viernes, 13 de mayo de 2016

Amores Psicopáticos. Amores Maquiavélicos

Depredadores Sociales

 “Si tienes un psicópata en tu vida, ¡Corre!”
(Robert Hare)












Consideraciones Básicas sobre la Psicopatía
¿Tenemos todos algún elemento de psicopatía? Es difícil saber lo que caracteriza a un psicópata. Son depredadores sociales. Saben lo que hacen, entienden la diferencia entre el bien y el mal, pero son incapaces de sentir empatía. Les falta la capacidad de entender que lo que hacen tiene consecuencias emocionalmente devastadoras sobre los demás. No sienten ningún tipo de remordimiento, su conciencia no les dice que han actuado mal.

El Diccionario de la R.A.E. define al psicópata como aquella “personas que padece psicopatía, especialmente anomalía psíquica”. Y ¿qué se entiende por “psicopatía”? Pues una enfermedad mental consistente, según define el mismo diccionario, en una “anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece”. De manera más simple, la psicopatía o personalidad psicopática es un trastorno antisocial de la personalidad.

Tal vez por la influencia del cine, existe una creencia errónea sobre los psicópatas, que son asesinos en serie, marginados sociales o caníbales como Hannibal Lecter, célebre personaje de ficción inventado por el novelista Thomas Harris y conocido por el famoso film “El Silencio de los Corderos”. Pero nada más lejos de la realidad, pues existe otro tipo de psicópatas, los “integrados” en la sociedad y que se estima que pueden estar en torno al 2 % de la población, según estimaciones de la OMS y se piensa que  entre altos directivos y cargos importantes el porcentaje de psicópatas se eleva a un 4% de la población. Según el profesor Iñaki Piñuel (psicólogo, ensayista, investigador y profesor en la Facultad de Ciencias Empresariales y del Trabajo de la Universidad de Alcalá, especializado en acoso psicológico), cada uno de nosotros, nos encontraremos en nuestra vida con una media de 60 psicópatas “integrados”. Por eso, es importante aclarar que, a diferencia de otros trastornos y características psicológicas, no existe un comportamiento único definido en una persona a partir del cual se pueda distinguir de forma inequívoca a un psicópata de una persona normal. Pese a que en sentido legal la existencia de una referencia exacta con la que decir si una persona es psicópata o no, puede ser útil o necesaria, no hay evidencia científica para decir quién es psicópata y quién no.

El doctor Hervey M. Cleckley, pionero en la investigación sobre psicopatía, distinguió dos vertientes psicópatas: psicópatas criminales y psicópatas integrados o no-criminales. Hay que tener siempre en cuenta que ambos perfiles comparten su rasgo más importante, esa falta de sentimiento alguno, de frialdad extrema. Los primeros son aquellos que infringen la ley, ya sea a través de robos, violaciones, asesinatos (normalmente en serie) y otros delitos.
Los psicópatas “integrados”, en cambio; suelen tener trabajo, familia, amistades y aficiones. Así nos lo advierte Robert Hare, investigador de renombre en el campo de la psicología criminal: “los psicópatas no son sólo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas. La mayoría de ellos llevan una vida normal”.

Características del Psicópata
Los psicópatas suelen ser, normalmente, mentirosos, violentos y encantadores. Se acogen a las reglas de la sociedad ¿Cómo podemos identificarlos? ¿Podríamos saber si nuestro amigo, nuestro jefe o nuestra pareja es psicópata? Hasta que no comprendamos que tienen una manera distinta de ver el mundo humano, estaremos condenados a ser sus víctimas.

A grandes rasgos, lo que diferencia al resto de la población de este porcentaje de individuos es su carencia de sentimientos, de empatía, de capacidad de experimentar amor, lealtad, arrepentimiento u otros valores éticos o morales.

Los psicópatas se auto-consideran seres superiores, muchos de ellos se caracterizan por una notable inteligencia y perciben los sentimientos como una debilidad del resto de los humanos. Nunca los han experimentado, pero conocen las “normas” que regulan la sociedad, las reglas del juego. Son grandes fingidores, y aprovechan esto para adaptarse a las situaciones que supuestamente generan respuestas emocionales. Es decir, que si tienen que fingir estar tristes, ilusionados o enamorados, se pondrán la máscara y actuarán con maestría. Como decía Frank Ochberg, uno de los padres de la psicotraumatología: “A estas personas no les importas. Si son listos saben cómo fingir que les preocupas, y lo hacen muy bien”. Robert Hare seguirá esta línea: “El engaño y la manipulación son talentos naturales en el psicópata. Además, muestran una sorprendente falta de preocupación por los devastadores efectos que sus acciones causan a los demás”.

Una característica llamativa de este tipo de personas es su atractivo. Los psicópatas son seductores y divertidos. A esto se le ha denominado “el glamour de los psicópatas”. También suelen caracterizarse por una marcada promiscuidad.  Son personas que aparentan ser muy seguras de sí mismas y saben cómo caer bien a la gente. Cleckley, psiquiatra pionero en la investigación de la psicopatía,  define este aspecto con los siguientes atributos: el psicópata es “inteligente”, “encantador”, “despierto” e “inspirador de confianza”. Pero se advierte que aunque al principio den la impresión de que son personas de fiar, con el tiempo, van perdiendo la confianza que los demás depositan en ellos.

Según Cleckley, el trastorno psicopático produce una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que determinan una serie de características clínicas que incluyen:
  •     Encanto superficial e inteligencia.
  •    Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional.
  •     Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas.
  •     Escasa fiabilidad.
  •     Falsedad o falta de sinceridad.
  •     Falta de sentimiento de culpa, remordimiento y vergüenza.
  •     Conducta antisocial sin un motivo que la justifique.
  •     Juicio deficiente.
  •     Dificultad para aprender de la experiencia.
  •     Egocentrismo patológico.
  •     Carencia de empatía.
  •     Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas.
  •     Pérdida específica de intuición.
  •     Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales.
  •     Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él.
  •     Amenazas de suicidio raramente consumadas.
  •     Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
Según Robert Hare, doctor en psicología e investigador de renombre en el campo de la psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de veinte características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas según Hare son:



  •     Gran capacidad verbal y un encanto superficial.
  •     Autoestima exagerada.
  •     Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento.
  •     Tendencia a mentir de forma patológica.
  •     Comportamiento malicioso y manipulador.
  •     Carencia de sentimiento de culpa o de cualquier tipo de remordimiento.
  •     Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial.
  •     Carencia de empatía.
  •     Crueldad e insensibilidad.
  •     Estilo de vida parasitario.
  •     Falta de control sobre la conducta.
  •     Vida sexual promiscua.
  •     Historial de problemas de conducta desde la niñez.
  •     Falta de metas realistas a largo plazo.
  •     Actitud impulsiva.
  •     Comportamiento irresponsable.
  •     Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos.
  •     Historial de muchos matrimonios de corta duración.
  •     Tendencia hacia la delincuencia juvenil.
  •     Revocación de la libertad condicional.
  •     Versatilidad para la acción criminal.
Los psicópatas tienen una gran ansia de poder  y  se proponen alcanzar sus objetivos sin ningún tipo de reparo moral. Es decir, que para llegar a la cima, pisan las cabezas necesarias y punto.

Hay que tener en cuenta que los psicópatas distinguen perfectamente entre el bien y el mal, pero su carencia de sentimientos suprime cualquier tipo de moralidad. Se pondrán la máscara del bien únicamente si les es útil para alcanzar algo. Sentir pena por un psicópata es un error, a éste nunca le importará nadie. Un psicópata sólo se sentirá frustrado si no logra alcanzar algún objetivo suyo. Jamás le importará el problema de nadie, ni la persona que tiene el problema, ni se emocionará verdaderamente ante algo que no le beneficie directamente.


El psicópata cosifica al resto de seres, les da la categoría de cosas, a las que recurrirá, o no, en la medida y tiempo en que le resulten útiles. El psicópata se considera pues, un ser perfecto al que el mundo brinda todos sus recursos. Si algo no le sale como quiere o es juzgado de forma negativa por otras personas, considerará que el error reside en ellos, no en su propia persona.

Las personas afectadas por este trastorno no han desarrollado una conciencia ni hábitos de respeto por las leyes y normas que disuaden al resto de cometer actos antisociales, debido a peculiaridades inherentes que les dificultan o imposibilitan la socialización. Se caracterizan por tener rasgos innatos de carácter que les incapacitan total o parcialmente para socializar, o por períodos intermitentes de socialización y conducta antisocial.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos sociales comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen conocimiento de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.

