domingo, 3 de enero de 2010

Esa traicionera compañera llamada Salud


Aunque, tristemente, no es una regla general, la mayoría de los humanos nacemos con un maravilloso don que nos irá acompañando a lo largo de la vida, hasta que nos abandone al llegar a su fin: la Salud.

La salud es un bien de valor incalculable sin comparación posible. Quien goza de ella es afortunado porque no hay nada en este mundo que la pueda comprar, ni reemplazar, ni su ausencia atiende a clases sociales o económicas. Sin embargo, nuestro estilo de vida actual, que prioriza lo material sobre lo inmaterial y espiritual, no suele atender a su importancia y frecuentemente la desconsidera y desprecia su alcance real y profundo; simplemente nos quedamos en la falsa creencia de que es algo innato en nuestras existencias. Al tratarse, sólo en apariencia, de algo gratuito, vivimos sin reparar en aquello que significaría vivir sin ella y las consecuencias que esto tendría. Instintivamente damos por hecho que siempre nos va a acompañar incondicional e indefinidamente por los tiempos de los tiempos, que su falta nunca va a repercutirnos personalmente, sino que siempre lo hace y hará sobre terceros, sobre personas que probablemente no conozcamos o de quienes sólo nos den referencias de “la mala suerte que han tenido” o como muy cerca los apreciemos en amigos o familiares, lo cual ya nos causará dolor emocional, pero nunca el físico que sufre el enfermo. Pero nosotros seguimos estando ahí, sanos, fuertes y creyéndonos invulnerables. Sin embargo, no, no lo somos, no somos perfectos, ni hemos sido dotados de la eterna juventud, ni de la salud infinita.

No voy a decir que yo sea diferente y no haya obrado en esta línea de comportamiento y, que en el fondo, puede que responda a un instinto básico de supervivencia al no aceptar lo que sabemos que inevitablemente nos sucederá tarde o temprano, sin saber en qué condiciones o circunstancias. Pese a ello, por dolorosas experiencias personales pasadas y recientes he podido darme cuenta de este error y reflexionar sobre este asunto.

Somos efímeros y por tanto caducos. Nuestra energía y vitalidad con el paso del tiempo no sólo afecta a las personas que vemos a nuestro alrededor. En el mejor de los casos, también va dejando sus señales en nuestra persona y no sólo en las canas o arrugas de nuestro rostro, sino en nuestro ánimo interior, en nuestras fuerzas y capacidades, en el debilitamiento y deterioro progresivo de nuestros órganos vitales. El cambio y el deterioro son imparables, aunque se produzcan de manera casi imperceptible y no los observemos por el hábito de convivir con nuestro propio cuerpo, salvo en los momentos que tomamos consciencia al vernos en viejas fotografías, cuando nos reencontramos con un antiguo conocido y observamos los estragos que le ha causado el paso del tiempo, o cuando esos pequeños achaques a los que no damos importancia se van haciendo paulatinamente más fuertes y constantes hasta que acudimos a consulta médica para confirmar nuestro estado de salud y, en el peor de los casos, una posible enfermedad.

Presuponemos que no pasaremos por circunstancias que vayan más allá de pequeños y temporales problemas que se resolverán con facilidad tras un período de tratamiento médico o con una intervención quirúrgica que finalmente pasarán a la historia sin grandes consecuencias. Pero, aunque sólo sea por economía mental, eludimos pensar en aquellos otros problemas de salud importantes que pueden surgir de manera imprevista o accidental, pudiendo provocar que nuestra vida quede truncada bruscamente e incluso de forma definitiva e irreparable, pudiendo arrastrar a otros compañeros de nuestro fluir cotidiano. No es extraño que una pérdida de salud provoque también una pérdida del puesto de trabajo y con ello un menoscabo sobre el poder adquisitivo habitual; limitaciones funcionales que nos avoquen a dependencias físicas de otras personas para sobrevivir y, por ello, a un debilitamiento de nuestra dignidad humana y personal, tanto como de nuestra autoestima que, incluso, pudieran acabar derivando en problemas psicológicos tales como la depresión, sin olvidar el posible condicionamiento de la libertad de actuación de nuestros cuidadores al hacernos dependientes de ellos. Por muy bien “amueblada” que tengamos nuestra cabeza, para estos casos no contamos con la preparación psicológica y sentimental previa y necesaria para aceptarlos con lógica, racionalidad y sin afectación emocional.

