lunes, 24 de septiembre de 2012

La vida según Galeano: Mujeres



El siguiente texto, es una transcripción literal de la exposición oral de Galeano en "La vida según Galeano", un nuevo ciclo del canal Encuentro. En esta ocasión nos habla de mujeres.

San Juan Crisóstomo decía "Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original" y San Ambrosio concluía: "Si a la mujer se le permite hablar de nuevo, volverá a traer la ruina al hombre".

La iglesia Católica, les prohíbe la palabra.

Los fundamentalistas musulmanes, les mutilan el sexo y les tapan la cara.

Los judíos muy ortodoxos empiezan el día agradeciendo: "Gracias Señor por no haberme hecho mujer".

Saben cocer. Saben bordar. Saben sufrir y cocinar. Hijas obedientes. Madres abnegadas. Esposas resignadas.

Durante siglos o milenios ha sido así, aunque de su pasado sabemos poco.
Ecos de voces masculinas. Sombras de otros cuerpos.

Para elogiar a un prócer se dice: "Detrás de todo gran hombre hubo una mujer", reduciendo a la mujer a la triste condición de respaldo de silla.

Hoy voy a contarles, a mi modo y manera, algunas historias de mujeres que no siempre coinciden con este identikit.



Están allí pintadas las paredes, los techos de las cavernas; alces, bisontes, figuras que vienen de eso que llaman Prehistoria; caballos, fieras, hombres, mujeres que no tienen edad. Fueron pintadas, pintados, hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.

Y uno se pregunta: ¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos pintar de tan delicada manera?, ¿Cómo pudieron aquellos brutos que peleaban mano a mano con las fieras más feroces, crear esas figuras tan, tan plenas de gracia, esas mágicas obras volanderas que se escapan de la roca y por los aires vuelan?, ¿Cómo, cómo pudieron ellos?... ¿O eran Ellas?

Si Eva hubiera escrito el génesis... ¿Cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera puesto algunos puntos sobre las íes; quizá, digo yo, no sé, hubiera aclarado que ella no nació de ninguna costilla, que no conoció a ninguna serpiente, que no ofreció nunca ninguna manzana a nadie y que nadie le dijo que: "Parirás con dolor" y "Tu marido te dominará"... Y que todo eso, diría Eva, no son más que calumnias que Adán contó a la prensa.

Si las Santas, y no los santos, hubieran escrito los Evangelios... ¿Cómo sería la primera noche de la era cristiana? Las Santas hubieran contado que estaban todos de muy buen humor; todos: la Virgen, el niño Jesús resplandeciente en su cuna de paja, el buey, el asno, los Reyes Magos recién venidos de Oriente y hasta la estrella que los había conducido a Belén... Todos, todos contentos, menos uno. San José, sombrío, murmuró: "Yo quería una nena".

Hildegarda
En el año 1234 la religión católica prohibió que las mujeres cantaran en las iglesias. Las mujeres, impuras por naturaleza, ensuciaban la música sagrada que solo podía ser entonada por niños varones o por hombres castrados. Esta pena de silencio rigió durante siete siglos, siete siglos y pico, hasta que, con el siglo XX, hace un rato nomás, las mujeres pudieron cantar en las iglesias solas o en coros. Poco antes de que se pusiera en marcha esta prohibición contra las hijas de Eva, hubo una monja llamada Hildegarda, que dirigió un convento a las orillas del Rin, en una ciudad, Bingen, y que creó la música litúrgica que a mí me parece la más bella de todas, la que más me llega, la que más profundamente me llega al último rinconcito del alma. Y esa música fue escrita, compuesta para ser cantada por mujeres, las monjas de la Abadía de Bingen que dirigía Hildegarda; y por suerte el tiempo no les borró las voces, esas voces de ángeles que supieron cantar como nadie a la gloria del paraíso. Y, Hildegarda no se limitó a componer música maravillosa, que durante siglos fueron traidoramente entonadas por hombres porque las mujeres no podían cantarlas, sino que además fue una adelantada de su tiempo, que hace muchos años, ochocientos años, año más año menos, supo desafiar el monopolio masculino del convento y convirtió a su convento en un reducto, en un santuario de la libertad femenina...Y que supo escribir en sus trances místicos páginas que han perdurado, donde la mujer ocupa un lugar central, porque Hildegarda decía, y sabía lo que decía, que: "La sangre de veras sucia no es la sangre de la menstruación sino la sangre de las guerras".