Por tanto, las características fundamentales del psicópata se podrían resumir como sigue:

Superficial: el psicópata busca encandilar y seducir a la persona que tiene delante; este encanto es artificioso, pero puede causar una buena impresión en los demás y para ello emplea diferentes estrategias. La primera es simular emociones que no tiene, que no puede sentir (amor, amistad sincera o sentimiento de culpa). La segunda es contando historias que le dejan en buen lugar, aunque sean notablemente falsas o exageradas. La tercera estrategia es hallando excusas fáciles que le pongan al abrigo de reprobaciones o sanciones.


Superior: se aprecia en su fanfarronería, una cháchara fácil, una seguridad a prueba de bombas y en que en las conversaciones parece que sabe de todo con total certeza. Alguien que se cree por encima de los demás no va a tener reparos en engañar y manipular, pues considera a los demás ciudadanos inferiores a él. Este rasgo de “embustero” y “manipulador” se ve facilitado por su capacidad de fingir y adoptar diversas imposturas.


Falto de remordimientos: el psicópata no tiene sentimiento de culpa, por lo cual se designa a esos individuos como “sin conciencia”. No es que desconozca que lo que ha hecho es ilegal, dañino o inmoral, es que, sencillamente, ese asunto está más allá de sus intereses, desconectados de las emociones que, en una situación dada, debería poder sentir.



Falto de empatía: sin emociones reales de amor, plenitud o felicidad, empatía (ponerse en el mundo afectivo de otra persona, sentir lo que siente el otro), tristeza, vergüenza, culpa, no es posible vincularse con nadie de forma cabal y sincera, y en realidad sus emociones son aparentes, fingidas para establecer una relación en busca de un beneficio personal, algo que puede hacer fácilmente al no tener el freno de la conciencia ni vivir el dolor que causa con sus actos.

No acepta responsabilidades: es inútil pedirle responsabilidades por su conducta; él no las acepta y siempre tiene una explicación para lo inexplicable, puede achacarlo a la mala fortuna o, lo que es peor, a la propia conducta del perjudicado, que en la mente del psicópata se aparece como el causante. El psicópata se considera a sí mismo como la “auténtica víctima”.


Impulsivos: muchos psicópatas actúan sin pensar en las consecuencias, bajo el deseo del momento de lograr algo o de sentirse muy bien, sin otras consideraciones. La impulsividad hace que cambien o pierdan el empleo con frecuencia, que se aburran y que quieran vivir sensaciones “fuertes”, aunque ello suponga un riesgo para ellos o los demás. Esta necesidad de cambio permanente dificulta que adquieran una formación sólida, y se suma a su pobreza afectiva para malograr las relaciones significativas con la gente, algo que requiere tiempo, paciencia y tolerancia a la frustración.


Sin metas reales: cuando se contempla la vida del psicópata con una cierta perspectiva, vemos que no va hacia ningún sitio definido, aunque interrogado acerca del particular pueda dar explicaciones fantásticas sobre las cosas que va a lograr o el lugar que va a ocupar en tal empresa o sociedad. Esta ausencia de metas se asocia muchas veces a un estilo parásito de relación, en el que abusa de los otros para disponer de dinero o facilidades para sus placeres y aficiones.

Conducta antisocial: es habitual en el psicópata su capacidad para la violencia, y para burlar las leyes y cometer delitos. Pierden los estribos rápidamente y se meten en peleas o abusan del alcohol o las drogas. También maltratan física y/o psíquicamente a sus colegas de trabajo o pareja, y casi siempre sin que haya una razón que pudiera explicar esos actos, aunque para cometer esos actos no existe justificación alguna y bajo ningún concepto. En ocasiones reaccionan con rabia intensa y súbita, y poco después se olvidan de ello con la misma rapidez con que perdieron la compostura.



Dificultades de Socialización del Psicópata
Las personas afectadas por este trastorno no han desarrollado una conciencia ni hábitos de respeto por las leyes y normas que disuaden al resto de cometer actos antisociales, debido a peculiaridades inherentes que les dificultan o imposibilitan la socialización. Se caracterizan por tener rasgos innatos de carácter que les incapacitan total o parcialmente para socializar, o por periodos intermitentes de socialización y conducta antisocial.

Existen tres componentes de la socialización:

Escrupulosidad. Es la tendencia natural a evitar la conducta delictiva. Suele ser consecuencia del temor al castigo, tanto el que comporta un rechazo social del delito en sí, como el auto-infligido por la culpa y el remordimiento sentidos a posteriori. Ello no quiere decir que la tentación a delinquir sea continua, ya que las conductas prosociales se han convertido en un hábito que aleja a la mayoría de los miembros de la sociedad de aquellas más reprobables. Este hábito no se consolida hasta la edad adulta, por eso hacia el final de la adolescencia el índice de criminalidad alcanza su mayor nivel. Este componente es resultado de la actividad parental y de las características de cada uno.

Prosocialidad. Predisposición general hacia la conducta prosocial. Se va desarrollando gracias a los vínculos de afecto y empatía con las personas con las que nos relacionamos, lo que provoca que queramos gozar de los beneficios de este tipo de lazos y una voluntad genuina a comportarnos de la misma manera.

Aceptación de la responsabilidad adulta. Se refiere la motivación para participar de la vida en sociedad y la asimilación de la ética del trabajo, así como la aceptación de los valores de esfuerzo y superación personal como medio para lograr los objetivos personales.

No obstante, no hay que perder de vista que existen personas bien socializadas que en determinadas circunstancias cometerán delitos, mientras que otras, aunque no sean delincuentes, son holgazanas o de malvado carácter y se les puede considerar malos ciudadanos. Pues bien, los psicópatas no responden a estos componentes de socialización.

Profesiones Más Habituales entre Psicópatas
El sitio iVillage recopiló en un listado las diez profesiones en las que podemos encontrar mayor cantidad de personalidades psicópatas, y diez en las que hay menos. Esta enumeración resulta de una investigación llevada a cabo por el psicólogo y ensayista inglés Kevin Dutton, quien en su última publicación, determinó que -para sorpresa de muchos- cada vez hay más psicópatas entre nosotros.

De este estudio se desprende que las diez profesiones con mayor cantidad de psicópatas son:



  1.      Gerente o CEO de una compañía.
  2.      Abogado.
  3.      Personalidad de la televisión o de la radio.
  4.      Vendedores
  5.      Cirujano.
  6.      Periodista.
  7.      Policía.
  8.      Clérigo.
  9.      Cocinero
  10.      Funcionario público.
La siguiente lista se refiere a profesiones con menor porcentaje de psicópatas y esto se debe a que son aquellas en las que se requieren más empatía, capacidad de ponerse en el lugar del otro y tener sentimientos hacia los demás. Estos roles no ofrecen mucho poder y requieren conexión humana, características que no excitan el psicópata egocéntrico y manipulador. Si un gerente o un abogado tomaran decisiones basadas en sentimientos y no en resultados, probablemente sería despedido de su trabajo.
  1.      Cuidador de enfermos.
  2.      Enfermero.
  3.   .  Psicólogo.
  4.   .  Artesano.
  5.   .  Estilista o esteticista.
  6.   .  Voluntario de caridad.
  7.   .  Maestro o profesor.
  8.   .  Artista.
  9.   .  Médico.
  10.   .  Contable.
Kevin Dutton en su libro “La Sabiduría de los Psicópatas. Todo lo que los Asesinos en Serie Pueden Enseñarnos sobre la Vida” explica que en la mayoría de las profesiones con mayor porcentaje de psicópatas, las personas tienen éxitos seguros y de mayor envergadura que en las profesiones de menor proporción. Ya que no es lo mismo prepararse, pelear y ganar un juicio contra un asesino, que realizar un corte de pelo.

Como suelen tener más crueldad, valentía, fortaleza mental, persuasión, menor conciencia y empatía, logran más rápido alcanzar el éxito. "Les encanta tener el control, el poder, la idea de conseguir lo que quieren y conseguirlo ahora mismo. Es por eso que actúan con convicción y sin dudar", dice Dutton.

Causas y Manifestaciones de la Psicopatía
Cleckley propuso que las emociones consecuencia de las experiencias vividas por los psicópatas de tipo “primario” están debilitadas en cuanto a la intensidad con la que les afectan. A través de la experiencia, las emociones y sentimientos guían y refuerzan este proceso de aprendizaje, construyéndose así una moral y un sistema de valores.