También puede tener sorprendentes consecuencias sobre nuestros lazos afectivos, al confirmar, con los hechos y comportamientos que se desencadenan, cómo ante la enfermedad no sirven las relaciones acomodaticias, ni los vínculos sanguíneos, pues aquellos que considerábamos de una solidez y autenticidad indiscutibles, es posible que defrauden las expectativas que depositamos en ellos al sentir la decepción tras apreciar su respuesta fría, distante o indiferente ante nuestras actuales circunstancias, cuando confirmamos que su cariño no era más que un supuesto que no se ha materializado con actos cuando más lo necesitábamos. En contraste, y afortunadamente, también es posible que otras personas, aun no formando parte directa de nuestros círculos íntimos, nos brinden altruista y desinteresadamente aquello que hemos echado a faltar en quienes catalogábamos como incondicionales. Es en estos casos cuando se demuestra el verdadero valor humano de quienes dan sin esperar recibir nada a cambio, aquel afecto que, emulando las palabras de Leibniz, ofrece satisfacción y bienestar al apreciar estas mismas cualidades en nuestros semejantes. Luego, estas tristes circunstancias nos ofrecen la valiosa oportunidad de confirmar la autenticidad de los sentimientos ajenos hacia nosotros, de reconocer, a través de sus actos, a las personas que únicamente nos dan cabida en sus vidas de forma meramente temporal, superficial, interesada o por simples e hipócritas compromisos morales que únicamente atan a quienes los mantienen en sí mismos. Y, como también es la ocasión de corroborar en qué corazones estamos realmente arraigados, no debemos desaprovechar la circunstancia para manifestar nuestra gratitud hacia ellos y corresponderles con igual afecto sincero y desinteresado.

De todo esto procede el que diga que la Salud es una compañera traicionera, porque nos puede volver la espalda en cualquier momento sin avisar, dejándonos desprevenidos y sin la capacidad resolutiva necesaria para hacer frente al suceso, física, emocional y afectivamente. No es ella la que se compromete con nosotros a nada, sino nosotros los que nos creamos la falsa perspectiva de su enlace eterno con nuestras existencias.

La aceptación de estos avatares es una regla que nos impone la vida, como también lo es la aceptación de la pérdida definitiva e irremplazable de un ser querido que se nos fue porque su salud le abandonó. El proceso del duelo, como su propio nombre indica, es tan doloroso, como largo y traumático. Aun así, por triste y dificultoso que éste resulte, hay que recorrer las etapas que nos impone para su superación. Nos guste o no, nuestro camino no se puede quedar paralizado por esa pérdida; hay que sobreponerse a ella y aprender a volver a vivir con alegría y satisfacción, manteniendo el recuerdo de aquel a quien perdimos, aprendiendo a recorrer, como define Jorge Bucay, “el camino de las lágrimas”, o como intenté hacerlo yo misma hace unos años escribiendo estas palabras tras recapacitar sobre el hecho de que todos estamos aquí tan sólo...

De Paso


Caminaba y pensé...

“Me despediré de ti, aunque nunca partirás.
Enterraré tu cuerpo y tu huérfana sombra.
A la hoguera no arrojaré los áureos recuerdos,
mas aceptaré el dolor que llenará tu ausencia.
Abriré mi mano para que tu aliento pueda volar,
no te amarraré con mi soga de cristal.
Vaciaré mi copa y la volveré a llenar.
Construiré otro nido, en otro lugar,
donde sentir mi eterna libertad.
Recorreré un día cada día,
sin pisar sendero de huellas mojadas.
El reloj seguirá avanzando
hora a hora, minuto a minuto,
sin darle cuerda hacia atrás
un instante antes de comenzar.
Pactaré en solitario silencio
con la finitud del espacio-tiempo”.

Entonces, detuve mi paso.
Sentí...

Y me lancé al vacío
para poder seguir sonriendo,

Viviendo...
Sin aquel que ya se fue.

No obstante, éste no pretende ser un mensaje cargado de pesimismo o negatividad, ni una provocación a la hipocondría, como tampoco es una invitación a la realización de operaciones de cirugía estética que nos den una falsa apariencia de lozanía, ni a la infructuosa búsqueda del elíxir de la eterna juventud. Es un mensaje que pretende hacer ver la necesidad de vivir con la atención puesta en la realidad de nuestra efímera esencia, de modo que nos permita disfrutar del presente en plenitud pero con realismo, sin crearnos expectativas sobre la respuesta de otros ante una posible enfermedad y agradeciendo las muestras de apoyo recibidas, aprender a tomar consciencia de la condición volátil de nuestra salud y las posibles repercusiones que esto puede traer a nuestras vidas y a las de nuestros allegados, para, así, aprender a percatarnos de que lo más importante no está en lo externo y material, sino que lo más valioso que poseemos está dentro de nuestro ser, es irremplazable e insustituible, y no podemos dar por hecho que nunca nos traicionará.

Os deseo una larga vida llena de salud y satisfacción.


© AnA Molina (Administrador del blog).


sábado, 26 de diciembre de 2009

Reiki: El poder de la energía del Todo

ENFOQUE CIENTÍFICO Y FILOSÓFICO
A medida que la ciencia avanza en relación al conocimiento y funcionamiento de nuestro cuerpo físico, más necesario se hace replantearse y estudiar al hombre como un todo. La cultura occidental está basada en una concepción newtoniana-cartesiana, que apuesta por el estudio de las partes para llegar al todo. Esta concepción se encuentra hoy muy cuestionada; la propia Física Cuántica, a través de investigaciones sobre el átomo, demuestra que, en el nivel más ínfimo, la materia es al mismo tiempo energía, únicamente varía su nivel de vibración. En el ser humano, la “dis-armonía” de las vibraciones energéticas provoca un estado de desequilibrio que se traduce en enfermedad ya sea física, mental o emocional.

