martes, 8 de diciembre de 2009

Grandes Pensamientos de Confucio



Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.

Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, reflexiona sobre ti mismo.

Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo; lo que quiere el vulgo lo busca en los demás.

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.


El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.

Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.

Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.

El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.

Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.

El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.
Yo no procuro conocer las preguntas; procuro conocer las respuestas.

Connfucio (Antiguo filósofo. China)


El impulso que nos hace avanzar



Más importante todavía que la innovación, es tener claras las convicciones que nos mueven y ser fieles a esas convicciones. No estamos hablando de tener claros los objetivos, que también son importantes. Estamos hablando de los valores, la filosofía básica, el espíritu, el impulso que nos hace avanzar. Hablamos, no sólo de la articulación de nuestros valores, sino también de cómo los expresamos y les damos contenido.

Estamos acostumbrados a escuchar que muchas empresas de vanguardia establecen valores sólidos sobre los que basar su funcionamiento. Esto es válido también para las personas. Si no estableces tu sistema de valores es muy difícil que puedas alcanzar tus objetivos, por muy claros que los tengas. Una persona que usa su inteligencia es un líder personal en la promoción y protección de sus propios valores.

¿Cuáles son los valores comunes de las personas que usan su inteligencia?

- El valor de dar siempre un poco más, de esforzarse un poco más, de ser excelente.
- El valor de dar la mayor calidad posible a todas sus acciones, de prestar atención a los pequeños detalles. - Ideas con un alto nivel de abstracción y acciones al máximo nivel de detalle.
- El valor de la innovación y de enfrentarse al fracaso.
- El valor de poner por encima de todo al ser humano, a las personas.
- El valor de establecer los valores con hechos, no con palabras.
- El valor de saber trabajar en equipo y crear valores de equipo.
- El valor de la diversión. Si no te diviertes, olvídate de lo que haces.
- El valor de la sencillez. ¿Para qué complicar algo cuando funciona mucho mejor si se hace fácil?

Además de estos valores comunes, es muy probable que tú tengas los tuyos propios. Clarificar tu sistema de valores, dar coherencia a tu sistema de valores, saber qué es lo importante para ti, poner en marcha acciones que te lleven hacia esos valores, es la mayor aportación que puedes hacer a tu vida.

Por Ricardo Ros (Psicólogo)


lunes, 7 de diciembre de 2009

"Las Mujeres de mi generación"


"Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, algunas más... y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa. Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación! Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan. Herederas de la “revolución sexual” de la década de los ’60, que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja, esa forma de convivencia que tanto se critica pero que, con el tiempo, resulta ser la única posible, o la mejor, en este mundo y en esta vida.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con pasión de política, y quisieron cambiar el mundo, bebieron ron cubano y aprendieron de memoria las canciones de Silvio y Pablo, adoraban la libertad, algo que hoy le inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores, y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez.

Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas bien educadas, poco caprichosas o egoístas. Diosas con sangre humana. El tipo de mujer que, cuando le abren la puerta del carro para que suba, se inclina sobre la silla y, a su vez, abre la de su pareja desde adentro.

La que recibe a un amigo a las cuatro de la mañana, aunque sea su ex-novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y poner, por sexta vez, esa melodía de Santana.

Una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte “Qué estás pensando?”. No le interesa lo que estás pensando. Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor de ti. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 40, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere. Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes” y “compromisos”. Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Sólo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen claramente lo que opinan sobre ti. Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por múltiples razones.

Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40, 50 o más, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi, o más de 50, pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años.

¡Señoras, les pido perdón por ello!"




Por Santiago Gamboa (Escritor)


El arte "instantáneo" de Kseniya Simonova

Kseniya Simonova es la ganadora de la última edición ucraniana de “Tienes Talento”. En la final pinta en directo, usando sólo sus dedos y una superficie de arena, una animación de la invasión alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial que cambia con cada movimiento de sus manos.