Pero lo que les ocurre a estos individuos es que las experiencias socializadoras normales son ineficaces para la creación de esta moralidad, que es el mecanismo a través del cual nos socializamos las personas. De ahí que fallen en el establecimiento de vínculos personales. Debido a un defecto innato, pueden verbalizar lo que saben de las emociones sin realmente comprender el significado de lo que están contando.

No obstante, sí que pueden llegar a sentir todos aquellos sentimientos que, de no albergar, no les llevarían a cometer las acciones, legales o ilegales, que cometen. En palabras de Gilbert y Sullivan, “Cuando el delincuente no se dedica a su empleo, o no está fraguando sus pequeños planes delictivos, es tan capaz de sentir placer inocente como cualquier hombre honrado”.

Posibles Causas de la Personalidad Psicópata
No existen evidencias reales sobre las posibles causas del trastorno de personalidad antisocial, sin embargo, se cree que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil o el abuso infantil contribuyen a su desarrollo. Las personas de padres antisociales o alcohólicos corren mayor riesgo. Las prisiones contribuyen en mucho a desarrollar esta afección en las personas. Las personas que tienen por costumbre maltratar a los animales durante la infancia suelen estar ligadas al desarrollo de la personalidad antisocial.

Para Hellman y Blackman, uno de los signos característicos a edades tempranas de rasgos psicopáticos y/o antisociales, se podrían reducir a una tríada caracterizada por enuresis, maltrato animal y piromanía. Sin embargo, en los manuales del DSM-IV  (clasificación categorial que divide los trastornos mentales en diversos tipos, basándose en series de criterios con rasgos definitorios) se ha hecho énfasis en que los rasgos antisociales pueden desvanecerse con la edad, en especial en aquellos sujetos con psicopatía.

Luego, en cuanto al tema de si el psicópata nace o se hace hay mucha controversia. Se estima que la carga genética influye, al igual que los investigadores también ven imprescindible un factor ambiental. Sin embargo, para que una persona resulte ser un psicópata, no ha tenido porque pasar necesariamente por una infancia de malos tratos y abusos, sino que también proceden de lo que consideraríamos una familia normal. La mayoría de profesionales consideran a la psicopatía un trastorno de la personalidad más que una enfermedad mental. Muchos defienden que ante la ley tienen que ser juzgados como personas totalmente capacitadas, pues distinguen entre el bien y el mal, no tienen alucinaciones, es decir, saben lo qué hacen y por qué lo hacen. Y no se puede olvidar que...

UN PSICÓPATA NUNCA VA A DEJAR DE SERLO.


Neurología y Psicopatía
Actualmente se ha desarrollado un escáner que lee la zona del cerebro que contiene nuestras intenciones, antes de realizarlas, y se baraja la posibilidad de usarla en un futuro para descubrir nuevos casos de psicopatías. Este escáner o tomografía por emisión de positrones (PET, en sus siglas en inglés) permite leer la actividad del cerebro ante determinados estímulos.

Los niños con rasgos psicópatas mostraron respuestas anormales dentro de la corteza prefrontal ventromedial (área 10 de Brodmann) durante errores de retracción castigados, en comparación con niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y con los niños sanos. Este estudio proporciona la primera evidencia de la sensibilidad de la corteza prefrontal ventromedial anormal en niños con rasgos psicópatas y demuestra que esta disfunción no es atribuible al trastorno de déficit de atención comórbido/hiperactividad. Estos resultados sugieren que los daños en el aprendizaje de retractación en pacientes con rasgos psicopáticos de desarrollo están relacionados con el procesamiento anormal de la información de refuerzo.

Los psicópatas muestran menos actividad en áreas del cerebro relacionadas con la evaluación de las emociones vinculadas a las expresiones faciales, según señala el estudio publicado en el British Journal of Psychiatry. En particular, son menos receptivos a los rostros que expresaban temor, que las personas sanas. Según los expertos, esto puede explicar -al menos parcialmente- la conducta psicopática.

Murphy, Michael Craig y Marco Catani, del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, encontraron en agosto de 2009 que los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que lidia con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones.

Según el experto Hugo Marietán, un psicópata no debe considerarse un enfermo, sino un ser anormal con una estructura mental diferente a la norma del resto de la sociedad, e incapaz de adaptar su conducta.

Cómo Reconocer a un Psicópata Integrado
Hay cuatro consideraciones primordiales para la detección de un psicópata:

  • El psicópata es una persona real y no un personaje de ficción de películas o novelas de misterio.
  • La mayoría de los psicópatas están perfectamente integrados en nuestra sociedad y gozan de buena imagen.
  • El psicópata cuenta con unas capacidades que le dan ventaja sobre nosotros en el plano de la coacción y el abuso.
  • Uno no debe de renunciar a confiar en su salud mental porque las cosas empiecen a ser un caos.
Tipos de Relaciones que Establecen los Psicópatas

A pesar de que los psicópatas no conciben al resto como personas, sí establecen relaciones y vínculos, que suelen ser de tres tipos:

Asociativos, que se producen cuando un psicópata entra en contacto con otro para obtener un objetivo común (también se suele denominar alianza). Dado que ambos integrantes del vínculo son narcisistas y ególatras, el apego sólo está justificado por el utilitarismo de tener un propósito común.

Tangenciales, que ocurre cuando el psicópata encuentra una víctima ocasional en un encuentro puntual, donde utiliza sus tácticas coercitivas de forma temporal.

Complementarios, que determinan una relación de doble vía, que habitualmente ocurre con un neurótico (el neurótico o la neurótica suele ser manipulado(a) por el psicópata en una, mal denominada, "simbiosis"), en este caso, la persona psicópata suele aprovecharse de la situación en los neuróticos culpógenos, neuróticos víctimas, los cuales tienen un duelo casi perenne ya que no pueden sustituir al objeto perdido, es decir que se sienten culpables de algo con deseos (siempre inconscientes) de autodestrucción sintomatizados muchas veces en una depresión con sentimientos de culpa que es aprovechada por cualquier psicópata.

La Psicopatía y la Seducción
La seducción es la base que permite el acto psicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional; hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Esa bidireccionalidad podría ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos.

Los psicópatas “integrados” son propensos a involucrarse en conductas sexuales de riesgo y a emplear tácticas coercitivas para obtener sexo, incluyendo el uso de drogas o actos de intimidación física o verbal. Esto último indica que los psicópatas utilizan el miedo y otras tácticas de manipulación para dominar y controlar a sus parejas. Es habitual la Táctica de “caza furtiva” de las parejas de otros y tácticas de retención de parejas. Emplean su característico encanto superficial, locuacidad, sus habilidades manipulativas y demás rasgos que le caracterizan para conseguir tener otras relaciones incluso teniendo pareja estable, creando “triangulaciones” amorosas que pueden ser reales o simplemente imaginarias para provocar los celos de la víctima. Este tipo de psicópatas utilizan diversas tácticas tanto para “cazar” potenciales parejas como para quitarles la pareja a otros que les sirvan de relaciones breves y superficiales, como tácticas para la retención de estas parejas durante un tiempo más prolongado con el objetivo de obtener beneficios aun siendo infieles. Tienen altos índices de impulsividad y asunción de riesgos. Buscan de modo constante la novedad en sus vidas y de ahí que tengan más parejas sexuales y un estilo de emparejamiento menos restrictivo, siendo infieles a la persona con la que han llegado a un compromiso.

Ciclo de Manipulación Psicótica
El concepto clave es el de patrones de interacción coactiva que trasladado al ámbito de la psicopatía se trata del denominado ciclo de manipulación psicótica (un ciclo coactivo-manipulativo en el que la violencia psicológica en sus más diversas manifestaciones, es el modus operandi de los psicópatas “integrados”. Este ciclo se compone de 4 fases:


Fase de acecho y seducción. En esta etapa usa la gran capacidad que tiene para encontrar y analizar los puntos débiles de los demás y fijar objetivos. Aborda a esa persona y la seduce a través de mentiras y su locuacidad creando así una falsa imagen de su persona ante ella. Generalmente busca personas con debilidades y propensas a caer en sus engaños.