Esa visión del mundo, nueva en Occidente, pero antiquísima en Oriente, propone que todo lo que existe es energía. La energía es la realidad básica que se condensa, se equilibra y forma la materia. Sin embargo, existen técnicas milenarias que parten de los orígenes de la medicina tradicional china, tibetana e india, e incluso de alquimistas medievales, que nos enseñan que la materia, efectivamente, se transforma y puede ser moldeada con la intervención de una energía mayor.

Los científicos modernos han analizado el mundo con un grado increíble de sofisticación. El mundo material está dividido en partículas cada vez más pequeñas, encontrando, al final, ondas de energía o “cuantos”. Así se llega a la conclusión de que la energía precede a la materia, al igual que las emociones y pensamientos preceden a la acción.

Con la Teoría de la Relatividad (E = mc2), Albert Einstein demostró científicamente que materia y energía son intercambiables, de modo que se puede transformar la energía en materia y viceversa (principio empleado en el desarrollo de la bomba atómica), ya que son dimensiones de una misma realidad y esto incluye al ser humano.

La energía es tan sólo eso, energía, lo cual quiere decir que no está polarizada y, por tanto, no existe energía positiva o negativa; únicamente hay energía que puede estar bien o mal dirigida. En una persona sana, la energía atraviesa libremente nuestro cuerpo físico, fluyendo por caminos energéticos, a la vez que rodea el cuerpo material en lo que se denomina “aura”, o campo energético observable en imágenes tomadas con la, científicamente controvertida, cámara Kirlian.


HISTORIA Y ORÍGENES
El conocimiento de esta energía es una técnica milenaria tratada de manera semejante en diferentes culturas: el “ruach” hebreo, el “prana” hindú, el “mana” kauna, la “bioplasmática” rusa o el “chi” de los chinos, también es conocida como “orenda” por los indios iroqueses americanos y como “baraca” por los países islámicos. Sin embargo, el “redescubridor” del Reiki fue el japonés Mikao Usui, cuando, hacia 1914 y tras muchos años de investigación buscando un modo de conectar con la energía sin pasarse años de ejercicios y entrenamiento, se sentó a meditar en el monte Kurama de Kioto, allí, en el curso de una meditación, encontró la capacidad para canalizar la energía vital universal que postula la tradición oriental. Usui denominó “Reiki” al sistema de sanación natural que comenzó a divulgar basado en utilizar esa energía para armonizar y favorecer la salud de sí mismo y de otros.


DESCRIPCIÓN Y CARACTERÍSTICAS
Reiki” es una palabra japonesa que significa energía vital universal; en la actualidad, esa palabra se está utilizando para identificar el Sistema Usui de Curación Natural (Usui Shiki Ryoho), nombre dado en homenaje a su “redescubridor”.

Rei” significa universal y se refiere a la parte espiritual, a la esencia energética cósmica, que penetra todas las cosas y circunda todos los lugares.

Ki” es la energía vital individual que rodea nuestros cuerpos, manteniéndolos vivos, y está presente, fluyendo, en todos los organismos vivos; cuando la energía Ki sale de un cuerpo, ese cuerpo deja de tener vida.

El Reiki es un proceso de encuentro de esas dos energías: la universal (“Rei”) con nuestra porción física (“Ki”), y ocurre después de que la persona es sometida a un proceso de sintonización en el método.

Cuando se bloquea esa energía por excesos físicos, emocionales, mentales y/ o espirituales, se producen liberaciones de energía anormales que alteran su flujo vital natural, interrumpiendo su libre circulación mediante la generación de “nudos o bloqueos energéticos” que provocan una disfunción en el organismo causante de la enfermedad y el malestar psicológico.

De acuerdo al sistema de pensamiento oriental, este tratamiento utiliza la energía de la cual está constituido el Universo, o lo que es lo mismo, la totalidad, y considera a la persona de forma holística, en todos en sus posibles planos. Al hacer uso de la energía Reiki estamos aplicando “energía-luz”, tratamos de recuperar y mantener la salud (física, mental, emocional y espiritual); ayudamos al cuerpo en su capacidad natural de sanarse, aportándole vitalidad para reestablecer su equilibrio integral. Por tanto, podría definirse como un método natural para equilibrar, restaurar, perfeccionar y curar los cuerpos, creando un estado de armonía del ser.

Esa energía original, de todo y de todos los seres, la captamos y canalizamos tras la sintonización y activación de los centros energéticos, denominados “chakras”, localizados entre la base de la columna y la parte superior de la cabeza. Después de la sintonización, pasamos a ser canales de esta energía cósmica, pudiendo dirigirla a, través de nuestro componente físico, a todos los meridianos de la acupuntura y a los centros energéticos, distribuyéndola por todo el cuerpo, nutriendo nuestros órganos y células y regulando las funciones vitales, con el objeto de poder devolver a la totalidad de la persona a un estado natural y deseable de bienestar, plenitud, armonía y equilibrio, sin considerar tan sólo la supresión de patologías físicas. Luego, es una técnica de transferencia de fuerza vital por imposición de las manos donde éstas emiten vibraciones que disuelven los nudos perjudiciales.