Teresa
Cuatro siglos después, por esas vueltas raras de la vida y de la historia, Teresa se había convertido ya en un símbolo de la cristiandad y en un modelo de la mujer ibérica. Fue Santa, Teresa, ejemplo de virtud... Y sus pedazos andaban por todas partes. Franco, en aquella larguísima agonía, supo tener un brazo de Teresa en la mesita de luz, para que lo ayudara a pelear contra el diablo, y defenderse de sus tentaciones... Y bueno... Y otros pedazos, otros pedazos de la pobre Teresa fueron a parar a diversos destinos, incluyendo un pie, que está todavía en Roma.

Juana de Arco
No había hombre que pudiera con Juana. Ni en el arado, ni en la espada.

Al mediodía, en el silencio del huerto, escuchaba voces. Le hablaban los ángeles, los santos y también le hablaba la voz más alta del cielo, que le decía: "No hay nadie en el mundo que pueda liberar a Francia, solo tú"... y ella lo repetía, siempre citando a su fuente... "Me lo dijo Dios", decía. Y así esta pobre campesina analfabeta, nacida para cosechar hijos, encabezó un gran ejército, un inmenso ejército que a su paso crecía. Juana de Arco, doncella guerrera... virgen por mandato divino o por pánico masculino, avanzaba de batalla en batalla. Lanza en mano, cargando a caballo contra los soldados ingleses, fue invencible...hasta que fue vencida.

Los ingleses la hicieron prisionera y decidieron que los franceses se hicieran cargo de "la loca". Por Francia y por Dios fue abatida. Y los funcionarios del Rey de Francia y los funcionarios de Dios, se encargaron de mandarla a la hoguera.

Ella, rapada, encadenada, no tuvo abogado. Pero los Jueces, el fiscal, los expertos de la inquisición, los obispos, los priores, los canónigos, los notarios y los testigos, coincidieron todos sin excepción con la Docta Universidad de la Sorbona, que ya por entonces tenía un prestigio muy bien ganado.

La Universidad de la Sorbona dictaminó que Juana, Juana de Arco, la acusada, era: cismática, apóstata, mentirosa, adivinadora, sospechosa de herejía, errante en la fe y blasfemadora de Dios y de los Santos.

Tenía 19 años cuando la ataron a un palo en la plaza del Mercado de Rouen (Ruán)... y el verdugo encendió la leña.

Después pasó el tiempo y su patria y la iglesia, que la habían asado viva, la convirtieron en Heroína y Santa, Símbolo de Francia y emblema de la Cristiandad.

Olympia
Fueron femeninos los símbolos de la Revolución Francesa. Mujeres de gorro frigio, las tetas al aire, cabellos al viento, banderas al viento. Pero la Revolución Francesa proclamó los derechos del hombre y del ciudadano. Y poco después una militante revolucionaria, la actriz Olympia de Gouche propuso que la Revolución aprobara también una Declaración de los Derechos de la Mujer y de la ciudadana. Y un tribunal revolucionario la condenó y la guillotina la decapitó.

Cuando Olympia de Gouche estaba por subir al cadalso preguntó: "Si las mujeres podemos subir a la guillotina... ¿Por qué no podremos subir a la tribuna pública?".

Una semana después la Revolución Francesa decapitó nada menos que a la mujer del ministro del interior, por ocuparse de política... "que esas no son cosas de mujeres".