Fase de aislamiento y cosificación de la víctima. La cara amable y seductora del psicópata va desapareciendo y aparece una actitud constante de aprecio/menosprecio, buscando un sólo objetivo: la dependencia de la víctima. Con ello busca separarla de aquellas personas que puedan servirle de apoyo y que sólo le quede él. Además está la tendencia a cosificar a la víctima, tratarla como un objeto lo que se realiza a través de la humillación. Esto crea una gran confusión en la víctima ya que al verse aislada recurre a la dependencia hacia el psicópata. En este momento es cuando el psicópata logra su meta más importante.


Fase de explotación. La fase anterior se intensifica y las agresiones son mayores, más graves y continuadas. Aumenta el menosprecio hacia la víctima desapareciendo casi por completo las muestras de aprecio. Usa las pocas muestras de afecto/aprecio para volver a atraer a su víctima que, encontrándose en estado de confusión, vuelve una vez más a creer sus mentiras y a confiar en él repitiéndose el ciclo. Es en esta fase donde la víctima acaba comprendiendo la situación que está viviendo, siendo ella la que tome la decisión de quedarse dentro del círculo vicioso o alejarse.


Fase de liberación, acoso y abandono. Uno de los dos abandona la relación. En esta situación lo más habitual es que con el tiempo el psicópata siga intentando mantener el contacto con la víctima y la acose, tratando así de que vuelva a entrar de nuevo en el ciclo.
Conducta del Psicópata Integrado en la Pareja
En relación a la violencia en la pareja y sus diferentes manifestaciones (física, psicológica, emocional, económica, sexual) ya hay conductas que se muestran en la etapa de noviazgo. Las parejas psicópatas son incapaces de proporcionan una relación íntima basada en el respeto, el amor, el compromiso y la fidelidad siendo mucho más frecuente la violencia psicológica que la física. Las relaciones de pareja de los psicópatas integrados se centran básicamente en mentiras, infidelidades, manipulación e interacción coactiva de diversa índole, lo que hace pensar que las relaciones íntimas con este tipo de sujetos generan un gran sufrimiento en sus víctimas. Los psicópatas integrados agreden psicológica o emocionalmente con la finalidad de ejercer control y poder sobre la víctima, puesto que perciben que es una de las maneras más sencillas de aprovecharse de ellas y de obtener beneficio.


Las conductas habituales de maltrato psicológico del psicópata integrado a su pareja son las que explicitan a continuación, basándonos en los mecanismos encubiertos y manifiestos de Asensi:
  • Humillaciones y desprecio, dejando de hablar a la víctima o desaparecer sin dar explicaciones. Llega tarde, se burla, utiliza lo que conoce de la vida de la víctima para hacerla reproches y se muestra seductor con otras personas delante de ella para hacerle un daño emocional intenso y continuado.
  • Descalificaciones o ridiculizaciones tanto en público como en privado.
  • Intentos de control y aislamiento, queriendo saber todo lo que hace su pareja, exige explicaciones por todo, lanza prohibiciones y amenazas, impone reglas, pretende que no tengas secretos y critica a las personas con las que se relaciona la víctima. En algunos casos el control llega a ser tan extremo que llegan a aislar a la víctima de amigos y familiares. Estaríamos ante una actitud de coerción e intimidación.
  • Aislamiento social y económico.
  • Destrucción o daños a propiedades valoradas por la víctima.
  • Agresividad manifiesta y encubierta, mostrando enfado frecuentemente y agresividad verbal.
  • Manipulación, poniendo trampas para ver si la víctima miente o la prueba para ver hasta qué punto le quiere.
  • Negación de los errores y culpabilización externa no pidiendo disculpas y si lo hace en realidad no lo siente, puesto que volverá a hacerlo. Se niega a discutir las cosas que preocupan a la víctima culpabilizándola de la situación. Cuando culpan a los demás se auto victimizan intentando con ello desviar la atención hacia el comportamiento de su víctima a la que intentan hacer ver a los demás como una persona mentirosa y con claros problemas o incluso acusarlas de llevar una doble vida.
  • Ausencia total de escrúpulos. Lanzan acusaciones contra su pareja a personas del entorno de ambos, lo que no les supone ninguna vergüenza o reparo.
  • Vida sexual impersonal o poco integrada, pudiendo llegar a forzar a la pareja a mantener relaciones sexuales o incluso insistir y convencerla para que realice prácticas sexuales degradantes.
  • Fachada externa de buena apariencia. Existen grandes discrepancias entre el comportamiento que muestran en público y el que mantienen en la vida privada.
  • Amenazas reiteradas de abandono, divorcio, etc.
  • Maltrato económico, control absoluto de los recursos económicos de la víctima.
  • Maltrato social, bloqueo social de la víctima, aislamiento de sus relaciones interpersonales y degradación de estas. 
Secuelas Dejadas por los Psicópatas en sus Víctimas
Los sujetos psicopáticos se “apoderan” de las vidas de sus víctimas, al menos en forma figurada y en ocasiones, literalmente. Las secuelas de la victimización por parte de un psicópata a menudo impactan en todas las esferas de la vida de una persona. Las víctimas han sido dañadas psicológica, emocional, física, financiera y socialmente. La devastación puede ser de amplio alcance. Dado que la victimización por una pareja romántica y/o cónyuges a menudo ocurre a principios o mediados de la adultez, las víctimas pueden perder los años más productivos de su vida. Los niños que crecen haciendo frente a padres psicopáticos pueden sufrir un daño en el desarrollo que perdure por toda la vida.

En un estudio reciente con mujeres que reportaron haber tenido una relación romántica con personas con características psicopáticas, se recogen los siguientes daños:
  •     Emocional:   95 %
  •     Psicológico: 85 %
  •     Económico:  71 %
  •     Laboral:        67 %
  •     Sexual:          51 %
  •     Físico:           51 %
  •     Otros:            26 %
El perfil cognitivo conductual del psicópata integrado es multifacético. Mienten de forma brillante, en muchas ocasiones por el puro placer de hacerlo sin que haya nada obvio que ganar y habitualmente aparentan ser encantadores. Sin embargo esa capacidad de fascinar es su medio para captar el interés de potenciales parejas/víctimas: no hay nada humano detrás de esa máscara. Atacan emocionalmente a sus parejas buscando erosionar su autoestima y avergonzarlas, todo ello con el fin de aumentar el grado de control y su poder sobre ellas, y sobre todo por el mero placer de hacer daño. El psicópata subclínico no quiere en absoluto a su pareja. Sólo se quiere a sí mismo y la destrucción de su víctima a todos los efectos, dejándola abandonada a su merced, y sin ningún miramiento, en el momento en que han cumplido su objetivo, dejando destruido todo el espectro personal de la misma. Este espectro alcanza a los siguientes aspectos:

Daño Psicológico y Emocional
Por daño psicológico y emocional nos referimos a los efectos que produce sobre lo que la víctima piensa y siente. En muchos casos pareciera que los efectos psicológicos más devastadores de las relaciones de largo plazo con sujetos psicopáticos se deben al impacto de la decepción.

La agresión física es fácilmente detectable debido a que los signos externos de dicha agresión son observables, pero el maltrato psicológico no es tan evidente de cara a su detección. El maltrato psicológico es una violencia invisible y es cualquier conducta, física o verbal, activa o pasiva, que atenta contra la integridad emocional de la víctima en un proceso continuo y sistemático con el fin de producir en la víctima intimidación, desvalorización, sentimientos de culpa y sufrimiento. Este maltrato psicológico puede consistir en humillaciones, descalificaciones o ridiculizaciones (tanto en público como en privado), negación de sentimientos, falta de apoyo hacia su pareja y falta de empatía, comentarios de infravaloración, conductas de no reconocimiento del éxito personal y profesional de su pareja, aislamiento social y económico de la pareja frente al resto del grupo e incluso puede llegar a provocar daños en propiedades de la víctima.

La vida con un sujeto psicopático está caracterizada por mentiras abiertas, pequeñas omisiones y manipulación inteligente. Puede ser devastador para la víctima descubrir que casi nada de lo que han considerado como hechos reales ha sido cierto. A menudo, cuando se enteran de las verdades que dicen en relación con lo que el psicópata realmente es, la víctima experimenta gran dolor y desconcierto.

No es poco frecuente que las víctimas de los psicópatas cuestionen su salud mental y auto-valía. Esto a menudo es exacerbado por el sujeto psicopático que mira a la víctima directamente a los ojos y niega que los eventos que ambos vivieron, realmente hayan ocurrido.