CREDIBILIDAD, LEGITIMIDAD Y FIABILIDAD
Aunque pueda parecerlo a simple vista, no se trata de un procedimiento mágico, sobrenatural, paranormal, esotérico, ni nada que se le asemeje, como tampoco se relaciona con métodos de simple curanderismo ancestral, sino que se sustenta en los principios de la Física Cuántica. No se basa en poli o monoteísmos, ya que no es un sistema religioso o filosófico que proponga restricciones, tabúes o condicionamientos de ninguna clase. Del mismo modo, no utiliza rituales, talismanes, rezos, mentalizaciones, visualizaciones, fe u objeto alguno para su aplicación práctica, toda vez que es independiente y compatible con cualquier creencia o ideología.

El arte de colocar las manos sobre un cuerpo humano o animal, para reconfortar y disminuir los dolores es un antiguo instinto humano; cuando sentimos dolor, lo primero que hacemos es colocarlas automática e intuitivamente sobre la zona afectada. El contacto distribuye calor, serenidad y curación, algo semejante a lo que sucede cuando un animal lame una herida ya que está actuando bajo los mismos instintos que el ser humano: limpieza, protección, alivio del dolor y recuperación de un punto dañado.

En Tíbet existen registros que hablan de técnicas de curación por medio de las manos desde hace más de ocho mil años que se extendieron, entre otros países, por Grecia, Egipto e India, a pesar de que la técnica permaneció perdida durante los últimos dos milenios. Igualmente, hay hechos que indican que Jesús practicó el Reiki en Egipto con mucho éxito y de cómo les decía a sus apóstoles “curad a los que estén enfermos”. En las escrituras de los Sutras también se le atribuyen a Buda curaciones de ciegos y de enfermedades como la tuberculosis y la lepra haciendo uso de una energía sumamente poderosa capaz de conducir a la sanación. Hasta hoy día, algunos sacerdotes católicos conservan técnicas de imposición de manos.


RECONOCIMIENTO DE LA COMUNIDAD MÉDICA OCCIDENTAL
El Reiki empieza a contar con el reconocimiento positivo de la medicina convencional, entre los que ya se encuentran un número importante de profesionales médicos que lo practican y recomiendan a sus pacientes con el fin de canalizar la energía curativa para complementar los tratamientos habituales. De hecho, su práctica ya está incorporada al contexto de las prácticas terapéuticas alternativas reconocidas y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), hasta el punto que ya existen multitud de hospitales donde se aplica, incluso que cuentan con terapeutas en sus plantillas, entre los que se pueden mencionar:

  • Hospital 12 de Octubre (Madrid, España).
  • Hospital Ramón y Cajal (Madrid, España).
  • Clínica Anderson (Houston, EE.UU.).
  • Middlesex Hospital (Reino Unido).
  • Continuum Group (y hospitales en New York, EE.UU.).
  • Hartford Hospital (New England, EE.UU.).
  • ... ... ...

 PRÁCTICA DE LA TÉCNICA

Todos tenemos la energía Reiki a nuestra disposición y podemos utilizarla para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás. No se requiere ninguna condición física, mental o espiritual para usarla; cualquiera puede ser un canal de Reiki sin exclusión de ningún tipo, como por ejemplo por condición de edad o estado de salud, puesto que también lo pueden practicar niños, ancianos o enfermos. Simplemente basta con “activarla” mediante sintonizaciones. Sin embargo, no puede aplicarse automáticamente por medio del auto-aprendizaje, dado que requiere de la capacitación por parte de un maestro debidamente acreditado, de lo contrario no se estará utilizando debidamente y sí comprometiendo la propia energía con resultados perjudiciales para la salud. Tras la conveniente preparación, se está en condiciones de aplicarla inmediatamente en el tratamiento con uno mismo, con otras personas, animales y plantas de forma indefinida, aunque se deje de practicar durante un largo período de tiempo, ya que esta energía es universal y por tanto no queda obsoleta, como tampoco queda la preparación.



La energía no puede ser manipulada, el practicante, simplemente, coloca sus manos y comienza a fluir en la intensidad y en la calidad determinada inconscientemente por quien la recibe, sin necesidad de que la persona receptora se desnude, pues la energía penetra a través de cualquier cosa. No desgasta, ni cansa en ningún sentido, porque no utiliza la energía vital propia de los participantes (“sanador” y “paciente”), sino la energía ilimitada del Universo que entra por la cabeza (séptimo chakra), pasa por los centros energéticos superiores, descendiendo por los brazos y las manos, hasta llegar al receptor. Parte de esta energía queda en el cuerpo del practicante, contribuyendo a su propio bienestar. El “reikista”, mero canal de transmisión, se limita a dirigir la energía y el proveedor (el Cosmos) la entrega de forma ilimitada. Con la práctica habitual, el nivel energético aumenta considerablemente y hace que la energía entre con mayor fuerza y fluidez.