Y algunos años más tarde, cuando la primera comuna de París, un período revolucionario de grandes cambios, donde se aprobó el Sufragio Universal...universal pero no tanto...porque se sometió a votación en la Asamblea hasta dónde era universal el Sufragio Universal... y resultó que los votantes, todos hombres, votaron contra el voto de la mujer; las mujeres no tenían derecho de voto por resolución aprobada en 899 votos contra 1, aprobada por unanimidad menos uno.

Edelmira Agustini
Ocurrió en Montevideo hace muchos años, exactamente en 1914, y ocurrió en una pieza de alquiler dónde un marido citó a su mujer, de la que estaba separado, y queriendo tenerla, queriendo quedársela... la amó y la mató... y se mató.

Publicaron los diarios uruguayos las fotos del cuerpo, del cuerpo de ella, tumbado junto a la cama... Edelmira Agustini, poeta, abatida por dos tiros de revólver, desnuda, como sus poemas, toda desvestida de rojo..."Vamos más lejos en la noche, vamos...", había escrito; y había cantado a las fiebres del amor sin pacatos disimulos; y había sido condenada por quienes castigan en las mujeres lo que en los hombres aplauden, porque la castidad es un deber femenino y el deseo es como la razón, un privilegio masculino. Y entonces ocurrió el sepelio, el entierro... Y ante el cadáver de Edelmira se derramaron lágrimas, creo que lágrimas de cocodrilo..., y frases, solemnes frases a propósito de tan sensible pérdida para Las Letras Nacionales que hoy viven un día de luto... Pero en el fondo, en el fondo los dolientes suspiraban con alivio..."la muerta, muerta está y más vale así".

¿Pero muerta estaba esa muerta? ¿No son sombras de su voz y ecos de su cuerpo los amantes que en las noches del mundo arden? ¿No le hacen un lugarcito a Edelmira Agustini en las noches del mundo, para que cante su boca desatada y dancen sus pies resplandecientes?

Violeta
En los tristes años de la dictadura del general Pinochet, en Chile, el Régimen decidió cambiar los nombres de veinte poblaciones de los suburbios más pobres de la ciudad de Santiago; y en el rebautizo, una de las poblaciones, la población Violeta Parra, recibió el nombre de algún militar heroico, pero sus habitantes se negaron a llevarlo, se negaron a llamarse con otro nombre que no fuera su nombre; y en unánime Asamblea dijeron: "Somos Violeta Parra o nada". Y así rindieron homenaje, una vez más, a aquella campesina cantora, de voz gastadita, que en sus peleonas canciones había sabido celebrar los misterios de su tierra y de su gente.

Violeta era, era pecante y picante, amiga del guitarreo y del converse y del enamore y por bailar y por payasear se le quemaban las empanadas... "Gracias a la vida..." cantó en su última canción y un revolcón de amor la arrojó a la muerte.

Tamara
Tamara Arce desapareció al año y medio de edad. Fue encontrada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Rosa, la madre de Tamara había sido presa, torturada y violada y fusilada con balas de fogueo...Y había estado ocho años sin saber nada de su hija. Cuando Las Abuelas la encontraron, la madre y la hija se miraron al espejo juntas y se rieron y no podían parar de reírse porque eran iguales; y tenían los mismos lunares en los mismos lugares; y entonces cuando llegó la noche, esa primera noche del reencuentro, Rosa, la madre, bañó a Tamara, la hija; y la enjuagó, y la jabonó y enjuagó y una vez y otra...la bañó una vez y otra y otra... no podía sacarle el olor, un olor espeso, como dulzón y Rosa sabía que conocía ese olor y no podía ubicarlo... no sabía por qué, no había manera, no había jabón que lo quitara; y entonces, de pronto Rosa recordó que ese era el olor de los bebés cuando acaban de mamar. Rosa no podía explicárselo, pero Tamara la hija tenía nueve años y olía a recién nacida.