Los individuos psicopáticos pueden incluso tratar de convencer a las víctimas que son ellos los “locos”, los que “ya están con sus cambios de carácter”, que son “liantes”, etc. Esto es tan común, que las víctimas de psicópatas en los foros de internet han adoptado el término “luz que agoniza” para referirse a esta práctica. Este término proviene de una película del año 1944 “La Luz que Agoniza” en la que un timador intenta convencer a su nueva esposa que está loca por medio de bajar la luz en las lámparas de gas en su hogar. Ella se da cuenta de que la intensidad de la luz es diferente, pero él lo niega, le dice que no hay cambios en la intensidad lumínica (como parte de su estrategia para hacerla creer que está loca). Debido a la decepción, la manipulación y esta estrategia de la “luz que agoniza”, muchas de las víctimas quedan con su sentido de confianza básico en las demás personas, dañado. Algunas de las personas se defienden contra la intimidad emocional durante muchos años después de estas relaciones.

Generalmente, los sujetos psicopáticos buscan satisfacer sus propias necesidades y deseos en corto plazo sin dar cabida en sus vidas a la preocupación por los demás. Esta falta de preocupación se extiende incluso a los miembros más cercanos de su familia, como su cónyuge, hijos, padres y hermanos. Sin embargo, esto no es siempre percibido fácilmente o con claridad por quienes observan la relación.

Las personas son descartadas cuando ya no le sirven al psicópata. Esto puede producir en la víctima sentimientos de desconcierto, rabia, de ser utilizado como objeto por el otro, falta de valía y desesperanza. La angustia puede empezar a surgir, a salir a la superficie cuando el psicópata empieza a desenmascararse.

Es raro que las víctimas reconozcan lo que les está ocurriendo hasta que es demasiado tarde. Debido a esto, muchas víctimas nunca logran comprender plenamente la complejidad de la situación. Con frecuencia están tan enredados en la red de confusión que el psicópata ha logrado tejer, que ver lo como realmente es y no como desea que lo vean, puede ser muy difícil.

Una psicóloga, en un informe de un psicópata, describe lo difícil que es aprender y conciliar la verdadera personalidad del psicópata con la representación positiva que hace de sí mismo (la máscara que presenta). La psicóloga informó que después de haber evaluado a un padre con características psicopáticas, tuvo dificultades en conciliar la imagen positiva presentada superficialmente por el psicópata con los hechos contradictorios que ella había observado durante la evaluación forense. Si los profesionales de la salud mental tienen problemas en conciliar la imagen positiva con la naturaleza real del psicópata, no es sorprendente que los miembros de la familia, especialmente los niños tengan problemas en hacerlo.

Es probable que el psicópata haya pasado tanto tiempo manipulando la realidad de la víctima que ésta no siempre puede diferenciar los hechos de la ficción. Sin embargo, existe una sensación subyacente de que mucho de lo que ocurre está mal. Las cosas pueden aparecer muy “fuera de lugar”, lo que deja una sensación insidiosa de permanente intranquilidad que a menudo es inexplicable. Si no se pueden señalar elementos específicos y la descripción que hacen las víctimas de sus sentimientos es vaga, ellas pueden empezar a sentir y parecer que son cada vez menos creíbles, incluso ante sí mismas.


Las víctimas también tienden a vivir una experiencia o sensación de estar siendo maltratadas o acosadas debido a algo que en realidad no tiene ninguna importancia para el psicópata. El objetivo puede ser lograr algo material o adquirir el control sobre una persona, por ejemplo sobre un niño que es importante para la víctima. El psicópata simplemente puede sentir que tiene “derechos de propiedad” sobre los demás. Sin embargo, la víctima generalmente es consciente que al psicópata no le importa lo que está tratando de ganar. De hecho, en realidad la “adquisición” lograda por el psicópata puede acarrear daños a largo plazo. Pero, la meta real puede ser simplemente “ganarle” a la víctima. Una vez hecho esto, el psicópata pierde interés en su nueva adquisición. La víctima también puede vivir con el miedo permanente de que cualquiera de los logros del psicópata o algunas de sus alianzas puedan resultar en daños para él o ella. El resultado final es la ansiedad frente al futuro y la confusión emocional de la víctima (síndrome de ansiedad generalizada). A menudo, las víctimas se sienten maltratadas, golpeadas y drenadas e incapaces de funcionar normalmente.

Todo el daño mencionado hasta el momento es producto del abuso encubierto. Los sujetos psicopáticos también pueden abusar abiertamente de sus víctimas, denigrarlas y aterrorizarlas. Al enfatizar aquí el abuso encubierto, no se pretende disminuir el impacto del abuso manifiesto, el que es en sí mismo extremadamente dañino. Nos hemos centrado en el abuso encubierto debido a que existe menos información disponible para este tipo de abuso pues suele ser menos común y/o más específico de los sujetos psicopáticos. El abuso emocional puede ser extremadamente dañino para las víctimas. Tristemente, muchas víctimas intentan suicidarse como resultado de la desesperanza y de la creencia de que no hay salida. Algunas víctimas nos han informado que los psicópatas los han realmente alentado para que acaben con su vida y les han dicho que los harán pasar por tantas penurias que su único recurso será el suicidio.


El maltrato psicológico al que somete un psicópata a su víctima es una violencia invisible, pero detectable. Como ya hemos dicho una agresión física es fácilmente detectable debido a que las consecuencias de dicha agresión son observables directamente en la víctima, pero las manifestaciones del maltrato psicológico no son tan evidentes de  cara a su detección. Algunos indicadores (amenazas, insultos, humillaciones, críticas…) hacen el maltrato más obvio pero otros como la manipulación de la información o la desconsideración de las emociones son más sutiles. El abuso psicológico es más difícil de identificar y evaluar que el resto de formas de violencia de modo que su severidad ha de ser estimada en función de la frecuencia con la que se da (delito continuado) como del impacto subjetivo que supone para la víctima.

Enfermedades Físicas y Efectos Médicos
El darse cuenta por parte de la víctima y los problemas reales causados por los sujetos psicopáticos pueden provocar un grado de estrés tal, que perjudica el bienestar de la persona afectada. En la mayoría de los casos el abuso del psicópata es calculado y exacto; sin embargo, es realizado con una “ambigüedad intencionada”. A menudo el abuso es esporádico, pero recurrente en el tiempo, y a pesar de que es repetido la víctima no puede predecir cuándo ni cómo se producirá. El psicópata tiene la habilidad de mostrarse como una persona aparentemente muy preocupada y amorosa, y como resultado, las víctimas pueden pensar que estaban equivocadas en sus apreciaciones y que malinterpretaron los abusos o sus significados. En la medida en que la víctima justifica y perdona el maltrato, se producen más abusos.

Puesto que las víctimas no saben qué esperar, se produce un estrés impredecible e incontrolable que tiene el potencial de agotar a la víctima e impactar en su salud física y mental. Debido a que las víctimas a menudo están en un estado de debilidad y con bajas defensas contra la enfermedad, hay un gran potencial de que se produzcan complicaciones adicionales.

En resumen, el estrés combinado de la lucha presentada por la vida cotidiana y el abuso emocional o físico, o ambos, en forma extrema, debilita el organismo, al igual que estresa la mente. En general, tal estrés se relaciona con situaciones médicas como enfermedades cardiovasculares o diabetes mellitus. El estrés también está ligado a condiciones psicológicas tales como la depresión mayor y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Las víctimas pueden enfrentarse al estrés mediante el abuso de medicación, consumo de alcohol y cigarros. Esto puede aumentar el riesgo de problemas de salud asociados con estas tres sustancias. También pueden enfrentarlo comiendo “comida basura” en grandes cantidades y por lo tanto ganar peso aumentando el riesgo de obesidad, o por el contrario comiendo menos, es decir, produce desajustes alimenticios, al igual que digestivos. El tomar medidas preventivas de salud como realizar ejercicios y controles médicos puede disminuir problemas de salud que están en desarrollo y que han pasado desapercibidos.

Los sujetos psicopáticos pueden también dañar directamente a sus parejas por medio de la violencia o al exponerlos a enfermedades de transmisión sexual tales como el VIH o herpes. El sujeto psicopático puede o no saber lo que están haciendo cuando infectan a otros con enfermedades de transmisión sexual. Mientras que algunos pueden no ser conscientes que tienen alguna enfermedad, a otros puede simplemente no importarles tomar precauciones necesarias para no diseminar la enfermedad.

