir perfectamente con otras aficiones o actividades, pero que conlleva hábitos de conducta “sanos” que se mantienen durante toda la vida, como el carácter voluntarioso, constante, metódico y apasionado por la ocupación del tiempo libre, y que encierra la satisfacción personal por la posesión de algo único e irrepetible.

Visión Negativa del Coleccionismo


Los aficionados al coleccionismo corren el riesgo de pasar por una etapa de coleccionismo compulsivo,  entendiendo como tal el intento de acaparar todo cuanto es posible encontrar relativo al objeto de su afición.

Walter Benjamin se interesó en 1937 por la naturaleza del coleccionismo a propósito de su encuentro con Eduard Fuchs, propietario de una de las mayores colecciones del mundo de caricaturas, arte erótico y cuadros de costumbres. En su ensayo "Eduard Fuchs: Historia y Coleccionismo", Benjamin plantea el doble problema de los caracteres psicológicos del coleccionista y de la naturaleza del coleccionismo en tanto que traslación de la historia de la cultura a un patrimonio de bienes.

En relación con el primer problema, Benjamin detecta ya en Fuchs (y por extensión en todos los coleccionistas) los atributos de una sensibilidad ligada a un "pathos" (voz griega que significa "sufrimiento y pasión") específico, unos atributos que convierten al coleccionista en un individuo perteneciente a las minorías más excéntricas y complejas de la sociedad.

Benjamin insiste luego en el interés que dicha figura presenta para la psicología. Y sabemos que la psicopatología moderna considera abiertamente el coleccionismo como una conducta ligada a naturalezas maníacas y megalómanas, estrechamente relacionada con comportamientos premórbidos, como la usura o la avaricia.

Sin embargo, más allá de los caracteres psicológicos del coleccionista, Benjamin se interroga, a propósito de Fuchs, sobre el sentido del coleccionismo en relación con la memoria y la recuperación de la historia. Para Benjamin, tras la conducta del coleccionista privado se esconde la obsesión de objectualizar el legado del pasado y de convertirlo en un patrimonio valiosísimo de bienes, unos bienes que no poseen valor pecuniario alguno, y que sin embargo constituyen un incalculable tesoro.

El arraigo de la propiedad en el espíritu del coleccionista, y sólo este aspecto de la naturaleza del coleccionismo, puede explicar el denominador común de este "pathos" a lo largo de toda la Historia: buscar, encontrar, clasificar y agrupar parte de  la historia, de la cultura.

FUENTE:
Visión positiva del coleccionismo
Visión negativa del coleccionismo




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