EFECTIVIDAD
Es una energía semejante a las ondas radiofónicas, por lo que puede ser aplicada con eficacia, tanto localmente como a distancia; a diferencia de la electricidad, que puede producir cortocircuitos, el Reiki no destruye los nervios ni los tejidos más frágiles. Nunca es perjudicial, ni puede hacer daño; es segura, eficiente e inofensiva, sin efectos secundarios negativos y, como ya se ha dicho, es compatible con cualquier otro tipo de terapia o tratamiento médico. Aun así es posible que no seamos conscientes del plano en que está trabajando y los resultados no coincidan con nuestras expectativas iniciales.

La confirmación de la efectividad del tratamiento y del fluir energético, se puede percibir con diferentes sensaciones físicas, normalmente en las manos y en la cabeza. Ejemplo de las más habituales en el practicante son calor o frío, picor u hormigueo, que algo fluye por estas zonas. Simultáneamente, el receptor, puede tener sensaciones parecidas y puede darse el caso inverso, es decir, si, por ejemplo, el practicante percibe calor, el receptor percibe frío.

Otro indicador de que la energía está trabajando son las llamadas “crisis curativas” equivalentes a un proceso de “desintoxicación” previa o empeoramientos momentáneos y temporales de los síntomas, pero esto no debe asustar o preocupar, ya que cederán rápidamente dando paso a los efectos curativos.


COMPETENCIAS RESPECTO A LA MEDICINA CONVENCIONAL OCCIDENTAL
El Reiki convive en armonía con la Medicina convencional, a la que nunca puede sustituir, ni a la inversa, ya que cada una actúa en campos diferentes de la misma persona. Ambas coexisten y se complementan con el objeto de mejorar la calidad de vida del ser humano.

La Medicina es la ciencia indicada para emitir diagnósticos, en consecuencia, aunque se utilice Reiki como método de curación, siempre hay que consultar al pertinente doctor en Medicina convencional occidental y seguir sus indicaciones, así como el tratamiento que éste considere adecuado, complementándolo con los beneficios del Reiki para agilizar la recuperación, o, al menos, aliviar los síntomas de la enfermedad.

De igual forma, la persona capacitada para dar Reiki, salvo que esté reconocido oficialmente como profesional de la medicina convencional, nunca debe interferir en las indicaciones médicas, ni sugerir tratamientos farmacológicos, ni hacer cambio alguno en medicamentos prescritos por un especialista. Siempre debe abstenerse de hacer cualquier tipo de diagnóstico o comentarios que puedan conjeturar sobre las supuestas afecciones de quien recibe las sesiones para no condicionarle en ningún aspecto y puesto que el reikista no está capacitado para tal propósito, sino que es un mero conductor de la energía universal.

Reiki es un camino de expresión del amor incondicional, amor a través de la energía universal. Primero hacia nosotros mismos como manifestaciones que somos de esa energía, facilitando nuestro propio desarrollo personal. Y amor hacia nuestro prójimo, cuando actuamos como canales de esa energía en su beneficio y sin interés propio, por lo que, considero, que no debe ser utilizado como medio lucrativo más allá del mero mantenimiento de las instalaciones y servicios de los centros donde se imparta, puesto que entonces existiría la intención del provecho personal y no la pura generosidad desinteresada.


BENEFICIOS Y EFECTOS CURATIVOS
Al equilibrar los siete centros de energía corporal, muestra numerosos beneficios que están avalados y confirmados por investigaciones científicas. De hecho, experimentos con “sanadores”, llevados a cabo en laboratorios utilizando las últimas tecnologías de medición, han comprobado y demostrado que su energía puede afectar sensiblemente a la materia en el ámbito de las partículas. Estas pruebas se han desarrollado con enzimas, hongos, células, plantas, animales y niños, además de con personas adultas, para descartar totalmente la posibilidad de que los cambios producidos se debieran al efecto placebo o a la fe.

De sus beneficios físicos se pueden destacar:


- Desaparición o alivio de tensiones musculares, dolores y molestias de cualquier tipo.
- Recuperación o mejoría de enfermedades, hasta de algunas crónicas.
- Reducción de efectos secundarios en tramientos como la quimioterapia.
- Fortalecimiento del sistema inmunológico haciéndonos más resistentes a las enfermedades.
- Equilibrio de las funciones metabólicas.
- Regulación de la presión arterial y del colesterol.
- Aceleración de la cicatrización de heridas y de tratamientos post-quirúrgicos.
- ... ... ...