Daño Económico y Social
Las secuelas de la psicopatía afectan no sólo a la mente y al cuerpo. El débil control de impulso que tienen los psicópatas es especialmente pronunciado cuando se trata de asuntos financieros. Los valores que la mayor parte de las personas tienen respecto de la seguridad, las obligaciones y los compromisos financieros a menudo no significan nada para los psicópatas.

La psicopatía se caracteriza por una quiebra moral que a menudo lleva a la quiebra financiera en el caso del sujeto afectado, los miembros de la familia y sus asociados. Tal como se mencionó previamente, los sujetos psicopáticos no tienen preocupación por nadie o nada que no les sirva a sus fines particulares o promueva sus metas gananciales a corto plazo. Con poca capacidad para planificar su futuro o evaluar en forma adecuada las consecuencias potenciales de sus acciones, a menudo dejan trazas de destrucción que van más allá de la salud de la víctima.

Los sujetos psicopáticos quieren obtener lo que quieren en el momento en que lo quieren y se sienten con el derecho de tenerlo colocando una fuerte presión en los demás de modo que capitulen para sostener sus caprichos.

A las familias y los cónyuges de los psicópatas, a menudo, sólo les queda recoger los pedazos de sus desastres financieros. Se ha visto a sujetos psicopáticos dejan sus hogares hipotecados porque sintieron que era el momento de seguir adelante o lo que es aún peor, simplemente para dejar a sus víctimas sin un lugar donde vivir. A menudo los niños son abandonados sin el apoyo económico que necesitan para crecer y desarrollarse adecuadamente. A pesar de que no siempre ocurre, es usual que los sujetos psicopáticos no sean buenos trabajadores y sean despedidos con frecuencia de múltiples empleos. Esto también suma a la devastación financiera de las víctimas.

De igual manera, una relación con una persona psicopática puede tener un impacto negativo en la situación laboral de una persona. Si el sujeto psicopático se siente amenazado o simplemente desea destruir a la víctima financieramente o está relacionado con su carrera profesional, generalmente lo hacen sin vacilar.

Es probable que se hayan perdido muchos empleos y truncado muchas carreras por un psicópata cruel y ambicioso. Estos pueden manipular a los jefes para hacerles creer que la víctima es incompetente o peor aún, hacer que la víctima sea incompetente a través de manipulaciones, conspiraciones o maquinaciones, lo que crea a la víctima dudas acerca de su propia actuación o la extenúa.

Finalmente, la devastación social que los psicópatas dejan a su paso es motivo de preocupación. En algunos casos, la devastación social viene a continuación de la pérdida del estatus financiero. Pero, en general, la destrucción social es personal. Los sujetos con rasgos psicopáticos pueden tratar de arruinar la vida de sus víctimas a través del uso de la agresión social. Por ejemplo, es común que los sujetos psicopáticos mientan respecto de sus víctimas o los retraten en forma desfavorable en forma de chismes a fin de dañar su reputación. Puede ser muy clara la línea entre aquellas personas que les gustan y las que no, pero inestable en el tiempo.

La relación entre la familia y los amigos se daña en forma irreparable sin que haya apelación. Al igual que en “La luz que Agoniza”, esta práctica es tan común que tiene un nombre. Las víctimas hacen referencia a este proceso como la “campaña de difamación”.

En resumen, en tanto los sujetos psicopáticos no tienen conciencia, hacen daño a otros sin sentir empatía o remordimiento. Los sujetos psicopáticos parecen pasar por la vida a alta velocidad, como un coche de carreras que no tiene volante ni frenos. El que sus acciones dañinas sean producto de las elecciones que realizan, tiende a hacer que las cosas que hacen aparezcan incluso más increíbles y censurables. La mayor parte de las personas con altos rasgos de psicopatía causan alguna forma de daño a casi todas las personas que conocen. El daño es psicológico, emocional, físico, financiero y social. Mientras que la educación y el conocimiento puede ser una herramienta poderosa para los sobrevivientes, las secuelas de la psicopatía pueden durar toda una vida.

Etapas de Recuperación tras una Relación Psicopática
El modelo Kübler-Ross, comúnmente conocido como las cinco etapas del duelo, el proceso por el cual las personas se enfrentan a la tragedia de una pérdida ya sea por el fallecimiento de un ser querido, por un divorcio o por la pérdida del puesto de trabajo, considerando que el duelo será más largo y doloroso según la envergadura del acontecimiento trágico. Estas etapas son:
  1.      Negación.
  2.      Ira o Enojo.
  3.      Negociación.
  4.      Depresión.
  5.      Aceptación.
Cuando la relación que se quiebra es de índole psicopática estos estadios pueden entenderse de la siguiente manera.

Devastación y Negación
Las hormonas entran en un período alocado por la adicción química que esta relación provocó. Psicológicamente se está en shock y en un estado de vulnerabilidad absoluta. Los síntomas son la falta de energía, incapacidad para concentrarse en las tareas repetitivas más triviales y dolor físico. Las personas descartadas no entienden lo que sucedió. Su pareja ya se encuentra mostrándose con su nuevo amor, fingiendo felicidad y comenzando la campaña de difamación. Esta estrategia de exhibición es deliberada. En la etapa del descarte final  el/la sociópata les ha hecho creer que están locas, que imaginan cosas que no son. Al mostrarse en control y admirado refuerzan la idea de que las víctimas arruinaron la relación con sus demandas de honestidad y atención. Es común tener sentimientos ambiguos: en algunos momentos se recuerdan cosas horrendas como las infidelidades constantes, el abuso verbal (y en ocasiones físico) y en otros, se tiene la sensación de que no se va a volver a experimentar una relación sexual y emocional tan extrema jamás. Y en cierto sentido es cierto. Ese estado frenético y alucinatorio no se da en relaciones sanas. El buen sexo, sí.

Duda y Autoaprendizaje
En algún momento, ya sea por una búsqueda afortunada en Internet o gracias a un terapeuta, comienzan a aparecer los términos psicópata, sociópata y narcisista. Es entonces cuando se comienza a poner en duda todo lo que se creía que había sucedido durante la relación. Al relacionarse con el tema se comprenden las señales que indican la posibilidad de haber estado involucrado(a) en una relación psicopática. Pero continúan las dudas “¿No lo estaré etiquetando con este desorden de personalidad livianamente? ¿Y si yo no lo supe llevar?” Hay oscilaciones permanentes entre los recuerdos de la fase de idealización y la de devaluación. Esto se llama Disonancia Cognitiva.

Entendimiento del  Comportamiento del Psicópata
Es la etapa en la cual todo cobra sentido. Se pone en perspectiva el comportamiento de la ex-pareja. Se comprende su imitación por espejo de nuestras personalidades  y necesidades, la fase de bombardeo amoroso, la manipulación del comportamiento, la devaluación subrepticia y el descarte. Las víctimas se sienten asqueadas, traicionadas. Se dan cuenta que el amor fue una puesta en escena, una mentira más en un ciclo de víctimas sin fin. Se dan cuenta que todas esas emociones negativas que les hacían sentir eran calculadas y planeadas. La persona que supuestamente los adoraba estaba activa y conscientemente haciéndoles daño.

Ira
Cuando se llega a comprender el comportamiento psicopático, la duda es remplazada por la ira. Se conoce la verdad, se sufren con retraso  todas las emociones reprimidas para no “entorpecer la relación” y “no molestarlo”. Las víctimas sienten que fueron usadas, manipuladas. Les lavaron el cerebro. Sienten una ira fuera de lo normal. Es la etapa en que se quiere contactar a todos los conocidos y exponerlo. Hablan obsesivamente del tema. Las voces largamente acalladas se sienten libres. Cuando los acusaban de engañarles, y el/la psicópata les decía que imaginaban cosas. Que si seguían con sus celos arruinarían la relación, se producía un gran desplazamiento de la culpa. El/la psicópata los hacía sentir mal  y auto-reprimían el enojo. Esta etapa suele coincidir con la campaña de difamación del psicópata por lo que es conveniente no actuar impulsivamente. Si envías todos los mails a su esposa o tratas de que tus colegas lo vean como el monstruo que es, probablemente ellos “prueben” que son víctimas de tu “acoso”. Hay que ser prudente al revelar detalles de la relación o con quién se lo expone. Lo mejor que se puede hacer es trabajar la ira con diversas terapias y permanecer calmo y sereno para el resto del mundo. Él/ella quiere que te enfurezcas para probar su campaña de desprestigio. No hay que hacerlo. No hay nada que detesten más que ver que los olvidaste y seguiste con tu vida. Es una etapa muy larga. No te sientas tentado(a) a romper el “Contacto Cero” para decirle que se vaya al demonio. No vale la pena.