Por: Eduardo Galeano (escritor)




domingo, 23 de septiembre de 2012

Cincuenta Lecciones para las Pequeñas Vueltas que da la Vida



1.- La vida no es justa, pero aun así es buena.
2.- Está bien si te enojas con Dios. Él lo puede soportar.
3.- El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.
4.- Cuando tengas dudas, sólo da el siguiente paso.
5.- La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien.
6.- No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
7.- Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.
8.- No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.
9.- Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
10.- El órgano sexual más importante es el cerebro.
11.- Dios nunca nos carga con más peso del que podemos cargar.
12.- Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.
13.- Está bien permitir que tus hijos te vean llorar.
14.- No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que trata su propio viaje.
15.- Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.
16.- Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.
17.- La vida es demasiado corta para la autocompasión. Ocúpate en vivir o en morir.
18.- Puedes sobrevivir a todo lo que la vida te ponga a tu paso si te mantienes en el presente.
19.- Un escritor es alguien que escribe. Si quieres ser un escritor, escribe.
20.- Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de ti, de nadie más.
21.- Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.
22.- Prepara las cosas muy bien, después, déjate fluir.
23.- Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.
24.- Ahorra para el retiro comenzando con tu primera nómina.
25.- Nadie está a cargo de tu felicidad más que tú.
26.- Enmarca todos los fracasos con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?".
27.- Siempre elige la vida.
28.- Perdónale todo a todos.
29.- Lo que las otras personas piensen de ti no te incumbe.
30.- Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.
31.- Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto con ellos.
32.- Cree en los milagros.
33.- Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.
34.- Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.
35.- Llegar a viejo es mejor que la alternativa de morir joven. Morir joven es sólo romántico en las películas.
36.- Tus niños sólo tienen una niñez. Hazla memorable.
37.- Lee los salmos. No importa cual sea tu religión, abarcan toda emoción humana.
38.- Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.
39.- Deja de comparar tu vida con la de los demás.
40.- No seas testigo de la vida. No la audites. Da la cara y sácale todo el provecho ahora.
41.- Elimina todo aquello que no sea útil, hermoso o alegre.
42.- Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.
43.- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
44.- Lo mejor está aún por llegar.
45.- No importa cómo te sientas. Levántate, vístete, arréglate y preséntate a la vida.
46.- Respirar profundamente calma la mente.
47.- Si no pides, no obtienes.
48.- Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un "No" por respuesta.
49.- Cede.
50.- La vida no está envuelta con un lazo, pero sigue siendo un regalo.

Toma aquello que necesites tomar y empieza a sentirte bien.

¡ Así de simple!


(Regina Brett)




Desert Rose (Sting & Cheb Mami)


Sueño con la lluvia.
Sueño con jardines en la arena del desierto.
Me despierto en vano.
Sueño con el amor mientras el tiempo se me va de las manos.

Sueño con fuego,
Esos sueños que atan dos corazones que nunca morirán
Y, cerca de las llamas,
Las sombras juegan en la forma del deseo del hombre.

Esta rosa desértica
Cuya sombra lleva la promesa secreta,
Esta flor desértica,
Ningún dulce perfume te torturaría más que esto.

Y ahora ella voltea.
De esta manera se mueve en la lógica de todos mis sueños.
Este fuego arde,
Me doy cuenta de que nada es lo que parece.

Sueño con la lluvia.
Sueño con jardines en la arena del desierto.
Me despierto en vano.
Sueño con el amor mientras el tiempo se me va de las manos.

Sueño con la lluvia.
Levanto la mirada para vaciar los cielos arriba.
Cierro mis ojos.
Este raro perfume es la dulce intoxicación del amor.

Sueño con la lluvia.
Sueño con jardines en la arena del desierto.
Me despierto en vano.
Sueño con el amor mientras el tiempo se me va de las manos.

Dulce rosa desértica
Cuya sombra lleva la promesa secreta
Esta flor desértica
Ningún dulce perfume te torturaría más que esto.