En el aspecto “psíquico-emocional”, también repercute positivamente debido a que:


- Induce a un estado de relajación profunda, incluso al sueño, sin que esto afecta al resultado, sino que, por el contrario, lo favorece al proporcionar un buen descanso.
- Reduce el estrés y la ansiedad de forma notable, gracias al estado de relajación que se alcanza en el transcurso de las sesiones.
- Ayuda a mejorar y armonizar nuestro entorno y nuestra psico-afectividad.
- Libera emociones reprimidas y sentimientos de dolor ayudando a superar procesos de duelo.
- Aumenta el nivel de confianza y autoestima.
- Incrementa la creatividad.
- Mejora la capacidad de atención y concentración, reduciendo la dispersión mental.
- Genera sensación de paz, equilibrio y armonía expandiendo la conciencia y mejorando el auto-conocimiento y el enriquecimiento espiritual.
- ... ... ...


CONTRAINDICACIONES
A pesar de los múltiples beneficios que puede ofrecer, hay que tener en cuenta que esta desaconsejado en determinados casos. Estas son las contraindicaciones más destacadas:



- En personas con marcapasos, porque puede desequilibrar el ritmo del aparato al estar trabajando con energía electromagnética.
-Durante el transcurso de una intervención quirúrgica, puesto que puede acortar el efecto de la anestesia. Sin embargo, está muy indicado con anterioridad y posterioridad al tiempo de operación y estancia en quirófano.
-En roturas de huesos o separación de extremidades, directamente sobre la rotura o herida, hasta que un médico especialista haya colocado el hueso o cosido la extremidad. ESto se debe a que puede sellar las venas y los nervios tan rápidamente que luego resulte difícil unirlos. Se puede dar tratamiento en otros lugares del cuerpo, como en las suprarrenales para combatir la conmoción, pero no directamente sobre la rotura.


© AnA Molina (Administrador del blog).

Fuentes:
- Manual de Reiki de la Asociación de Servicio Reiki.
- De’Carli, Johnny. (1999). “Reiki Universal: Usui, Tibetano, Kahuna y Osho”. Ed. Edaf de Bolsillo.
- Moraga, Antonio. (2009). "Reikido". Ed. Edaf.


Los cinco principios del Reiki

Sólo por hoy...


1) ... No te preocupes.

2) ... No te irrites.

3) ... Agradece las bendiciones en tu vida.

4) ... Trabaja fuerte en la meditación.

5) ... Sé amable con los que te rodean.

"Siéntate en silencio todas las mañanas y tardes; trabaja tu corazón y haz las cosas desde ese sitio de paz que hay dentro de ti".



MIKAO USUI (Maestro de Reiki)


“El Reiki no se contradice con la Medicina”

A continuación se presenta la entrevista que el periódico de información sanitaria "Diario Médico" realizó, en su número 3.785 del 23 de diciembre de 2008, a Paloma Luquero, especialista en Endocrinología y médico de atención primaria en el Centro de Salud de la Ciudad de los Periodistas, de Madrid (España), en relación con la práctica clínica que viene realizando con Reiki, tanto en su tiempo libre como en el laboral, con pacientes y amigos que necesitan y desean una dosis extra de relajación, bienestar y una filosofía nueva de vida. Paloma, además, ha impartido cursos de formación para otros sanitarios de la Comunidad de Madrid y colabora con la Asociación Alaia de ayuda a enfermos graves y personas en proceso de Duelo.


¿Qué es el reiki?
- Es una técnica de sanación que no tiene nada que ver con religiones ni con creencias. Sirve para reencontrar algo que el ser humano ha perdido: la canalización de la energía y la capacidad de sanarnos a nosotros mismos y a los demás.


La persona tiene su cuerpo físico, pero también un cuerpo emocional y energético. Hemos olvidado que somos energía, y que la parte física, emocional y energética están relacionadas.


El reiki es una técnica para reestructurar el campo energético cuando no está en sintonía ni armónico. Al practicarlo se aprende a canalizar la energía exterior, que pasa por uno mismo y sale por las manos. Es como una batería.


Si existe la capacidad de sanarnos, ¿también la tenemos para enfermar?
- Por supuesto. Cuando hay un desequilibrio, por ejemplo en el cuerpo emocional, acaba repercutiendo en el cuerpo energético, y cuando éste se desequilibra es como si bajaran las defensas, la capacidad de estar sano, y acaba repercutiendo en el cuerpo físico.


No parece tan científico como la medicina basada en la evidencia, ¿no?
- Hasta ahora la medicina sólo se ha ocupado del cuerpo físico. Sabemos pocas cosas y no llegamos al fondo. Hay gente joven que está siempre enferma con patologías que son muy graves. Estoy segura de que hay algo emocional que desequilibra su energía. Cuando les veo en consulta, procuro sacarles si tienen alguna preocupación... y les recomiendo Tai Chi, yoga, reiki, que vayan al psicólogo... cosas que les ayuden a equilibrar el cuerpo y la mente.

En mi consulta igual que programo a un paciente diabético para hacer un seguimiento, también lo hago para el reiki. Pongo el cartel de "no llamar" y hago una sesión. Los pacientes están encantados.