Depresión
Se oscila entre la depresión y la ira por largo tiempo. Hay días muy buenos y otros muy malos. En ocasiones se siente que se está superando y en otras inundan las lágrimas. No se es merecedor de haber pasado por esto, lo único que se hizo fue enamorarse de una persona que terminó siendo un fraude. A veces aparece el aislamiento, queriendo hablar con la única gente que comprende a la víctima: otros sobrevivientes (ya sea en grupos de autoayuda o en foros). Aparecen pensamientos intrusivos. No se puede creer que se cayó en sus trampas. Se comienza a poner límites al entorno. La víctima se siente muy mal por lo mucho que ha perdido, no sólo amigos, tiempo e incluso dinero, sino la inocencia. Antes confiaba en la gente, se le daba el beneficio de la duda. Ahora cuesta confiar y se está muy suspicaz aún con quien no lo merece.

Sanación y Autodescubrimiento
Es la etapa de la exploración de uno mismo. “¿Por qué me pasó? ¿Qué vulnerabilidades tuve para ser presa de este individuo?”  Desde ya vulnerabilidades como el deseo de ser aceptado y amado no son culpa de la víctima, ahora se comprende cómo fue explotada. Los momentos de alegría y calma aparecen con más frecuencia. Ya logra hablar de lo que le sucedió con cierto desapego y descubre sus fortalezas. Afianza un nuevo sentido de auto-respeto y aprende a aplicar la empatía, el amor y la compasión con la gente correcta. Da risa recordar cosas como “somos almas gemelas” porque  ya comprende que son exactamente lo opuesto. Quedaron los buenos amigos y se han hecho otros. Está listo(a) para volver a abrirse al amor, con más sabiduría y alegría.

¿Por qué Lleva tanto Tiempo la Recuperación?
Superar las relaciones con psicópatas requiere más tiempo de lo normal. Los sobrevivientes se sienten frustrados porque no han sanado tan rápidamente como lo hicieron con parejas anteriores. Paralelamente, suelen tener que soportar a amigos y a algunos terapeutas no familiarizados con el abuso psicológico que les dicen que es tiempo de olvidar. Ya sea que estuvieron en matrimonios de muchos años o fue una relación de verano, el proceso de recuperación tras una relación psicopática es arduo. Toma entre 12 y 24 meses volver a poner las emociones en su lugar, desprenderse del dolor y superar los cambios bioquímicos que tuvieron lugar durante el condicionamiento en el pensamiento ejercido por estos oscuros personajes.

Las razones por las que lleva tanto tiempo recuperase son:

Enamoramiento
Sí, fue un amor fabricado, la personalidad fue imitada en espejo y manipularon los sueños de la víctima. Pero se enamoró y de una forma desmesurada porque así lo planean. No es una ruptura normal. Los sociópatas se introdujeron, a través del condicionamiento, desesperación y deseo. Premiaban con refuerzos positivos al comienzo de la relación, en la fase de idealización. Pusieron en las nubes a su supuesta pareja para prepararla para la erosión de su identidad y terminó con una de las experiencias más dolorosas de su vida. Él se aseguró, por medio de sus mentiras, triangulaciones, nubes de humo y, muchas veces amenazas veladas, que se colará en sus pensamientos noche y día. Cuando finalmente el descarte final llega (muchas veces es la misma víctima, inducida por el psicópata la que decide terminar ante su comportamiento errático, pero no deja de ser un descarte planeado por este individuo), sufrirá de un pensamiento disociado. Por un lado recordará la fase del bombardeo amoroso y lo bien que se sentía, por otro lado volverá a sentir las mentiras, las negaciones, las infidelidades, las humillaciones, el condicionamiento psicológico y no sabrá que fue verdad. Este fenómeno se llama Disonancia Cognitiva y llevará algo de tiempo superarlo. Hay que estar atentos porque es normal alternar entre los dos tipos de recuerdos y cuando los recuerdos de la fase de idealización regresan, es posible que varios terminen rompiendo el “Contacto Cero” y se vuelvan a hundir en un espiral tóxico.

Reacción química
Los psicópatas y narcisistas desarrollan un poderoso vínculo sexual y emocional. Esto se debe a su magnetismo, su excesiva experiencia amatoria, y a la forma que entrenan al cerebro de su víctima para que necesite su validación y aprobación en el día a día.  Al mostrarle su adoración en la primera etapa, logran que baje la guardia y deje su valoración personal en sus manos. Su felicidad depende de su bombardeo amoroso y esa felicidad es una reacción que ocurre en el  cerebro de la víctima que libera dopamina.  Y como una droga, cada vez se necesita más, pero es entonces cuando ellos comienzan a mostrar menos interés y a buscar múltiples parejas que les resulten más novedosas.

Triangulación
Cualquier infidelidad en una relación con una persona normal, deja huellas y sentimientos de inseguridad. Ahora bien, con un sociópata no sólo se sufren múltiples infidelidades por lo que, además del dolor normal que produce cualquier infidelidad, se sufre la humillación de sentir que uno fue sólo un objeto. Sumado a esto, el hecho de que le dejan pistas para luego negarlas es de una perversidad tan grande que va dañando el psiquismo. La idea tras esto es que se desespere por ser mejor que las otras personas que tiene a su alrededor y que no deje de jugar al detective, cuando probablemente en otras relaciones jamás había sentido celos. Ellos fabrican las emociones de sus víctimas para usarlas contra ellas. En la fase de descarte probablemente dirán que les dejan porque los volvían locos con sus inseguridades y celos.

Se ve el mal en su cara más pura
Todo lo que aplica para la mayoría de las personas, no aplica para ellos. No sienten culpa, ni amor, ni remordimiento. Durante la relación se trató de comprender, de perdonar, de mejorar pero esa persona usó todos esos sentimientos en contra de su supuesta pareja. La pareja proyectó su conciencia de ser humano empático en la de ellos porque no podía explicar un comportamiento tan extraño. Pero en algún momento todos descubrimos su desorden de personalidad y las piezas sueltas comienzan a encajar. Dan asco, asusta su oscuridad y  su maldad. Se trata de explicar a amigos, familiares o colegas y nadie termina de comprender. Piensan que puede tratarse sólo de una mala ruptura, que se está exagerando.

Psiquismo herido
La mayoría de los sobrevivientes relatan que tras el descarte sienten un vacío que va mucho más allá de una depresión. Es como si sus almas hubieran desaparecido (muchos autores los consideran vampiros psíquicos por este preciso motivo). Se siente una especie de insensibilidad general. Nada de lo que se amaba produce alegría. Ésta es la parte más dura de la recuperación. Pero es el momento cuando se empieza a recuperar el auto-respeto, los límites personales y una identidad más profunda. Se saldrá de esta experiencia mucho más conectado con las propias necesidades y las de los demás, se tendrá sabiduría, paz y experiencia. Ya no habrá persona tóxica que pueda manipularle y se rodeará de personas sanas, honestas y amables.

Cómo Defenderse de un Psicópata
Éstas podrían considerarse las reglas básicas para protegerse de las maniobras de un psicópata:


  • Desconfiar: nunca se debe asumir que lo que muestra el psicópata es realmente lo que siente.
  • No descolocarse: muchos psicópatas tienen problemas incluso para entender bien su mundo emocional; tienen cambios drásticos de humor, son antojadizos e imprevisibles. Una de sus tretas favoritas es “descolocar” a su víctima diciendo que “siempre mete la pata” o insultándola, porque de ese modo alivian su irritación y obtienen el “deleite del desprecio”. Hay que reconocer y evitar esa manipulación.
  • Mantener la integridad personal: si no se ha ido muy lejos en la relación con él, ya sea en el ámbito de los afectos o del trabajo, una buena manera de proceder que dificultará mucho el ser elegido como víctima o que logre seducir del todo es expresar siempre, de modo claro y contundente, las ideas propias. Por ejemplo, si el psicópata es un colega y dice cosas negativas de otro, se debe de replicar en este sentido: “lo siento, pero no participo de esos comentarios a sus espaldas; las cosas hay que decirlas a la cara”. Cada vez que se da muestra de tener integridad personal es una pequeña batalla que se gana en la prevención del ataque de un psicópata que quiere manipular y seducir. 
  • Guardar las espaldas: La investigación señala que el psicópata tiene una capacidad elevada de sentir cólera, pero también una gran capacidad para no mostrarla en el rostro o con los actos convencionales (chillar, por ejemplo) y ocultarla. No hay que fiarse de las palabras amables o de los gestos de confianza; si se va ganando tu independencia poco a poco, o se está peleando por no perderla, nunca hay que creer que el psicópata ha comprendido. Hay que guardar las espaldas.
  • No desesperar: una de las armas más poderosas del psicópata es conducir a su víctima a la desesperación, por lo que es necesario no hundirse frente a su acoso. Es preciso detectar el “ciclo de la manipulación” para defenderse de él; este ciclo consiste en que se produce un ataque (físico o emocional), luego da una explicación en la que pretende hacer ver que la víctima es la causante y luego la anima a que no vuelva a provocar una situación similar, esto último seguido por diferentes posibilidades como disculparse “por haberse pasado” o decirle a su víctima que es fabuloso(a) y que todo será fantástico.
  • No confiar en sus promesas de cambio: que el psicópata prometa que va a cambiar no significa que lo vaya a hacer realmente. Incluso, el que modifique ciertas conductas no significa en modo alguno que vaya a seguir en ese intento. Puede que sólo quiera ganar tiempo, o presentar una mejor causa ante las autoridades (si hay denuncias pendientes). Sus buenas habilidades de relación pueden contribuir a engañar a determinadas personas y hacer así más creíble su “cambio”.
  • Estar preparado para ir a los Tribunales: es conveniente acumular pruebas que puedan ser de ayuda en caso de conflicto laboral, civil o penal. Y aconsejarse por un experto.
“Contacto Cero”
Cortar todo contacto con la persona a la que todavía se sigue amando es durísimo. Sobre todo cuando se sabe que un “quiero volver” sacaría automáticamente de este insoportable estado de dolor. Pero si se ha asumido que ya se ha hecho lo que está en nuestras manos y lo único que queda por hacer es apostar por uno mismo y recuperarse, ésta es la mejor manera de sobrevivir al contacto cero y no morir en el intento. 

¿Para qué sirve el aislamiento emocional con la expareja? Ayuda a asumir la pérdida, a poder avanzar y a recordar quien se era antes de ser un pack complejo con otra persona. También significa tomar el control sobre una situación en la que hasta el momento, se ha sido como marionetas en manos de los vaivenes, confusiones, dudas y tiempos de quien ha abandonado al otro.

A veces la expareja ha sido clara y tajante, y es la víctima quien insiste en prolongar la agonía de la post-relación, intentando obtener aunque sea una amistad a modo de premio de consolación (y con la secreta esperanza de reconquistar al otro mientras tanto). A veces, conformándose con un triste “¿cómo estás?” un par de veces al mes. Como en plan, “me ha dejado, no me quiere, ¡pero todavía conserva las formas! (¿qué bien, no?)”.

En esta etapa en la que se está como en tierra de nadie -ni se van ni acaban de dejar que se marchen- emocionalmente se siente estancamiento, pues se está situado en un estado intermedio entre el pasado y el presente, sin poder optar materialmente por ninguno de los dos y saltando de la depresión por lo que pasó, a la ansiedad por lo que podría pasar.

A partir del punto en el que se decide marcar la distancia total, es cuando se inicia el proceso de duelo.

Una vez comienza el alejamiento de quien ha estado dañando, lo más recomendable es evitar que llegue información sobre la ex-pareja, ya sea a través de medios sociales, terceras personas o teléfono móvil. Si resulta muy difícil, la mejor opción es bloquear y eliminar de todos estos medios el contacto del otro. 

El beneficio inmediato de estas acciones conllevará eliminar la angustia que produce estar a la espera de llamadas, mensajes, chats, interacciones en redes sociales, etc.



Pero, al sobrevenir la calma, es habitual preguntarse qué estará haciendo la expareja y generalmente en la cabeza de la víctima, la ex-pareja siempre está pasándolo fenomenal mientras ella está sufriendo en soledad como un perro abandonado. Son pensamientos que no se fundamentan en nada real y en ocasiones, pueden llevar a tantear con curiosidad por algún medio para obtener información que confirme esas sospechas. Pero la conclusión es que, se haga lo que se haga, el resultado que obtenido siempre es el mismo: esa persona ya no está y da igual lo que haga con su vida a partir de ahora, porque saberlo no va a solucionar la situación, ni se va a superar la ruptura.

Cuando las fuerzas flaqueen para mantener el “Contacto Cero”, hay que recordar siempre que en todo momento se está cambiando: que nada es nunca como fue y se haga lo que se haga, siempre se caminará hacia adelante. Ningún día es igual que el anterior. Romper el contacto cero suele producir un gran retroceso en el proceso de superación, un volver atrás en el tiempo los pasos avanzados y volver a sentir las mismas emociones negativas del pasado.

En una situación de dolor en la  vida como ésta, no es momento de preocuparse en tratar de romper bien la relación con el psicópata, pues hay que recordar que él no siente ningún afecto, apego o empatía, no es momento de “quedar bien” con él/ella, sino de “estar bien” con uno mismo.

Distanciarse de la persona no resuelve el apego, ni la dependencia, ni el sentimiento en momento en el que se hace, pero es una pequeña inversión diaria para recobrar el bienestar, las ganas de vivir y las ganas de volver a amar. 

Conclusiones

Las personalidades psicopáticas son mucho más habituales en nuestra sociedad de lo que parece y su efecto es más grave de lo que creemos puesto que no se limita a aquellas personas que se encuentran en centros penitenciarios cumpliendo condenas por delitos penales, sino que en muchas ocasiones se trata de personas cercanas que crean problemas cotidianos. La mayoría de estos sujetos están integrados totalmente en nuestra sociedad, en nuestro entorno y no son detectados a simple vista, lo que les hace aún más peligrosos para sus víctimas.

La psicopatía integrada predomina en personas de alto estatus social, económico y profesional. La mayoría de las dinámicas de relación de pareja que lleven a cabo este tipo de personas (hombres o mujeres) están orientadas a la selección de parejas a corto plazo, a crear un ambiente de relación volátil y a maltratar psicológicamente a sus parejas siempre que esta relación perdure, aunque les serán infieles. Son incapaces de mantener un compromiso porque la fidelidad, el respeto y el amor no tienen para ellos ni valor ni significado. Son emociones que cognitivamente entienden desde el punto de vista social, pero son incapaces de sentirlas y de llevarlas a la práctica, lo que hace que el sufrimiento de sus víctimas sea agónico e invisible a los ojos de las personas que las rodean.

Por tanto, hay que tratar de identificar cuanto antes los rasgos psicopáticos de la persona y alejarse de ella, intentando mantener el “Contacto Cero” con ellas, siempre que la situación lo permita, pero en aquellos casos que no sea posible (por relaciones laborales, la existencia de hijos en común, etc.), hay que aprender a defenderse de ellas y no permitir que vulneren la integridad personal en todos sus ámbitos. Y, cuando ya se es víctima de los estragos de un individuo psicopático, hay que tratar de reconocerlo cuanto antes y entrar en acción para recuperar la individualidad perdida, pidiendo ayuda a personas de total confianza y, siempre que sea posible apoyo terapéutico para evitar las graves secuelas psicológicas que, de no tratarse, pueden quedar enquistadas de por vida.

A continuación se presenta un video del programa de TVE “Redes” en el que Robert Hare, psicólogo de la University of British Columbia, Canadá, comenta los peligros que suponen estas personas, y Vicente Garrido, uno de los mayores expertos en psicopatía de España, cuyas investigaciones en la Universidad de Valencia van mucho más allá de los libros y se puede decir que ha mirado a más de un psicópata a los ojos, habla de qué hay en esas mentes.





Si deseas conocer más sobre las relaciones con psicópatas, te recomiendo que entres en YouTube y visiones la estupenda colección de videos del profesor Iñaki Piñuel, quien desenmascara a estos individuos que viven ocultos tras una máscara de perversión y manipulación. Aquí dejo el enlace al primero de ellos:






Si eres o has sido víctima de un individuo psicopático, ten esperanza y el convencimiento que con tu fuerza y esfuerzo, con tus acciones y determinación, podrás dejar de vagar como una sombra agonizante y volver a ser TÚ, brillando con tu propia luz, gozando libremente de tu vida y tus relaciones sanas y AUTÉNTICAS.

¡Mucho Ánimo y Mucha Suerte!

y... recuerda... SIEMPRE....



¡¡¡CONTACTO CERO!!!




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