Dulce rosa desértica,
Este recuerdo de corazones y almas,
Esta flor desértica,
Este raro perfume es la dulce intoxicación del amor.


 (Sting & Cheb Mami)



Ubuntu



Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si sólo uno podía ganar todas las frutas, le respondieron:

- UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los demás están tristes?

Ubuntu”, en la cultura Xhosa significa: “Yo soy porque nosotros somos”.


sábado, 22 de septiembre de 2012

Ética del Practicante Reiki






A continuación se exponen solamente algunas de las reglas éticas básicas del Reiki Tradicional Japonés.


Las mismas tienen una característica en común: no sólo no caen por sí mismas al ser sometidas al sentido común, sino que se ven fortalecidas.

No diagnosticar
Éticamente no es correcto realizar diagnóstico de ninguna clase, ni psíquico ni físico. En primer lugar, porque este sistema no fue creado con tal fin, ni posee las herramientas para hacerlo.

En caso de realizarse se caería en el riesgo de equivocarse y de condicionar en forma negativa al receptor (además de darle un gran susto, por supuesto).
Por otra parte, un diagnóstico debe hacerlo solamente un profesional de la salud (por ejemplo, un médico lo hará desde la medicina y nunca desde Reiki). Y los practicantes de Reiki no lo son.

Generalmente, la actitud de dar diagnósticos, obedece a un afán por destacarse o de manipular a la persona que llegó a hacerse Reiki.

No es posible prever resultados
Y por lo tanto, tampoco se puede prometer resultados. Nuevamente vemos practicantes que pretenden colocarse en esa posición de superioridad frente a quien recibe la energía y prometen un efecto determinado.

La experiencia nos dice que, en algunas personas una, sesión de Reiki puede tener el mismo efecto que diez sesiones en otra.

Hay quienes sanan y otros no. Y no es el practicante quien determinará en forma anticipada cuál será el efecto final. Obviamente que eso está en manos del poder sanador de la energía Reiki del universo.

No interferir con el tratamiento médico tradicional
Nunca está de más aclarar este punto, ya que nos hemos enterado de algunos casos donde se aconseja cambiar o abandonar medicamentos. Esto, en algunos países, puede ser considerado como práctica médica y el practicante, a menos que sea médico, puede terminar en prisión.

Para ser más claros: el practicante de Reiki ni siquiera tiene la necesidad de saber cuál es la enfermedad de quien lo recibe. Simplemente canaliza la energía y ésta hace su trabajo.

Somos canales y no sanadores.
"Yo lo sané” o "yo lo curé” son frases habituales en los comentarios de algunos practicantes. ¡Nada más alejado de la realidad!

Reiki, como camino de crecimiento espiritual, abre los canales de comunicación con nuestro Ser Superior y de ahí proviene toda mejoría y nunca por obra de la persona que canaliza.

Ningún instructor o maestro Reiki tiene la capacidad de medir objetivamente la capacidad de canalizar de sus alumnos.

Y por lo tanto, nunca debería decir si una persona está lista o no para tomar determinado nivel. El avanzar en el camino de Reiki debe ser siempre una decisión tomada libremente. El instructor no debería alentar ni retrasar el avance de sus alumnos.

El practicante debe llevar una vida acorde con su práctica
No pretendemos que quien practica Reiki se ilumine antes de dedicarse a canalizar energía para otros. Simplemente se trata de llevar una vida donde se vibre armoniosamente con lo que se está entregando. Si no es así, ¿realmente estaremos brindando la Luz de Reiki?

FUENTE:


miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Sabes Quién Eres?