¿Qué principios tiene?
- Se aprende a vivir según los cinco principios del reiki: sólo por hoy no te preocupes; sólo por hoy no te irrites; sólo por hoy da gracias por las bendiciones que tienes; sólo por hoy trabaja duro, y sólo por hoy sé amable con los que te rodean. Si cumplimos con ello seremos más felices en la vida.


Hay muchos médicos que no creen que funcione, ni que haya evidencias...
- A veces creo que el problema es el desconocimiento. Las cosas hay que experimentarlas. En España estamos muy retrasados en las técnicas complementarias.


Por ejemplo, en Estados Unidos, el reiki se ofrece en el 60 por ciento de los hospitales, en Alemania y en Suiza forma parte de la asistencia del sistema de salud público, y también se utiliza en el Reino Unido, Japón, Holanda y países nórdicos.


En el servicio de Hematología del Ramón y Cajal están haciendo un estudio sobre el impacto emocional del reiki, y se está comprobando que se reducen los efectos secundarios de los fármacos, y los pacientes necesitan menos analgésicos y están más relajados.


¿Todo el mundo puede beneficiarse?
- Todo el mundo puede recibir reiki. Solamente hay una contraindicación relativa: los marcapasos, ya que al manejar una energía electromagnética puede producir alteraciones. Pero no se contradice con la medicina y tiene efecto en muchas enfermedades. En Cuba, por ejemplo, han hecho un estudio en psoriasis y ha demostrado su efecto. También los hay en esclerosis múltiple y en depresión. Realmente, al producir un estado de relajación vale para todo y no se puede delimitar, aunque tampoco es la panacea.


Por: Isabel Gallardo Ponce (Diario Médico)


jueves, 24 de diciembre de 2009

Felices Fiestas



Reiki Music

Cinco minutos de suave música para la relajación y la meditación. Un sonido muy apropiado para acompañar una sesión de reiki para canalizar y equilibrar la energía de nuestro cuerpo y nuestra mente que nos renovará física y emocionalmente.



La belleza oculta del agua

Masaru Emoto, graduado en relaciones internacionales por la Universidad Municipal de Yokohama (Departamento de Ciencias y Humanidades), con la colaboración de Lee H. Lorenzen, bioquímico de la universidad californiana de Berkley, llevó a cabo diferentes investigaciones sobre cómo el efecto de palabras y pensamientos dirigidos hacia un volumen de agua a punto de congelar influirán sobre la forma de los cristales de hielo resultantes. Según Emoto, la apariencia estética de los cristales dependerá de si las palabras o pensamientos son positivos o negativos. Sus experimentos se han realizado con muestras de agua tomadas en diversos lugares del mundo y consisten en exponer agua en recipientes a diferentes palabras, dibujos o estilos musicales para congelarla y, posteriormente, examinar la estética de los cristales resultantes. Aunque sus estudios y conclusiones han sido muy controvertidos y calificados de pseudocientíficos, en este video se puede apreciar el resultado obtenido con algunas de estas muestras.

La cuestión de fondo sería, si nuestras palabras y pensamientos afectan al agua de esta manera ¿Cómo pueden hacerlo en nosotros mismos?



miércoles, 23 de diciembre de 2009

Músicos Callejeros

El proyecto 'Playing for Change'  es un movimiento multimedia creado para inspirar, conectar y promover la paz en el mundo. Una organización independiente y sin ánimo de lucro, dedicada a la ayuda de las comunidades de los músicos que colaboran con ellos. La idea del proyecto surgió de la convicción de que la música desarma las fronteras y nos ayuda a superar nuestras diferencias. No importa cuales sean nuestros orígenes geográficos, políticos, económicos, espirituales o ideológicos, la música tiene el poder universal de trascenderlos y de unirnos como habitantes de un mismo planeta. En este video, el movimiento nos muestra una versión de "Stand by me" de B.B.King, con músicos callejeros de diferentes lugares del mundo y que, en absoluto, desmerecen este gran clásico.

¡CONTRIBUYAMOS A CONSTRUIR LA PAZ LUCHANDO, ÚNICAMENTE, CON ARMAS TAN PODEROSAS COMO LA MÚSICA!




 


domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Qué buscas cuando buscas un amigo?

Todos tenemos algún amigo o recordamos añorantes su pérdida y hasta la persona más independiente y amante de su soledad anhela su presencia en algún momento. Buenos amigos, amigos de la infancia, amigos de copas y tertulia, amigos íntimos o sentimentales...

Hace algún tiempo un querido amigo me formuló esta pregunta:

"¿Qué buscas cuando buscas un amigo?"

La pregunta no era simple, por ello, tras meditar sobre su complejidad y profundidad, le respondí con sinceridad:

Busco:

HONESTIDAD
Para saber que podemos confiar y que no defraudaremos nuestra amistad.
SINCERIDAD
Para abrir nuestros corazones sin temor.
RESPETO
Para respetar en igualdad la libertad e identidad ajena.
AFECTO
Para ofrecer nuestro cariño sabiendo que será aceptado con agrado.
DIÁLOGO
Para conocernos mejor.
LIBERTAD
Para ser nosotros mismos, sin críticas ni prejuicios.
IGUALDAD
Para saber que no somos diferentes, aun siendo distintos.
PACIENCIA
Para comprender nuestros errores y limitaciones.
APOYO
Para sujetarnos y evitar que caigamos.
ALIENTO
Para no desfallecer.
AYUDA
Para encontrar el camino cuando nos perdemos.
CONSTANCIA
Para saber que no somos efímeros.
EMPATÍA
Para ponernos en la piel del otro.
ESPONTANEIDAD
Para mantener la frescura de nuestra relación.
ENSEÑANZA
Para aprender de nuestras mutuas experiencias.
ILUSIÓN
Para seguir hacia delante en compañía.
SATISFACCIÓN
Para compartir nuestra alegría y felicidad.
PRESENCIA
Aunque sea en la distancia, para no olvidar, queriendo, sintiendo, viviendo, sin presionar, sin exigir, sin reclamar.
LEALTAD
Porque es contraria a la traición.
DIVERSIÓN
Para compartir alegrías y momentos felices, para olvidar penas y tristezas.
COMPRENSIÓN
Para poder comprender yo también.
VALORACIÓN
Por lo que somos, no por lo que tenemos. Sin prejuicios, ni críticas destructivas.
AUTENTICIDAD
Para sernos fieles a nosotros mismos sin faltar a nuestras convicciones y criterios, aceptando los ajenos por diferentes que sean a los propios.

...Tender la mano al caminar.
...Darnos calor cuando hace frío y sombra cuando calienta el sol.
...No señalar con el dedo.
...Regalar una cálida y tierna sonrisa.
...Ofrecer el hombro para llorar y secar la lágrima que recorre nuestras mejillas.
...Descubrir nuestros rincones y romper nuestras barreras.
...Recordar cuando estamos lejos y soñar cuando estamos cerca.
...Descansar sobre la hierba y compartir el manto de la luna.
...Perseguir un sueño y crecer juntos.

Y así, a la conclusión que llego, al fin, es que no se puede buscar, sino tan sólo encontrar...

LA CALIDAD DE LA PERSONA EN SÍ MISMA.


Hoy dedico estas palabras a aquellas personas que se cruzaron en mi vida y en quienes no encontré todos estos valores, a pesar de lo cual ofrecí la ocasión para construir una sólida amistad, a quienes abrí el corazón para que se acomodasen en él con respeto a su identidad personal, a pesar de mis fallos como ser humano imperfecto, intentando ofrecer lo que yo buscaba. Unas aceptaron el ofrecimiento y aún permanecen a mi lado con mi gratitud y consideración, otras, haciendo uso de su libertad, prefirieron rehusar la invitación y decidieron seguir su camino lejos de mí, a pesar de lo cual, sigo recordando con afecto, con la añoranza de la ocasión que se fue, pero abierta a seguir construyendo nuevas amistades soportadas en lo que, desde mi punto de vista, son los valores auténticos de la AMISTAD verdadera.

Y tú ¿Qué buscas cuando buscas un amigo?




© Ana Molina (Administrador del blog).


domingo, 13 de diciembre de 2009

El valor del ser humano


Un discípulo acudió al maestro para preguntarle:
- Señor, ¿cuánto vale un ser humano?


El maestro no respondió a la pregunta. Se limitó a sacar de uno de los cajones de su casa un diamante y decirle a su discípulo:
- Ve al bazar y pregunta a varios comerciantes cuánto vale este diamante. No lo vendas. Luego vienes y me cuentas cuánto te han ofrecido por el mismo ¿de acuerdo?
- De cuerdo, maestro.


El discípulo se dirigió al bazar. Presentó el diamante a un vendedor de verduras y le preguntó cuánto le daría por la joya.
- Te podría ofrecer hasta cuatro kilos de patatas.


El discípulo acudió a una cacharrería y el propietario le dijo:
- Por este diamante te podría entregar unos potes de bronce y dos cubos de latón.


Después, el discípulo acudió a la bisutería. El dueño, tras examinar el diamante, dijo:
- Por este diamante te puedo ofrecer un collar y unos pendientes de acero.


A continuación, el discípulo acudió a un joyero, que cogiendo el diamante entre sus manos dijo:
- Por esta joya podría ofrecerte una buena suma de dinero.


Decidió finalmente ir a la mejor joyería del bazar. El dueño era un formidable joyero y, tras examinar con detenimiento el diamante, dijo:
- Amigo mío, este diamante no tiene precio. Su valor es realmente incalculable. No hay suma de dinero que pueda adquirirlo.


Cuando el discípulo le contó al maestro todas sus gestiones, éste dijo:
-¿Lo ves, querido amigo?


 El valor de un hombre depende de quién lo cifre.

(pero el hombre no tiene precio)

 "Las Fábulas de Amor del Viejo Marinero", Ramiro Calle (Maestro de yoga y escritor).