Había una vez un hombre que padecía de un miedo absurdo, temía perderse entre los demás. Todo empezó una noche, en una fiesta de disfraces, cuando él era muy joven. Alguien había sacado una foto en la que aparecían en hilera todos los invitados. Pero al verla, él no se había podido reconocer. El hombre había elegido un disfraz de pirata, con un parche en el ojo y un pañuelo en la cabeza, pero muchos habían ido disfrazados de un modo similar. Su maquillaje consistía en un fuerte rubor en las mejillas y un poco de tizne simulando un bigote, pero disfraces que incluyeran bigotes y mofletes pintados había unos cuantos. Él se había divertido mucho en la fiesta, pero en la foto todos parecían estar muy divertidos. Finalmente recordó que al momento de la foto él estaba del brazo de una rubia, entonces intentó ubicarla por esa referencia; pero fue inútil: más de la mitad de las mujeres eran rubias y no pocas se mostraban en la foto del brazo de piratas.

El hombre quedó muy impactado por esta vivencia y, a causa de ello, durante años no asistió a ninguna reunión por temor a perderse de nuevo.


Pero un día se le ocurrió una solución: cualquiera fuera el evento, a partir de entonces, él se vestiría siempre de marrón. Camisa marrón, pantalón marrón, chaqueta marrón, calcetines y zapatos marrones. “Si alguien saca una foto, siempre podré saber que el de marrón soy yo”, se dijo.

Con el paso del tiempo, nuestro héroe tuvo cientos de oportunidades para confirmar su astucia: al toparse con los espejos de las grandes tiendas, viéndose reflejado junto a otros que caminaban por allí, se repetía tranquilizador: “Yo soy el hombre de marrón”.

Durante el invierno que siguió, unos amigos le regalaron un pase para disfrutar de una tarde en una sala de baños de vapor. El hombre aceptó gustoso; nunca había estado en un sitio como ése y había escuchado de boca de sus amigos las ventajas de la ducha escocesa, del baño finlandés y de la sauna aromática.

Llegó al lugar, le dieron dos toallas y lo invitaron a entrar en una pequeña cabina para desvestirse. El hombre se quitó la chaqueta, el pantalón, el jersey, la camisa, los zapatos, los calcetines… y cuando estaba a punto de quitarse los calzoncillos, se miró al espejo y se paralizó. “Si me quito la última prenda, quedaré desnudo como los demás”, pensó. “¿Y si me pierdo? ¿Cómo podré identificarme si no cuento con esta referencia que tanto me ha servido?”.

Durante más de un cuarto de hora se quedó en la cabina con su ropa interior puesta, dudando y pensando si debía irse… Y entonces se dio cuenta que, si bien no podía permanecer vestido, probablemente pudiera mantener alguna señal de identificación. Con mucho cuidado quitó una hebra del jersey que traía y se la ató al dedo mayor de su pie derecho. “Debo recordar esto por si me pierdo: el que tiene la hebra marrón en el dedo soy yo”, se dijo.

Sereno ahora, con su credencial, se dedicó a disfrutar del vapor, los baños y un poco de natación, sin notar que entre idas y zambullidas el hilo resbaló de su dedo y quedó flotando en el agua de la piscina. Otro hombre que nadaba cerca, al ver la hebra en el agua le comentó a su amigo: “Qué casualidad, éste es el color que siempre quiero describirle a mi esposa para que me teja una bufanda; me voy a llevar la hebra para que busque la lana del mismo color”. Y tomando la hebra que flotaba en el agua, viendo que no tenía dónde guardarla, se le ocurrió atársela en el dedo mayor del pie derecho.

Mientras tanto, el protagonista de esta historia había terminado de probar todas las opciones y llegaba a su cabina para vestirse. Entró confiado, pero al terminar de secarse, cuando se miró en el espejo, con horror advirtió que estaba totalmente desnudo y que no tenía la hebra en el pie. “Me perdí”, se dijo temblando, y salió a recorrer el lugar en busca de la hebra marrón que lo identificaba. Pocos minutos después, observando detenidamente el suelo, se encontró con el pie del otro hombre que llevaba el trozo de hilo marrón en su dedo. Tímidamente se acercó a él y le dijo: “Disculpe señor. Yo sé quién es usted, ¿me podría decir quién soy yo?”.


Por: Jorge Bucay ("El Camino de la Autodependencia")